Por: Rodrigo Uprimny

Las Farc y sus víctimas

Uno de los voceros de las Farc en Oslo, Jesús Santrich, argumentó que las Farc no tenían que responder ante ninguna víctima, porque ellos son “luchadores revolucionarios” que no han cometido “crímenes contra el pueblo”, sino que han ejercido el derecho universal a la rebelión. Esta tesis es inaceptable.

El argumento de las Farc es que ellas tenían derecho a alzarse en armas debido a la injusticia de la sociedad colombiana y que por ello sus integrantes no pueden ser ética ni jurídicamente castigados por la violencia que han desplegado, pues simplemente han ejercido un derecho universalmente reconocido: la rebelión.

No comparto esa tesis, pues creo que desde hace mucho tiempo la rebelión armada no tiene justificación en Colombia. Pero, en gracia de discusión, supongamos que las Farc tienen razón y que efectivamente su levantamiento armado tuvo un origen justo. ¿Significa eso que las Farc no tienen que responder ante sus víctimas?

La respuesta es negativa por una sencilla razón: en el mundo contemporáneo, para que una rebelión armada sea legítima, no basta que persiga un fin noble y que tenga un origen que la justifique; es igualmente necesario que la violencia que los rebeldes desplieguen no sea cruel ni desmesurada. Por decirlo en el viejo lenguaje medieval, retomado por filósofos contemporáneos como Walzer, una guerra justa no sólo debe tener un origen justo sino que debe emplear medios bélicos justos. Toda rebelión que pretenda ser justa debe entonces respetar las reglas del derecho internacional humanitario, que son las que enmarcan hoy las acciones legítimas de guerra.

Ahora bien, las Farc han irrespetado gravemente el derecho humanitario. Por sólo citar algunos ejemplos conocidos, las Farc han secuestrado y reclutado forzadamente a menores de edad; igualmente, han ejecutado a personas fuera de combate o dirigido ataques mortíferos e indiscriminados contra la población civil. Todos esos actos son crímenes de guerra, pues son infracciones graves al derecho humanitario. Y en muchos casos, debido a su carácter sistemático, esas acciones constituyen crímenes de lesa humanidad.

Las Farc, al violar masivamente el derecho humanitario, han ocasionado innumerables víctimas, muchas de las cuales pertenecen a los sectores populares, como los niños campesinos reclutados a la fuerza. No es cierto que las Farc no hayan cometido crímenes contra el pueblo. Pero tampoco hay ninguna razón ética o jurídica que justifique que las Farc no deban también rendir cuentas por los crímenes de guerra que han ocasionado contra los militares y las élites colombianas.

Santrich está equivocado: las Farc deben responder por las víctimas de sus crímenes de guerra, incluso si suponemos que su rebelión ha tenido alguna justificación. Otra cosa es que el Estado colombiano haya también cometido crímenes atroces, por los que debe asimismo responder. Y que debamos igualmente hacer esfuerzos por compatibilizar la búsqueda de la paz, que la mayor parte de los colombianos queremos, con el deber tanto de las Farc como del Estado de rendir cuentas por sus víctimas.

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