Por: Antonio Casale

La trama y el desenlace

A mis 38 años empiezo a entender que en el fútbol, como en la vida, si bien es cierto que el resultado es lo más importante, no es lo único relevante.

El camino que se recorre, la trama, merece el aplauso de la gente cuando las cosas se hacen bien, independientemente del resultado que se obtenga.

Aunque en los fríos libros de la estadística sólo hay espacio para los campeones y, si acaso, para los subcampeones, en el corazón de los hinchas del fútbol han quedado grandes equipos que no ganaron, pero marcaron un punto alto.

Ese listado lo encabeza el mejor Brasil que jamás vi, el de Telê Santana en España-82, con Zico, Socrates, Falcao, Toninho Cerezo, Junior y compañía. No quedaron campeones, fueron considerados en su país como fracasados, pero el planeta fútbol conformado por los mayores de treinta y menores de cuarenta años los recordaremos siempre como el primer gran equipo de fútbol que vimos.

En el mismo mundial disfrutamos de la selección francesa de Platini, Giresse, Tigana, Battiston y compañía. Para muchos, mejor que la que años después fuera campeona del mundo en el 98. Lo cierto es que esa constelación de comienzos de los ochenta, aunque campeona de la Eurocopa del 84, quedó con la deuda pendiente de ganar un Mundial.

Años atrás la naranja mecánica de Rinus Michels patentó el fútbol total, en donde todos los jugadores de la cancha tenían funciones ofensivas y defensivas, algo nunca antes visto hasta ese entonces. Esa selección tuvo que conformarse con los subcampeonatos del 74 y el 78, pero su legado táctico y estratégico determinó la manera como se juega el fútbol actual.

En Colombia recuerdo gratamente al Deportivo Cali del 85 y el 86, el de Redín y Valderrama. Recientemente al Santa Fe de Néstor Otero, eliminado por un gol de Wílder Medina.

No sé si este Millonarios logre ganar la liga y/o la Suramericana; hasta ahora ha hecho méritos suficientes, pero hay muchos factores que pueden afectar el resultado final. Lo cierto es que esta versión del equipo azul le devolvió el orgullo a sus hinchas, pelea en cualquier cancha y ocupa los primeros lugares en la tabla, como nunca debió dejar de ser.

Este Millonarios merece todos los aplausos por la manera como ha logrado, institucional y deportivamente, redireccionar un camino que hace apenas dos años conducía a los azules a la inminente desaparición. A veces, como dice la canción del uruguayo Jorge Drexler, hay que amar la trama mas que el desenlace. Independientemente del resultado, esta es una de esas veces.

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