Por: Oscar Guardiola-Rivera

El derrumbe del modelo

... y el hombre que no quiere morir. El hombre que no quiere morir es Salvador Allende, el socialista Chileno que según García Márquez murió en su palacio en llamas peleando solo contra un ejército. Su nombre apareció en el padrón electoral de las elecciones municipales chilenas la semana pasada. Junto al suyo, fueron incluidos los nombres de casi un millar de desaparecidos durante la dictadura que Sebastián Piñera llama “régimen” militar.

No es la primera vez que el muerto no acaba de morir. El cuerpo de Allende ha sido enterrado tres veces. Sus palabras finales sobrevivieron en una cinta magnetofónica para regresar a la vida en esa casa de fantasmas llamada internet. En ellas anuncia, como el profeta solitario en el desierto, el fin del modelo restaurado el 11 de septiembre de 1973.

El modelo que se derrumba es este de la restauración chilena. Así lo había anunciado el sociólogo Alberto Mayol durante una aparición incómoda en el Encuentro Anual de Empresarios Chilenos de 2011. En el mismo lugar por el que habían desfilado los altos ejecutivos del país, los analistas y el mismísimo Piñera, Mayol abrió fuego con sus palabras tal y como lo había pedido Julio Cortázar hace casi 40 años: “El modelo fracasó, la crisis del gobierno actual es también una crisis del empresariado... Chile se ha preocupado de construir una economía, mas no una sociedad”.

Lo hizo en el idioma de los empresarios, parado en la mitad del escenario como Bill Gates presentando su último juguete, combinando imágenes con datos duros y algún chiste. Las elecciones de la semana anterior lo confirmaron. La izquierda obtuvo el 43,65% de los votos, la derecha gobernante el 38,03%.

Son cifras parecidas a las de la época de Allende, con al menos dos diferencias importantes: Allende obtuvo casi un tercio de los votos en una carrera de tres competidores, aunque un 60% de los chilenos apoyaron su programa y el de Radomiro Tomic, que eran casi indistinguibles: aumento salarial, incremento del gasto en educación, salud y pensiones, reforma agraria y nacionalización. Esta vez, el 60% de los chilenos no votó.

Quizá sea porque los partidos no ofrecen lo que Allende y Tomic en los 70, aunque las movilizaciones estudiantiles de hoy lo reclamen. Tal vez sea una consecuencia de la despolitización que Mayol denuncia como resultado de la ecuación dictadura + mercado - sociedad. O más bien, es que ambas cosas son la misma.

Mientras la literatura y el pensamiento latinoamericano se alejaban de los temas y las formas del realismo mágico por su compromiso con la historia, ésta ha devenido una forma del realismo mágico. En ella los muertos regresan y una tormenta derrumba el modelo.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Oscar Guardiola-Rivera