Opinión |31 Oct 2012 - 11:00 pm

Uriel Ortiz Soto

Comunidad y Desarrollo

Flores en el fango

Por: Uriel Ortiz Soto

Con semejante despelote del sistema de salud, cuando todos los días se están recibiendo quejas de diferentes partes del País, por malos manejos, saqueos, robos, chanchullos y peculados; es bueno hacer un alto en el camino para contar a mis conciudadanos, que en medio de la encrucijada, hay hermosas flores en el fangal, que resisten doblegarse ante los mercaderes de la salud.

Antes por el contrario, todos los días, los que a este bello jardín pertenecen, ven un amanecer y anochecer lleno de optimismo por la vida de sus pacientes que se encuentran bajo su responsabilidad.

Quiero referirme concretamente a los auxiliares hospitalarios de la Clínica Palermo de Bogotá: enfermeras, camilleros, auxiliares de aseo, de cocina y demás, que prestan el servicio con abnegación y sacrificio, sin importar cuán dura sea la tempestad que se avecina por los severos y justos cuestionamientos que hacen los usuarios, a quienes dirigen la salud en Colombia.

Por motivo de unos chequeos médicos, fui internado durante cinco días en dicho centro hospitalario. La enfermera jefe, con su grupo de colaboradores, lo primero que hace es proyectar en el paciente mucha tranquilidad para que su estadía sea lo más grata posible y los exámenes médicos se cumplan con la rigurosidad de plena confianza de la Institución a la cual pertenecen.

Las veinticuatro horas del día están pendientes del interno, para suministrarle los medicamentos autorizados por el médico de cabecera, además, de darle asistencia de aseo; para casos de dolores están listas a suministrar los calmantes necesarios siempre con una sonrisa a flor de labio. Nunca se descomponen cuando tienen que lidiar con enfermos que por razón de de su estado de salud son malgeniados y se niegan a cumplir los protocolos adecuados para hacer más eficiente el tratamiento.

Este comentario, me permito hacerlo por mi columna habitual de los jueves, como un justo reconocimiento en testimonio de gratitud y grandeza a un gremio que se la está jugando toda por la salud de sus semejantes. Considero que el Ministerio de Salud, está en mora de hacer un reconocimiento oficial a estos servidores y subalternos de los diferentes centros hospitalarios, que aunque con salarios que no son plena garantía de estabilidad laboral, desafían las mas inclementes dificultades para llevar a las personas que se encuentran bajo su cuidado un poco de tranquilidad y equilibrio a sus angustias y padecimientos, al verse las veinticuatro horas del día postrados en una cama, muchas veces inmovilizados por sondas y el tener que someterse a continuos exámenes de diferente índole para ir conformando su historia clínica, base fundamental del diagnóstico compartido entre paciente, médicos y personal auxiliar.

No olvidemos que el problema de la salud en nuestro País, es tan delicado, que con tantos enfermos desatendidos, que están muriendo en las puertas de los hospitales,- Dios no lo permita-, nos encontramos al borde del abismo. Sería una vergüenza, que la revolución vaya a darse por la grave crisis de desatención hospitalaria, orquestada desde los diferentes frentes de la Administración Pública, por delincuentes de cuello blanco incrustados en las altas esferas del Estado y de la empresa privada. Estos sujetos continúan enriqueciendo sus arcas personales, y la Justicia actuando a paso de tortuga, por tal razón, continúan haciendo negocios sin importarles la vida de los seres humanos.

No se puede pensar en un proceso de paz, mientras familias enteras están clamando en las puertas de los hospitales por una cita médica, que muchas veces se las niegan o en el menor de los casos la programan para treinta días, cuando ya el paciente ha fallecido.

Sin embargo, me queda la grata experiencia vivida, en la Clínica Palermo de Bogotá: hay una hermosa flor en el fango del abismo, alimentada por el servicio profesional del personal auxiliar de la Clínica Palermo, bajo la orientación de la Congregación de la Hermanitas de la Caridad; Dominicas de la Presentación.

Urielos@telmex.net.co

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LFCHEE

Jue, 11/01/2012 - 08:58
Nadie desconoce el valor de todo este personal que se enfrenta a este mar de inequidades con abnegacion, y muchas veces obligados por sus propias necesidades, pues es el empleo lo que cuenta. De todas formas, los médicos, enfermeras, y personal paramédico, terminaron sucumbiendo ante la ambición de un sistema maquiavelico y aunque tuveron todo en sus manos, nunca sentaron una poisicon de genero ni de gremio para resitir la voracidad de los empresarios de la salud....¿ o que debe pensar uno cuando un médico nos atiende con un cronometro en el escritorio y culmina la sesion cuando éste suena, aun sin terminar el diagnóstico?
Opinión por:

comentandoj

Jue, 11/01/2012 - 07:34
A la fija que no se internó en la clínica por cuenta de ninguna EPS y mucho menos por cuenta de la Nueva EPS, que se hace autopropaganda en todos los medios, y tiene un staff de médicos y enfermeras como salidos de Bienestar Familiar, que sólo recentan Acetaminofén y Loratadina.

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