Opinión |1 Nov 2012 - 8:17 pm

Columnista invitado

¿Para dónde va el empleo?

Por: Columnista invitado

Las cifras de desempleo publicadas por el DANE esta semana son una señal de alerta.

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A nivel nacional, de enero a septiembre de este año se crearon 671 mil nuevos puestos de trabajo. De éstos, lamentablemente cerca de 500 mil fueron en el subempleo (subjetivo + objetivo). Esto nos indica que sólo se crearon 168 mil puestos de trabajo distintos a los del subempleo. Paralelamente empezaron a buscar trabajo en el curso de este año 107 mil personas (en su mayoría jóvenes que ingresan a la fuerza laboral). O sea que en términos prácticos, fue muy poco el empleo que se generó.

¿Qué es lo que está pasando?
Se ha reducido la tasa de crecimiento de la economía, en especial en sectores como industria y comercio, quienes son grandes generadores de empleo. La industria, que tuvo un comportamiento excelente en los años 2010 y 2011, a agosto de este año está decreciendo en 0,5%. El empleo nuevo que se había logrado generar en esta actividad empezó a descender y su crecimiento se ubicó en 0,9% (repartido en un 2,3% para empleados administrativos y en 0,3% para obreros). Su capacidad de absorción de trabajadores es ya muy pequeña.

Por su lado, el comercio, que entre mediados de 2010 y mediados de 2011 estaba creciendo sus ventas entre 10 y 20%, a agosto de este año solo reportaba un crecimiento de 1,2%. En el curso de este año, el empleo permanente en este sector ha crecido 12,5%, sustituyendo empleo temporal directo y a través de empresas temporales. Hoy, el empleo en el sector tan solo está creciendo al 5,35%, y frente a esta realidad de las ventas, uno esperaría que se desacelere algo más antes de la llegada de la temporada navideña.

¿Y qué se puede hacer?
La revaluación vivida en los últimos años está haciendo mella especialmente en la actividad industrial, que cada vez tiene más dificultades para exportar, y para defender el mercado local de las importaciones, de países con monedas más débiles. Esta realidad exige que el Estado no solo reduzca aun más el déficit fiscal del gobierno central, sino que genere un superávit fiscal. Esta medida les quita presión ascendente a las tasas de interés. Y si va acompañada de una reducción en las tasas por parte del Banco de la República, desalienta el ingreso de los capitales golondrina y ayuda a reducir los costos de endeudamiento de las empresas.

La reducción de parafiscales es vital para la industria y el comercio, especialmente para aquellos establecimientos que generan mucho empleo. Este costo representa hoy un valor inmenso dentro de su P&G. No ayuda el aumento de gravámenes a sectores de ingresos laborales que hoy constituyen la demanda efectiva en Colombia, y que al reducir su capacidad de consumo, afectarán la economía en el momento en que precisamente se necesita es incentivar la demanda interna.

El Estado tiene que continuar impulsando una política de construcción, que en infraestructura ayude a reducir los costos logísticos del transporte, y que en edificaciones favorezca a familias con nuevas viviendas y a impulsar las ventas de la industria que se benefician de la construcción. Aquí tienen un rol fundamental los alcaldes. Hemos visto como en el caso de Bogotá se ha visto reducida dramáticamente la construcción de edificaciones, por cuenta de la inoperancia de Planeación Distrital en la aprobación de los planes parciales y de implantación, y del Acueducto negándose a darles el servicio de agua a proyectos de construcción dentro del perímetro urbano. En ciudades como Bucaramanga y Barranquilla, donde se ha recibido el apoyo de las administraciones locales, la construcción está boyante y el desempleo controlado.

Por último, desde el gobierno central se debe impulsar una política que busque inversiones en tecnología. Especialmente atrayendo empresas de ese tenor, que se establezcan en Colombia y ayuden a reemplazar el empleo que se está perdiendo en los otros sectores. Allí está el empleo del siglo XXI.

 

*Eduardo Pizano
 

 

  • Eduardo Pizano | Elespectador.com

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Opinión por:

arturoarmenia

Dom, 11/04/2012 - 18:53
Caray que desafortunada la columna. Despues de un buen recuento estadístico que nos dice que la crisis asoma a medio año con tasas de crecimiento cercanas al cero las emprende como cualquier reformista de mediana imaginación a recomendar cositas que implican solamente paños de agua tibia. Seguir dandole campo a los especuladores del capital internacional con controles a la tasa de interés tiene mucho de insensatez o tambien de ingenuidad. Una plan completo de recetas las tiene y reza todas las veces EDUARDO SARMIENTO PALACIO ojo

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