Por: Mario Fernando Prado

La carretera cenicienta

Otro golpe más a Buenaventura: la Corte Constitucional suspendió la construcción de un tramo de la doble calzada al puerto más importante de Colombia, concretamente en el sector Loboguerrero-Mediacanoa y en un tramo de 17 km.

La explicación no es otra que darle la razón al “clamor” de las comunidades afrodescendientes vecinas a la vía, quienes han manifestado que no fueron tenidas en cuenta para la realización de esta obra.

Sin embargo, la verdad es otra: las tales comunidades no han estado asentadas allí desde cuando se planeó la ampliación. Lo que han hecho es irse instalando poco a poco y de manera subrepticia a lado y lado de las obras para negociar con el Estado y exigir que les den un billete largo o que las reubiquen en otra parte, perversa actitud coperpetrada por una supuesta líder —bien conocida en el puerto— que tiene en jaque, entre otros, al Ministerio del Transporte y al Invías, valiéndose de rabuladas y otras mañosas prácticas corruptas para enredar a la justicia.

Las tales comunidades vecinas —repito— son totalmente nuevas en la zona. Se trata de invasores orquestados además por politiqueros negociantes (perdón por el pleonasmo) y hábiles tinterillos que fueron capaces de permear toda una Corte Constitucional que ante las pruebas (¿?) presentadas no tuvo otra opción: suspender la obra. ¿Habrase visto exabrupto peor? Y lo más grave es que estaba cantado que esto iba a suceder y nada se hizo... el proceso siguió y ahí está el fallo, que ojalá pueda apelarse o reversarse.

Lo cierto es que la carretera cenicienta es el nudo gordiano del TLC y una clara demostración de que al alto gobierno le importa un hongo el avance de una obra que, según dicen, no estará para antes del 2016, lo que se constituye en una verdadera vergüenza y un escupitajo contra Buenaventura, el Valle del Cauca y el Pacífico colombiano.

Esperemos a ver las gestiones de los parlamentarios del Valle, la Gobernación, las fuerzas vivas de Buenaventura, la dirigencia comarcana y los altos heliotropos capitalinos, quienes mucho hablan y mucho prometen y permiten que leguleyadas como esta paralicen una obra de vital importancia para el desarrollo de una región y que va de la mano de los compromisos adquiridos para beneficiarios del tratado de libre comercio y que al paso que vamos podría ser otro blablablá, a los que estamos tan acostumbrados.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mario Fernando Prado