Opinión |3 Nov 2012 - 11:00 pm

Hugo Sabogal

Entre copas y entre mesas

La nobleza del vino

Por: Hugo Sabogal

Acabo de encontrarme en Bogotá, gracias la importadora de vinos franceses La Mesa de los Señores, con Adeline de Barry, una bodeguera de gran simpatía y carácter, que dirige los destinos de la casa Château de Saint Martin, clasificada Grand Cru Classé en la región de Provenza, al sur de Francia.

La propiedad de la familia ha visto desfilar decenas de generaciones hasta llegar a Adeline, quien habla de querer transmitir a sus sucesores los valores de la discreción, la elegancia y la entrega concienzuda al trabajo.

Salpicada por una atmósfera de longevas tradiciones, Adeline elabora algunos de los mismos vinos que aquellos primeros colonos trajeron de lejanas tierras, entre ellos el rosado, principal sello de identidad de su bodega y de Provenza. En su portafolio se encuentran, por ejemplo, el Grand Réserve Cru Classé, el Cuvée Comtesse Vielles Vignes Crus Classé Rosé, el Nº 2 Rosé y el Méthode Traditionelle Bulles de Rosé (espumoso). Pocas casas trabajan este estilo de manera tan impecable como Adeline y sus adeptos colaboradores. Su preferido, sin embargo, es el Eternelle Favorite, embotellado en una especie de frasco de perfume, pues no sólo convence por sus aromas a frutos rojos y rosas, sino por su final mineral, producto de los suelos de pizarra del viñedo. Su delicadeza —que también atrapa a los hombres— ha llevado a varias mujeres a ponérselo como un perfume.

Pero lo más interesante es que todos estos rosados son ensamblajes de tres y más uvas tintas, entre ellas Syrah, Tibouren, Grenache, Carignan y Cinsault. Vaya coctel. Pero honestamente se necesitan mucha experiencia y conocimiento para lograr rosados pálidos, tipo piel de cebolla, mediante la combinación de todas estas cepas tintas, en especial la Syrah, que tiñen todo lo que encuentran a su paso.

Estos vinos son, sin dar más vueltas, obras de arte atrapadas en una envoltura de vidrio. Claro que Adeline también elabora tintos de variada intensidad, y un mágico Vin Cuit de Provence, bebida dulce y densa que los locales usan en sus ritos espirituales. El vino se cuece a fuego vivo por diez horas, antes de la fermentación, y los habitantes de Provenza lo beben después de misa.

Adeline, con sus historias y remembranzas, me acuerda de otro grupo de viñateros de alcurnia y vieja data, que descubrí gracias a las recomendaciones de mi amigo y profesor de vinos Eugenio Echeverría, de la Wine & Spirits Education Trust, de Londres. Tal agremiación se llama Primum Familae Vini, a la cual pertenece un selecto grupo de personajes de Francia, Alemania, Italia, Portugal y España, responsables de producir algunas de las etiquetas más reconocidas y prestigiosas del mundo.

La condición para pertenecer a la Primum Familae Vini es haber estado siempre en manos de sus mismos dueños.

Así que ahí tenemos a los Antinori, de Italia (vigentes desde 1385); Symington Family, Oporto, Portugal (1652); Egon Müller Scharzhof, de Mosela, Alemania (1797); Tenuta San Guido, Toscana, Italia (1840); Pol Roger, Champaña, Francia (1849); Château Mouton Rothschild, Médoc, Francia (1853); Vega Sicilia, Ribera del Duero, España (1864), Torres, Penedès, España (1870); Joseph Drouhin, Borgoña, Francia (1880), entre otros.

A pesar de que Château de San Martin ha estado en pie desde 1740, en manos de la misma familia, no pertenece a esta exclusiva asociación. Pero tampoco tiene nada que envidiarle.

Les digo todo esto porque los vinos de Adeline y de todas las familias enunciadas arriba transmiten en cada botella el peso y el espíritu de sus hacedores. Y esto es algo que diferencia al vino de cualquier otra bebida.

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PedroParamo

Dom, 11/04/2012 - 17:14
O el original en inglés: http://www.marketplace.org/topics/life/freakonomics-radio/freakonomics-do-wine-experts-or-prices-matter
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PedroParamo

Dom, 11/04/2012 - 17:13
Este va en español: http://translate.google.com/translate?hl=es&sl=en&u=http://www.marketplace.org/topics/life/freakonomics-radio/freakonomics-do-wine-experts-or-prices-matter&prev=/search%3Fq%3Dfreakonomics%2Band%2Bwine%26hl%3Des%26client%3Dsafari%26tbo%3Dd%26biw%3D1024%26bih%3D672&sa=X&ei=QOSWUPzFJeu10AHn9YH4Cg&ved=0CEwQ7gEwBA
Opinión por:

PedroParamo

Dom, 11/04/2012 - 17:12
Tanta lamidera a la cultura europea.... La verdad es que tanta supuesto "cientificismo" al estudio del vino no es más que una falacia. Esto lo han demostrado estudios serios. El más importante se los dejo resumido en éste artículo del programa "Freakonomics" de la radio pública de Nueva York (en español mal traducido por el traductor de Google pero entendible, o la versión original en inglés). Se reirán entonces a más no poder de éstos pretensiosos "enólogos". Asi que disfruten del artículo con cualquier vinito ( sin importar el precio). Jeje...

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