Opinión |8 Nov 2012 - 11:00 pm

Yesid Reyes Alvarado

Eutanasia

Por: Yesid Reyes Alvarado

Cualquier discusión sobre el proyecto de ley a través del cual se busca reglamentar la eutanasia en Colombia debe darse al margen de sus connotaciones religiosas; no porque éstas carezcan de importancia, sino porque atañen a un ámbito espiritual ajeno a las regulaciones del derecho penal.

La cuestión es si, desde el punto de vista jurídico, vivir es un derecho irrenunciable, una obligación que el individuo tiene para con la sociedad. Si la respuesta fuera afirmativa, los intentos de suicidio deberían ser sancionables como una forma indebida de atentar contra ese bien supremo. Pero además, el Estado debería hacer obligatorios los tratamientos médicos para todos los ciudadanos, de tal manera que logre evitar de manera eficiente que algunos puedan sustraerse a ellos como un mecanismo válido de morir. Esa no parece ser la situación de Colombia, donde muchas personas deseosas de vivir mueren mientras esperan que se les autorice o practique un examen diagnóstico o un procedimiento quirúrgico. Si en lugar de hacer fila en una EPS buscando ayuda dijeran que no quieren acudir a los servicios de salud porque su deseo es morir, ¿las atenderían oportunamente para salvarles la vida?

Si el Estado debe asegurarse de que sus súbditos no atenten contra su integridad personal, quizás debería sancionar todo comportamiento que pueda afectarla, como el consumo de tabaco, el de alcohol, e incluso los malos hábitos alimenticios. Tanto atento contra mi vida cuando me niego a recibir una asistencia sanitaria que no me apetece, como cuando consciente de la cercanía de la muerte asumo conductas claramente contraindicadas por los galenos, como el enfermo grave de corazón que no renuncia a las comidas grasas, a su vida sedentaria y a los excesos alcohólicos. ¿Debe el derecho intervenir en esos casos y forzar al individuo a llevar una existencia sana para garantizar, incluso contra su voluntad, su buena salud?

Argumentos como estos muestran que, desde el punto de vista jurídico, no existe ni para con el Estado, ni para con la sociedad, la obligación de mantenerse vivo. La diferencia que suele plantearse entre la validez del actuar de quien por propia mano se mata y lo censurable de ayudar a otro a suicidarse, me parece artificial. Si yo puedo legítimamente acabar con mi existencia, debo poder hacerlo tanto cuando disponga de la autonomía física para ello (me preparo e ingiero un veneno) como cuando carezca de la misma (el cuadripléjico que necesita la ayuda de un tercero para beber la pócima letal).

Hay quienes temen que se pueda aprovechar la figura de la eutanasia para perpetrar homicidios, bien sea engañando a personas desvalidas para que accedan a ser eliminadas, o simplemente simulando esa aquiescencia. Desde luego que esas eventualidades pueden ocurrir; pero para evitarlas basta con establecer los controles necesarios para poder verificar no solo la presencia previa del consentimiento, sino que el mismo haya sido conferido de manera expresa, libre y voluntaria. En lugar de obligar a vivir a quien por sus graves problemas de salud no lo desea, el Estado debería preocuparse por prestar servicios médicos eficientes y oportunos a quien no quiere morir.

 

 

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Opiniones

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conchamisas

Vie, 11/09/2012 - 15:55
En Colombia hace rato largo existe la eutanacia. Cuando un paciente empieza a ser costoso, aplica este recurso, pues los ciudadanos no somos pacientes, somos clientes. la salud y la vida en Colombia tienen un costo que solo pueden pagar los ricos; hay algunos de aca abajo que acceden a esos servicios, pero sucede que, lo pagamos entre todos. Como legalizar la eutanacia o la pena de muerte en un pais como Colombia, donde no hay un a justicia justa....EN UN PAIS DONDE AUN SE LINCHAN PERSONAS.
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ferchogomez7

Vie, 11/09/2012 - 14:21
Para todos los acontecimientos, quehaceres y actividades generales de nuestra vida desde q' se nace hasta q' se muere,es necesario tener una pizca de conocimiento si No lo maximo.Los/las ciudadanos de este pais,para entender la problematica Nal. debemos Leer,Pensar,Estudiar,Aprender nuestra Historia y/o Constitucion,para asi saber q' es? como se Construye y Participa de una verdadera DEMOCRACIA y lo Fundamental aplicarle la EUTANASIA a nuestra IGNORANCIA POLITICA.
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digoall

Vie, 11/09/2012 - 13:50
Qué columna más bárbara! Cómo hacía de falta este punto de vista en el debate. Así es: el estado no cuida a sus ciudadanos y deja morir a los que quieren vivir, pero vaya y alguien diga que quiere morir por su propia voluntad y qué problema. El Estado quiere tener el monopolio de la muerte, tanto para los que quieren vivir como los que quieren morir.
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Selm

Vie, 11/09/2012 - 12:52
A la sociedad no la respetarán pero sí a Dios, porque la sociedad no nos da la vida sino Dios, o sea, que como Dios no hay sino uno solo, todos los seres humanos tienen que esperar que los mate el día que el quiera o que nos muramos según el plan de Dios y no el de algún médico practicante que no nos deje morir con su pósimas y sus máquinas o cirujías. Toca convenir que los que paren son los padres de la criatura porque Dios no aparece por ningún lado pero ahí está, por lo cual no podemos negarle el sagrado derecho de asesinarnos que para eso nos creó, y el único que lanza los dados es el, ayudado por sunamis, o huracanes o aviones en falla o choferes borrachos o brutos suicidas que no esperan al verdugo divino con guadaña. Dios nos da la vida y nos la quita a placer (de él claaaro)
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krankrank

Vie, 11/09/2012 - 12:21
Abunda la superficialidad. Ya el simple principio de precaución es suficiente argumento jurídico para abolir la pena de muerte como lo es para no legalizar la eutanasia. Aun partiendo de la premisa falsa de que hubiera supuestamente eutanasias "voluntarias", el sólo riesgo previsto como real de que una sóla persona sea matada contra su voluntad, es absolutamente injustificable, desproporcionado, irreparable; ningún supuesto beneficio de legalizar la eutanasia por presuntamente grande que sea justificaría jamás ni un sólo homicidio, como ningun beneficio -digamos punitivo o correctivo- que supuestamente tuviera la pena capital justificaría jamás el riesgo previsto y real de que se condene a un inocente a la muerte, como ha sucedido. Así lo ha sostenido muy pragmática pero justamente el legislador en Canadá para abolir la pena capital y para no legalizar la eutanasia. Ahora bien, ateniéndose además al principio de realidad, la jurisprudencia y la legislación no puede basarse en pretensiones idealistas. En Holanda donde la eutanasia está legalizada el abuso de la ya permisiva ley no ha parado: los médicos matan pacientes sin su consentimiento, ni siquiera reportan los casos aunque deben hacerlo y permanecen impunes. Aquí mismo en Colombia los médicos no se atienen a los criterios ya arbitrariamente permisivos puesto por la Corte Constitucional: médicos salen en los medios confesando que han matado cientos d epacientes, incluso un niño pequeño, los senadores que hablan de crear salvaguardas para evitar abusos no denuncian penalmente a esos médicos. Son patrañas, los apcientes son dejados morir en las puertas de los hospitales y ninguna ley ni autoridad ha sido eficiente ni eficaz para impedirlo, por qué pensar que con la terpia eutaNAZIa será distinto y no peor?? No cabe además siempre preguntarse si la gente realmente quiere morir o si la gente no quiere seguir viviendo ASÍ bajo estas condiciones de explotación, miseria que destruyen el cuerpo, la vida y la voluntad de vivir? Hacer de la enfermedad un arma entonces. www.spkpfh.de
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agualongo

Vie, 11/09/2012 - 11:22
Yesid: muy bien. Ciertos personajes que posan de buenos ante la sociedad y que critican la posibilidad de la eutanasia asistida, lo que hacen en realidad es actuar de manera farisea. De dientes para afuera hablan de que la vida es un bien de Dios y por tanto, irrenunciable, pero en sus adentros y al frente de la dirigencia sangrienta de este país sólo producen actos violentos que restringen el discurrir de los derechos civiles. Ejemplo: el trágico paisaje de la prestación de los servicios de salud que para la dirigencia son un privilegio, pero que para los de abajo constituyen un calvario obtenerlos. Saludos desde el Sur ! ! !
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krankrank

Vie, 11/09/2012 - 10:54
Abunda la superficialidad. Ya el simple principio de precaución es suficiente argumento jurídico para abolir la pena de muerte como lo es para no legalizar la eutanasia. Aun partiendo de la premisa falsa de que hay eutanasias voluntarias el sólo riesgo de que una sóla persona sea matada contra su voluntad, es absolutamente injustificable, ningún beneficio por grande que sea justifica un sólo homicidio. Así lo ha sostenido muy pragmática pero justamente el legislador en Canadá. Ahora bien, ateniéndose a demás al principio de realidad, la jurisprudencia y la legislación no puede basarse en pretensiones idealistas. En Holanda donde la eutanasia está legalizada el abuso de la ya permisiva ley no ha parado: se matan pacientes sin su consentimiento. Aquí mismo en Colombia los médicos no se atienen a los criterios ya arbitrariamente permisivos puesto por la Corte Constitucional: médicos salen en los medios confesando que han matado cientos d epacientes, incluso un niño pequeño, los senadores que hablan de crear salvaguardas para evitar abusos no denuncian penalmente a esos médicos. Son patrañas, los apcientes son dejados morir en las puertas de los hospitales y ninguna ley ni autoridad ha sido eficiente ni eficaz para impedirlo, por qué pensar que con la terpia eutaNAZIa será distinto y no peor?? No cabe además siempre preguntarse si la gente realmente quiere morir o si la gente no quiere seguir viviendo ASÍ bajo estas condiciones de explotación, miseria que destruyen el cuerpo, la vida y la voluntad de vivir? Hacer de la enfermedad un arma entonces. www.spkpfh.de
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jose chamiza

Vie, 11/09/2012 - 12:05
Excelente argumentacion, casi mejor que la columna.
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Ewar Gordillo

Vie, 11/09/2012 - 09:43
Y que pasaria cuando una persona que vive indignamente no quiera seguir asi pero es incapaz de atentar contra su propia vida? El estado deberia entonces proveer de las condiciones para que todos vivamos dignamente, si no lo hace, como lo estamos viendo, entonces que se haga a un lado.
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alexander naranjo

Vie, 11/09/2012 - 09:24
De acuerdo, estas son las personas que siempre debemos escuchar. Pero el tema no termina ahí, Que hacer cuando el enfermo terminal es un niño que no puede decidir y los médicos lo tienen en una cama dándole cuanto paliativo se les ocurre, soportando dolores inenarrables ? Será que los padres no pueden decidir para que su propio hijo pueda morir dignamente ? Ese aspecto no lo abordó el gran jurista, dejando el tema cojo. TAL CUAL.
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JaimeCam

Vie, 11/09/2012 - 06:25
Sencillamente excelente

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