Opinión |10 Nov 2012 - 11:00 pm

William Ospina

El desafío

Por: William Ospina

Es extraño que una especie que lleva un millón de años en este planeta, que hace cuarenta mil años inventó el lenguaje y el arte, que hace quince mil ya construía poblados, que hace diez mil en Ecuador y en Mesopotamia cultivaba la tierra para obtener alimentos, que hace nueve mil empujaba ganados por el África, que hace seis mil ya tenía ciudades, que hace cinco mil ya andaba sobre ruedas, que hace cuatro mil quinientos producía seda con los capullos de los gusanos, guardaba reyes en pirámides y sistematizaba alfabetos, que hace cuatro mil años ya levantaba imperios, todavía tenga que preguntarse cada día cómo educar a la siguiente generación.

Casi todas las culturas anteriores supieron transmitir sus costumbres y sus destrezas, porque sus filosofías y religiones siempre creyeron en el futuro; pero en nuestro tiempo cunde por el planeta una suerte de carnaval del presente puro que menosprecia el pasado y desconfía del porvenir. Tal vez por eso nos atrae más la información que el conocimiento, más el conocimiento que la sabiduría. Los medios se alimentan de esa curiosa fiebre de actualidad que hace que los diarios sólo sean importantes si llevan la fecha de hoy, que los acontecimientos históricos sólo atraigan la atención mientras están ocurriendo: después se arrojan al olvido y tienen que llegar otras novedades a saciar nuestra curiosidad, a conmovernos con su belleza o con su horror.

En la política, la mera lucha por el poder termina siendo más urgente que la responsabilidad de ese poder; nadie les pide cuentas a los que se fueron y lo imperativo es decidir quiénes los reemplazarán. Los liderazgos personales eclipsan en todo el mundo la atención sobre los programas, el debate sobre los principios. Los líderes se preguntan de qué manera recibirán los electores tal o cual promesa, si se decepcionarán de ellos por proponer esto o aquello, y la tiranía de lo conveniente reemplaza principios y convicciones.

Nadie habría pensado en otros tiempos que los pastores sólo pudieran decir lo que está dispuesto a escuchar el rebaño, y la palabra liderazgo va perdiendo su sentido de orientación y de conocimiento para ser reemplazada por la mera astucia de la seducción, por todos los sutiles halagos y señuelos de la publicidad.

Ello no significa que sean los pueblos los que ahora deciden: poderes cotidianos gobiernan sus emociones, modelan sus gustos y dirigen sus opiniones. Fuerzas muy poderosas gobiernan el mundo, y pasa con ellas lo que con las letras más grandes que hay en los mapas: resultan ser las menos visibles, porque las separan ríos y montañas, meridianos y paralelos. ¿En qué consiste esta aparente seducción de las multitudes, que sólo quiere decirles lo que están dispuestas a oír, aunque se gobierne a sus espaldas y no siempre a favor de sus intereses?

Nietzsche decía que cualquier costumbre es preferible a la falta de costumbres. Nuestra época es la de la muerte de las costumbres: cambiamos tradiciones por modas, conocimientos comprobados por saberes improvisados, arquitecturas hermosas por adefesios sin alma, saberes milenarios por fanatismos de los últimos días, alimentos con cincuenta siglos de seguro por engendros de la ingeniería genética que no son necesariamente monstruosos, pero de los que no podemos estar seguros, porque más tardan en ser inventados que en ser incorporados a la dieta mundial antes de que sepamos qué efectos producirán en una o varias generaciones, todo por decisión de oscuros funcionarios que no siempre pueden demostrar que trabajan para el interés público. El doctor Frankenstein es ahora nuestro dietista y el Hombre Invisible toma decisiones delicadas que tienen que ver con nuestra salud y con nuestra seguridad.

Tenemos a veces un sentimiento que no tenían las generaciones del pasado: el de estar viviendo en un mundo desconocido. Mientras el maíz que comíamos era el mismo que comieron nuestros antepasados durante milenios, no teníamos por qué sentir esa aprensión. Mientras los alimentos obedecían a una dieta largamente probada por abuelos y trasabuelos, podía haber confianza en el mundo.

Nos preguntamos si pasaron los tiempos en que se podía hablar del ser humano utilizando las palabras de Hamlet: “¡Qué obra maestra es el hombre!, ¡Cuán noble por su razón!, ¡cuán infinito en facultades! En su forma y movimientos ¡cuán expresivo y maravilloso! En sus acciones, ¡qué parecido a un ángel!, en su inteligencia, ¡qué semejante a un dios! ¡La maravilla del mundo! ¡El arquetipo de los seres!”.

Gradualmente se incorporan al mundo cosas que no proceden de la tradición ni de la memoria, sino de una sed extraña por abandonar el pasado, por renunciar a todo lo conocido, por refugiarnos en el presente puro, en sus espectáculos e innovaciones, en sus mercados sin descanso y en la prisa inexplicable de sus muchedumbres. El mundo ya no parece estar para ser conocido, sino sólo para ser retratado, las ideas no piden ser profundizadas y combinadas, sino ser transmitidas; una manía no de la sentencia, sino del eslogan, parece apoderarse del mundo, y la humanidad tiende a verse arrojada a un hipermercado que sólo pertenece momentáneamente a quien pueda pagarlo: por último refugio los centros comerciales, por último alimento del espíritu los espectáculos, por toda escuela las pantallas de la televisión, por toda religión el consumo, por todo saber la opinión.

El último hombre bien podría ser aquel que, al preguntarle por sus ambiciones, contestó: “He vivido como todos, quiero morir como todos, quiero ir a donde van todos”.

 

 

*William Ospina

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Opiniones

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tacc1999

Jue, 11/15/2012 - 08:18
Muy bien escrita su columna pero muy MAMERTA, el dolor por lo que ya no esta, la nostalgia, la padecemos todos por igual. Se debe reconocer las bondades de "la modernidad", de la ciencia y de la cultura, igual este tiempo será el anhelo de los que apenas llegan o llegaran...Woody Allen en su Midnight in Paris reflexiona: "La nostalgia es negación. Negación del doloroso presente." esa película es un reflejo fiel de su columna...
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Alfredo O

Mar, 11/13/2012 - 11:06
El Premio FIL de Literatura (Guadalajara), 2012, fue otorgado al escritor y periodista Alfredo Bryche Echenique, de origen peruano. El Premio se otorga a la trayectoria del escritor, incluidas novela, cuento, ensayo, etc. En el año 2009, en Perú, Bryce fue encontrado culpable del plagio de 16 artículos y ensayos. El jurado y directivos de la FIL desetimaron el plagio de Bryce y, a puerta cerrada, entregaron el premio y los 150.000 dólares. El Premio FIL y entrega clandestina de recursos oficiales a un plagiario condenado ha levantado protestas de literatos y académicos. William Ospina firmó una carta de apoyo a Bryce, el plagiario, y a la FIL. ¿Cuál es la razón? ¿Existe una relación mafiosa entre editoriales y Premios de Literatura? Visite www.plagiosos.org y Face del Grupo Plagiosos
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sancho

Lun, 11/12/2012 - 20:04
Que gran reflexion, solo somos MATRIX.
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desinformado

Lun, 11/12/2012 - 14:56
Les recomiendo estos dos libros: "La corrosión del carácter" de Richard Sennett" y "El naufragio del hombre" de un autor del que ahora no me acuerdo el nombre. Tienen que ver con lo que el columnista escribe aqui.
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tecnolologo

Lun, 11/12/2012 - 11:29
La fatalidad de tener un cerebro límbico , así nos vamos a explorar otros mundos, nos tendrá amarrados a nuestra animalidad, nos palia la vida los la prosa y los versos finos que nos hacen llorar..
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desinformado

Lun, 11/12/2012 - 11:05
Nada de esto es casual. ¿Es una Conspiración?
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Giordano Bruno Filippo

Dom, 11/11/2012 - 21:44
? ¿Qué es finalmente el ser humano? Cuando tomo conciencia de la grotezca cantidad de gente sumida en la total discriminación sexual ,pobreza y acosada por la hambruna y la desesperación, cuando me percato del desastre ambiental que estamos produciendo producto de la voracidad consumista por acción de la miseria (del espíritu), cuando reflexiono sobre tantos conflictos bélicos acontecidos en el pasado y presentes, tantas víctimas, tanto horror, no se, dubitativo me pregunto: ¿Cómo es posible tanta calamidad?¿Somos los seres humanos una especie defectuosa? No;Son las RELIGIONES y sus adeptos que a través de la Historia son quienes han Fomentado y creado toda clase de pensamientos y actitudes intransigentes,intolerantes, inflexibles, fanáticos, testarudos, tercos y sectarios.?
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Giordano Bruno Filippo

Dom, 11/11/2012 - 22:12
??? La religión No merece ni más ni menos RESPETO que otras producciones Notables de la imaginación Humana. Nos podemos reír de Marx, Mahoma y Jesús , del Islam y del Cristianismo. ??? Exigir a los No creyentes que se comporten como creyentes ante Símbolos, Conceptos , Opiniones, Valores y Apreciaciones , es una Excesiva Pretensión ??? Lo que la religiones llaman ¨RESPETO¨ No es más que la SUMISIÓN UNIVERSAL a su particular imaginario social ??? Robert Redker (Filoso Francés Amenazado de Muerte desde 2006)
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polista

Dom, 11/11/2012 - 19:23
Está sobrada su columna , que maravilla de sintesis de nuestra modernidad , los padres no pueden corregir , el planeta está enfermo pero nuestra única nave sideral corre mas peligro. Nuestros políticos son unos irresponsables àvidos de honor y listos a robar y garantizar perpetuamente el bienestar y el derroche de sus descendientes , compiten para traicionar y olvidan la misión . Me acuerdo del eslogan de una cadena de tiendas , eran "los expertos" y así todos dejamos de hacer lo poco que hacíamos , todo hay que dejarlo a esos expertos..de nada. Sí hemos perdido mucho y eso se llama incertidumbre y a todos nos mata , nos causa una insatisfacción , inseguridad , terror y pánico que nos llevan a la parálisis. No podemos perder la confianza , ni el rol , ni la misión.
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Alberto V. Velasquez

Dom, 11/11/2012 - 17:47
El cuestionamiento, paradójicamente, debería hacerse al revés. Lo que 'ad litteram' sería un absurdo, en medio del pandemonium planteado por el columnistas, es sistemáticamente eludido. A la luz de la caprichosa historia, ni el idealismo hegeliano ni el pesimismo schopenhauriano (los más recientes profetas embebidos de una cierta mísitica ilustración) han podido validar sus cosmovisiones. En este sentido,ante la dudosa disyuntiva de -profetizar o lanzarse a incontenibles jeremiadas, hay una tercera opción un poco más cauta, más modesta o, si se quiere, más humilde. El pensamiento heideggeriano -según Vattimo- consideró que la llegada de la ciencia-técnica moderna marcó el final de la metafísica. Sin embargo, aun en ese ámbito Vattimo ve la influencia del cristianismo, porque “la ciencia
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Alberto V. Velasquez

Dom, 11/11/2012 - 18:35
de la naturaleza es asunto de la historia de la interpretación y de la historia de la salvación”. Aunque la reflexión central de Vattimo reside en lo que el llama "el pensamiento débil" (equivalente a los resultados de los seculares procesos históricos, o secularización: los grandes discursos de la humanidad devinieron "metarrelatos": grandes estructuras discursivas ahora desfondadas) la secularización -donde se agita la queja del columnista- 'per se' no es negativa. Hemos llegado al punto de inflexión histórico donde lo que se queda corta es la capacidad hermenéutica: como si ahora la jeremiada no dejara ya espacio ni necesidad de interpretar. La historia de la salvación procede como historia de la interpretación: sentidos nuevos de la experiencia, nuevos modos de darse el mundo.
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anposada

Dom, 11/11/2012 - 17:21
William Ospina es una de esas pocas personas que no está sumergido en el inmenso río de lo inmediato, del control de la publicidad sobre nuestras vidas, de la cultura farandulizada, de una globalización consumista que maneja los hilos de todos los países, por encima de sus gobernantes, y por supuesto, de todos nosotros. Él está en la orilla advirtiéndonos cómo nos ahogamos todos en en esta especie de estupidez colectiva sin memoria y dentro de una gran tecnología que no nos sirve para solucionar los verdaderos problemas del planeta. Pero su voz -y la de otros mentes iluminadas- es apabullada por las decisiones de unos pocos monopolistas con intereses egoistas que controlan la economía, el mercado, los estados, y hasta las mentes de todos nosotros!. ¡Todavía hay tiempo para reaccionar!
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anposada

Dom, 11/11/2012 - 17:21
William Ospina es una de esas pocas personas que no está sumergido en el inmenso río de lo inmediato, del control de la publicidad sobre nuestras vidas, de la cultura farandulizada, de una globalización consumista que maneja los hilos de todos los países, por encima de sus gobernantes, y por supuesto, de todos nosotros. Él está en la orilla advirtiéndonos cómo nos ahogamos todos en en esta especie de estupidez colectiva sin memoria y dentro de una gran tecnología que no nos sirve para solucionar los verdaderos problemas del planeta. Pero su voz -y la de otros mentes iluminadas- es apabullada por las decisiones de unos pocos monopolistas con intereses egoistas que controlan la economía, el mercado, los estados, y hasta las mentes de todos nosotros!. ¡Todavía hay tiempo para reaccionar!
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iceve

Dom, 11/11/2012 - 14:48
Lo doloroso es que al parecer somo sólo podemos ser testigos impotentes del cambio radical que convirtió los principios en mercaderia, lo inmediato en importante y lo fútil en trascendental.
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jaramo

Dom, 11/11/2012 - 12:17
Se está sintiendo viejo, don William, porque dicen que uno muestra que se está sintiendo viejo cuando deja de criticar a los mayores y empieza a criticar a la juventud. La prisa y credibilidad por lo inmediato y presente es fruto del adelanto en las comunicaciones, pero recuerde que toda sociedad, la de hace cientos de miles de años, la de hace cinco mil años, la de hoy, es y será siempre una sociedad inacabada que está por hacerse todos los días tomando de lo que se tiene y tratando de proyectarse hacia el futuro en el intento de satisfacer las necesidades que se le presentan todos los días como sociedad. Estaremos, entonces, preguntándonos, todos los días, por la educación...
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jaramo

Dom, 11/11/2012 - 19:30
Hola, Dalpin, con todo respeto, no me gusta ser IGNORANTE, mucho menos en mayúscula. Explícame que fue lo que no entendí por IGNORANTE. Que es lo que me falta saber o qué es lo que me falta entender. O fue sencillamente que no te gustó lo que dije. Yo también me siento viejo con mucha frecuencia, por eso me siento con autoridad para decirlo en medio de mi ignorancia.
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Dalpin

Dom, 11/11/2012 - 14:57
Este JARAMO si es IGNORANTE. No enetendió lo que quiso decir Ospina.
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CEVILL

Dom, 11/11/2012 - 12:00
Gracias por su columna. Nos hace pensar en la moda en el consumismo en las tecnologia y el punto central ¿ QUE HAGO YO DESDE MI HABITAT PARA CAMBIAR EN ALGO? Todo nos atropella, la publicidad, el capitalismo salvaje.... Tenemos que mirar al cielo como la gallina y darle gracias a Dios por no contagiarnos del todo. Reflexion, critica, salud, principios, etica, valores debemos rescatar mil cosas desde el preescolar hasta.... la universidad y la misma vida. ..... Gracias William por decir las cosas tan claras.
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jepenuela

Dom, 11/11/2012 - 10:29
El autor se equivoca. En efecto, el lenguaje quizá se inventó hace cuarenta mil años, pero ese lenguaje era visual, no se trataba del que conocemos en la actualidad. EL ARTE SE INVENTÓ EN EL RENACIMIENTO, sólo hace 500 años.
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sincorruptos

Dom, 11/11/2012 - 08:41
La codicia y la corrupcion le estan ganando la batalla a la etica, la moral y las buenas costumbres. Pero solo la battalla. La guerra la ganaran las otras.
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Gildán Brunesky

Dom, 11/11/2012 - 08:17
Por otro lado, el hecho de que una cosa siempre se haya realizado de una forma no quiere decir que esa sea la mejor. El problema es que todo degenera por cuenta de la ambición, el afán, nuestro ego, y nuestro desprecio por lo que viene de la tierra: las costumbres del indio y el campesino.
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Gildán Brunesky

Dom, 11/11/2012 - 08:06
Me parece entendible que nos preguntemos cómo educar a la generación siguiente, porque como es deseable, digo yo, la educación no solo se da desde un padre a un hijo, sino todo lo contrario es necesario recurrir a un universo de saberes enorme para ofrecer lo que un niño necesita conocer; las opciones con las que cuenta. Y por eso deben hacerse planes de educación, que busquen ofrecerle un objetivo general a la educación. Además ahora los cambios tecnológicos suceden a ritmos demasiado rápidos, y muchas veces a una persona sola le queda difícil seguirlos, por lo cual muy seguramente después de un tiempo no podrá brindarle al estudiante un soporte amplio sobre las nuevas herramientas. Además hay que pensar cómo se deben usar esas nuevas herramientas, y eso hoy poco se hace.
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koyac

Dom, 11/11/2012 - 08:01
Eso que Ud narra es lo que pomposamente llaman "democracia" económica. ¿Quién decide qué consumimos? ¿Cómo consumimos? Ya no son las gentes; quienes deciden qué comemos y cómo lo comemos son las grandes empresas, los laboratorios, los publicistas que luchan por atragantarse de utilidades. El consumidor es un agente pasivo al que se le impone que debe comer y cómo debe hacerlo. Si existiera una sociedad democrática, serían los ciudadanos, no los consumidores, los que decidieran qué consumir. Y esto mismo ocurre con la educación: qué enseñan, cómo enseñan, qué enseñar, para qué enseñar, también hacen parte del menú que la sociedad dispensa a su servidumbre. La educación, entonces, debe preparar al individuo que necesita: un individuo sujeto a sus condiciones de vida, de reproducción.
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koyac

Dom, 11/11/2012 - 07:39
Eso q
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Dolores Edelmyra

Dom, 11/11/2012 - 03:48
Qué ladrillazo el del Gran Maestro Supremo de la desliteratura cocombiana. ¡Qué pelmazo y su pose de neuronas ardiendo!
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Gildán Brunesky

Dom, 11/11/2012 - 07:56
Leer bien es comparable en dificultad a escribir bien.
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Klimn

Dom, 11/11/2012 - 02:36
_______________________________________________________________________ Querido Guiliancito: como dijo -aliviado- el dedo gordo de la mano temblorosa que sostenía la puntilla, después de sentir de cerca el martillazo "has dado en el clavo". ¿Tendrá todo esto que ver algo con el apocalíptico anuncio del triple 6?... "Ya NADIE podrá comprar ni vender sin tener el número de la bestia". Sin embargo creo que todavía falta mucho para que llegue ese día, a juzgar por la alarmante e imparable extensión de la pobreza universal. ¿Cómo hacerse al número de marras, si ni siquiera hay con qué comprar para comer?... ______________________________________________________________________
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sincorruptos

Dom, 11/11/2012 - 08:40
Bueno de acuerdo ese tal numero que debe ser tatuado en alguna parte del cuerpo, lo bueno es que un pobre que no lo puede lucir porque no tiene con que, pues se salvara en el apocalipsis. A mas pobres mas salvados. Los codicios que lo luciran caeran en llamas eternas de lo que llaman infierno. No es como asi?
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Alfredo O

Dom, 11/11/2012 - 00:40
La cultura de lo fácil hace parte de la mediocridad dominante. Es indisoluble mediocridad y la pérdida de certeza, de confianza. Por ejemplo, los ibros, las publicaciones, perdieron su función y altruismo. Hoy son objeto inutil de vanidad autoral y beneficios económicos (editoriales y autores), pues de nada importan los lectores. Ejemplo de ello es el plagio. ¿Cómo explicar que "docentes" universitarios se conviertan en delincuentes al hacer del plagio docente su modus operandi? La mediocridad y la ambición de beneficios personales, van ligados. Conductas docentes mafiosas son otra degradadación actual. En www.plagiosos.org visite los casos de los libros "Agricultura y ambiente" (Prager y Escobar, 2003 ) y "Agroecología" (Práger y otros, 2002), denunciados por plagio múltiple.

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