Por: Aura Lucía Mera

De la legalización a la matazón

“Chi va piano va sano va lontano”. Y así, con nadadito de perro, ya Washington y otros estados de USA están legalizando la marihuana recreativa.

Sin el sofisma de distracción de hace unos años, en que se “legalizaba” solamente para detener los vómitos de la quimioterapia. La marihuana siempre se ha utilizado para la recreación. Y si el que está atorado por las náuseas de la quimio se la inhala, o se la mete por las venas, pues simplemente tiene su rato recreativo. En Holanda, los famosos coffee shops son simplemente cafecitos oscuros y en los sótanos para comprar, meter y salir embalados.

Y mientras por acá, en estos submundos tropicales, seguimos con la matazón, por allá se retuercen de la risa con la legalización. Y, cambiando de tema un poco, mientras USA se enorgullece de tener una mujer en altísimo cargo político de la comunidad LGTBI, acá un concejalito “pastor” quiere sancionar a Canal Capital porque abre un espacio para estos hombres y mujeres, y los acusa de querer corromper a la infancia y no sé qué más babosadas, blandiendo la Biblia como arma cotundente.

Estamos aburridos de las dobles morales. Altos funcionarios de este gobierno y de los anteriores, que se conocen todos los baños de todos los restaurantes para meterse sus líneas de cocaína, que salen a predicar contra el consumo. Tantos funcionarios, empresarios, padres de familia y madres, también, que beben hasta quedar doblados como billetera y al otro día logran que sus respectivos cónyuges llamen a los jefes para disculparlos por no asistir a la oficina porque están enfermos.

Hombres como el de la Biblia y su homofobia, no me refiero a él, no vaya yo a dar con mis huesos en alguna celda, pero que pertenecen a esas mismas sectas peludas y oscuras, que tienen su hogar, su mujercita, su camándula, y en otro barrio alejado, la hembrota contundente que los hace llegar al cielo.

Este es un país de doble moral. Desde Cristobalito y sus huestes. Y respecto a la marihuana, la cocaína, el alcohol, los tranquilizantes, para no nombrar ahora nuevas drogas tan sofisticadas como el gas de los aires acondicionados, que están vetadas, mientras nos seguimos llenando de narcos, muertos y sangre, también las consumimos al escondido, entre los cuartuchos de los moteles, con las cortinas cerradas. Ojalá llegue pronto el día en que con Colombia a la cabeza, México, Ecuador, Argentina, Perú y todos los que ponemos los muertos, nos paremos en seco a decir SÍ a la legalización. El que se quiera drogar lo va a hacer de todas maneras. Personalmente nunca tuve que arriesgar mi vida por un gramo de cocaína. Me la llevaban a mi casa. Y el alcohol, la droga líquida más mortal, esa sí se vende en todo lado. A ver quién es el primer mandatario que tire la primera piedra. Jamás sera USA, porque entonces a quién le vende las armas. Pero lo que sí no hay derecho es que mientras allá la legalicen, acá sigamos maniatados.

Centros de tratamiento para los que caen en la telaraña de la adicción y recreación para los que logran consumirlas sin problema. Que son los más. Y así acabamos con las mafias y las muertes. Ojalá esté viva para ver cuál país latinoamericano le pone el cascabel al gato Made in USA. Tío Tom ya puede consumir. Y el ejemplo hay que seguirlo...

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