Por: Harry Sasson

El aroma de la guayaba

Hemos contado ya en este espacio la historia de la tarte tatin, uno de los símbolos de la cocina clásica de campo francesa.

A manera de repaso, vale decir que la inventaron por accidente, hacia 1889, las hermanas Stéphanie Tatin y Caroline Tatin, cuando dejaron cocinar más de la cuenta unas manzanas, y para no perderlas las taparon disimuladamente con hojaldre y las hornearon. El resultado, que las tomó por sorpresa, fue una tarta rápida, sencillísima y muy rica. Voy a modificar la receta tradicional reemplazando las manzanas por nuestras guayabas criollas y acentuaré su sabor con panela y naranja.

Las olorosas guayabas no podrían quedar mejor y, gracias a esta preparación, dejan volar su aroma por toda la casa.


‘Tarte Tatin’ de guayaba


4 a 5 guayabas grandes, peladas, sin semillas y cortadas en cuartos

3 cucharadas de mantequilla

3/4 de taza de panela rallada

1/2 libra de masa de hojaldre

Ralladura de 1 naranja

Jugo de 1/2 naranja

Pistachos triturados


Preparación

En una sartén con teflón y mango metálico funda la mantequilla y saltee la guayaba durante un par de minutos. Luego agregue la panela, la ralladura y el jugo de naranja, deje caramelizar durante unos minutos y retire del fuego. Extienda la masa de hojaldre hasta menos de medio centímetro de grosor. Organice un poco la fruta en la sartén, tratando de conseguir una forma redonda, tape con el hojaldre y con la ayuda de un cuchillo empújelo un poco debajo de la fruta, como si la abrazara. Lleve al horno precalentado a 400 °F durante 15 a 20 minutos, hasta que el hojaldre dore un poco. Retire del horno y voltee la sartén sobre un plato, para presentar por el lado de la fruta. Sirva con una bola de helado de vainilla y pistachos triturados.

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