Opinión |17 Nov 2012 - 11:00 pm
Del honor y otras maldades
Por: Alfredo Molano Bravo
Como dice Óscar Collazos en el bello y sugerente artículo sobre la guerra y la paz en Macondo: la cosa es de honor. El honor de los guerreros eclipsa las razones que los llevan a la guerra y sobre todo las que los mantienen presos de la inercia bélica.
Su honor es una especie de cuerpo místico que les permite jugarse la vida y quitársela al enemigo; obedecer sin condiciones; someterse al absurdo de asumirse dueños de la verdad y del destino de otros; ser faros, rayos, truenos, vengadores sin mácula. Y cuando descansan del combate —como el general Petraeus o el coronel Joaquín Aldana, que mató y empacó a su mujer en un talego—, dedicarse al “ocio y al pernicio”, al exceso, a buena cuenta de lo que creen ser y haber hecho por los demás, de las hazañas, de los padecimientos que han sufrido, de los riesgos que han corrido. Es como si el honor se convirtiera en derecho. La sociedad, sus inferiores, debe rendirles pleitesía, estar agradecida siempre por “los favores recibidos”. La tal sociedad civil les entrega las armas —se dice en la Constitución— para defender principios, pero la lógica de la guerra, alimentada por el honor, y su hermana carnal, la vanidad, los llevan a conculcar lo que dicen defender. Y con el honor en el pecho, lo ponen sobre la mesa de negociaciones. Es el cemento del enroque en que viven; de alguna manera los guerreros nunca salen de la trinchera, en ella viven, comen, hacen sus necesidades, se condecoran, se destruyen. El honor militar no es más que soberbia pura y dura. Es una palabra menos heroica pero más real para entender que lo que se defiende a muerte necesita de muletas, de espejismos, de falacias grandilocuentes. La soberbia no es tan heroica como el honor, pero es uno de los más poderosos obstáculos para el entendimiento entre guerreros. Paradójico, porque ambos la tienen de sobra. La soberbia militar, quizá necesaria para matar, es también la escafandra que los protege de la asfixia moral. Si se la quitaran —y las negociaciones a veces sólo son eso— podrían notar que lo que han hecho es exactamente lo mismo de lo que acusan a su enemigo irreconciliable. Entonces se les caerían todas las condecoraciones y se evaporarían los elogios que se han hecho a sí mismos para sostener el cañazo de ser los héroes a los que todo les es debido. El gusano —o más bien el güio— de la soberbia los envuelve de manera que no ven, no oyen, no entienden sino sus propias razones. Cuántas veces no hemos oído decir a generales y comandantes: si se accede a tal cosa —por ejemplo, al cese al fuego—, se nos desmoraliza la tropa. Hay que moralizar las tropas para llevarlas al matadero. ¿De qué otro modo se podría hacer? Por eso son tan importantes los capellanes, los estandartes, los himnos, los discursos, los afiches, la propaganda, la pauta publicitaria. Por eso se castiga —y se mata— al que hable mal del honor militar o lo ponga en duda. Incluso el delito puede ser tratado por los jueces como traición a la patria. Una señora —como decían los campesinos que llevaban enlazados a la guerra— que todos nombran pero nadie sabe quién es. El honor, la soberbia, no son los principios. Quizá sean todo lo contrario. De ahí el peligro para una democracia de que los militares se conviertan en jueces aun de sus propios delitos, porque echan por delante no los códigos sino sus prejuicios, ese material logístico con que alimentan la soberbia y que incluye otros condimentos como venganza, retaliación, impotencia, ira.
En una mesa como la que se instalará en Cuba se discutirán muchas cosas, pero en última instancia se trata de un solo tema: el poder. Que es lo que estaba en juego en los combates, en las emboscadas, en la represión, en el uso de las armas. Se trata ahora de ver si es posible encontrar un modo de hacer lo mismo, civilmente, democráticamente, sin matarnos. Pero para encontrar una solución, los guerreros —todos, incluso los que van de corbata— tienen que bajarse del bus de la soberbia y pararse sobre lo que llaman el honor. Mientras menos honor lleven, menos sapos tendrán que tragarse si de verdad quieren el entendimiento.
-
Elespectador.com| Elespectador.com
Tags
Última hora
-
Fútbol internacional | Mayo 19 - 1:47 pm Fergunson empató en su último partido como DT del Manchester
-
Fútbol internacional | Mayo 19 - 12:58 pm Ancelotti pidió al PSG dejarlo ir al Real Madrid
-
Editorial | Mayo 19 - 12:46 pm Lo predecible y lo inútil
-
El Mundo | Mayo 19 - 12:44 pm Fujimori es dado de alta tras detectársele un cuadro de gastritis aguda
Lo más compartido
-
Opinión | Mayo 4 - 11:00 pm Nuestro Hitler
191Opiniones
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí







Opinión por:
kirk.andres435
Mar, 11/20/2012 - 10:18
Opinión por:
Enzo Mountain
Dom, 11/18/2012 - 22:43
Opinión por:
Enzo Mountain
Dom, 11/18/2012 - 23:00
Opinión por:
observadorimparcial
Dom, 11/18/2012 - 22:30
Opinión por:
Germinación
Dom, 11/18/2012 - 22:29
Opinión por:
Capitan Haddock
Dom, 11/18/2012 - 20:55
Opinión por:
Capitan Haddock
Dom, 11/18/2012 - 21:02
Opinión por:
Fikir2
Dom, 11/18/2012 - 20:20
Opinión por:
jbtitos
Dom, 11/18/2012 - 19:35
Opinión por:
JORGEBM
Dom, 11/18/2012 - 19:27
Opinión por:
decartonpiedra
Dom, 11/18/2012 - 17:35
Opinión por:
Toffler
Dom, 11/18/2012 - 16:38
Opinión por:
Toffler
Dom, 11/18/2012 - 18:39
Opinión por:
Toffler
Dom, 11/18/2012 - 18:31
Opinión por:
Palmeral
Dom, 11/18/2012 - 18:05
Opinión por:
Gustavo Dorantes Cuevas
Dom, 11/18/2012 - 16:31
Opinión por:
Gustavo Dorantes Cuevas
Dom, 11/18/2012 - 16:30
Opinión por:
navegante420
Dom, 11/18/2012 - 16:17
Opinión por:
Palmeral
Dom, 11/18/2012 - 18:10
Opinión por:
Lucort
Dom, 11/18/2012 - 16:01
Opinión por:
polista
Dom, 11/18/2012 - 15:36
Opinión por:
Estetoscopio
Dom, 11/18/2012 - 13:39
Opinión por:
dalilo
Dom, 11/18/2012 - 13:35
Opinión por:
Contradictor
Dom, 11/18/2012 - 13:14
Opinión por:
carlos hugo
Dom, 11/18/2012 - 12:11
Opinión por:
GARDUÑA PODRIDA
Dom, 11/18/2012 - 15:11
Opinión por:
adolfo valencia
Dom, 11/18/2012 - 12:58
Opinión por:
pelanga
Dom, 11/18/2012 - 11:57
Opinión por:
INTI05
Dom, 11/18/2012 - 11:39
Opinión por:
carmen arevalo
Dom, 11/18/2012 - 11:26
Opinión por:
carmen arevalo
Dom, 11/18/2012 - 11:16
Opinión por:
DANIELALDANA
Dom, 11/18/2012 - 11:05
Opinión por:
zambud
Dom, 11/18/2012 - 11:31
Opinión por:
DANIELALDANA
Dom, 11/18/2012 - 10:48
Opinión por:
sincorruptos
Dom, 11/18/2012 - 12:14
Opinión por:
REFORMADOR2011
Dom, 11/18/2012 - 10:45
Opinión por:
DANIELALDANA
Dom, 11/18/2012 - 10:54
Opinión por:
zambud
Dom, 11/18/2012 - 10:43
Opinión por:
Gonzalvo
Dom, 11/18/2012 - 10:08
Opinión por:
Xavierten
Dom, 11/18/2012 - 16:42
Opinión por:
DOBLECERO
Dom, 11/18/2012 - 09:58
Opinión por:
DOBLECERO
Dom, 11/18/2012 - 09:53
Opinión por:
andresito
Dom, 11/18/2012 - 09:53
Opinión por:
leftright
Dom, 11/18/2012 - 09:47
Opinión por:
masdeque
Dom, 11/18/2012 - 09:20
Opinión por:
HOLARUNCHOS
Dom, 11/18/2012 - 09:29
Opinión por:
HOLARUNCHOS
Dom, 11/18/2012 - 09:27
Opinión por:
HOLARUNCHOS
Dom, 11/18/2012 - 09:26
Opinión por:
EL INTOCABLE JAVIER
Dom, 11/18/2012 - 09:18
Opinión por:
digoall
Dom, 11/18/2012 - 09:09