Publicidad
Roberto Esguerra Gutiérrez 2 Dic 2012 - 11:00 pm

Más papistas que el papa

Roberto Esguerra Gutiérrez

La historia que ha tenido que vivir uno de los médicos colombianos más destacados demuestra cómo en nuestro país no protegemos a nuestros talentos, sino por el contrario hacemos todo lo posible para dificultarles la vida.

Por: Roberto Esguerra Gutiérrez
  • 25Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-390313-mas-papistas-el-papa
    http://tinyurl.com/cx39b3n
  • 0

Rafael Claudino Botero es el hepatólogo (especialista en enfermedades del hígado) mas importante de Colombia; se le puede considerar el padre de esa especialidad en nuestra patria, además de ser uno de los más brillantes especialistas en gastroenterología y medicina interna. Estudió en la Universidad de Antioquia, se especializó en medicina interna allí mismo y en la Universidad de Miami, en donde también hizo su fellowship en hepatología clínica. Regresó a Colombia en 1984 y se radicó en su ciudad natal para vincularse con la Universidad de Antioquia como jefe de hepatología y gastroenterología.

En 1984 se trasladó a Bogotá, en donde trabajó con la Fundación Santa Fe de Bogotá, en la que fue jefe de gastroenterología y hepatología, director asociado de medicina interna, director del Instituto de Enfermedades Hepáticas y director de la división de educación. En el año 2002 regresó a Estados Unidos como profesor de hepatología en Madison, Wisconsin, y al año siguiente fue nombrado director médico del programa de trasplante hepático de la Universidad de Texas, en Houston. En 2009 volvió a Colombia y se vinculó a la Fundación Cardioinfantil como asesor y jefe del servicio de hepatología.

Ha sido un docente toda su vida, desde instructor en la Universidad de Antioquia hasta profesor de hepatología, gastroenterología y medicina interna en las universidades Nacional, Rosario y Bosque, en Colombia, y en Estados Unidos en la de Wisconsin, en Madison, y la de Texas, en Houston.

Una trayectoria sin duda brillante. Sin embargo, hace poco lo visitaron de la Secretaría de Salud de Bogotá para informarle que debía validar los títulos de especialista en hepatología. Acudió a la Universidad de Antioquia, su alma máter, pues allí existe el único programa de la especialidad que tiene el país. La respuesta fue desmoralizadora: no era posible validar sus títulos. Se le ofreció una posibilidad: “En una situación similar a la suya, la opción del solicitante fue su presentación a la convocatoria de la especialización correspondiente, con posterior reconocimiento de algunas de las materias cursadas y soportadas fehacientemente, y matriculando aquellas que no había cursado o de las cuales no tenía el respaldo documental”.

Es decir, ¡tiene que volver a estudiar la especialidad que él ayudo a introducir en Colombia! Como se trata de una especialidad nueva, muchos de sus actuales componentes, que él enseñó durante años en prestigiosas universidades en los Estados Unidos, no existían en los años en que él estudió y por lo tanto no tiene certificaciones de haberlos cursado, lo cual le impedirá validar su título.

Este es el caso que yo he conocido, pero estoy seguro de que muchos otros colombianos sobresalientes en distintas áreas del conocimiento están sufriendo las consecuencias de nuestra ciega burocracia, que les niega el reconocimiento a sus títulos por un requisito que algún funcionario introdujo para hacer más difícil el regreso al país luego de haber triunfado en el exterior. ¿Hasta cuándo seguiremos persiguiendo a los buenos y dejando que los malos y los mediocres anden a sus anchas?

Por lo pronto, Rafael Claudino, que volvió atendiendo el llamado de su tierra, sus canciones y su gente, porque allá vivía tranquilo y bien remunerado, no entiende por qué su país le niega lo que en otras tierras le proporcionan con generosidad y sin burócratas creativos que se interpongan. Imagino que si no logra solucionar el problema desistirá de tratar de ayudar a los enfermos que tanto se benefician de su sabiduría.

  • 25
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio