Por: Antonio Casale

Federer, el legado

Visitas ilustres, como la que se avecina de Roger Federer, el mejor tenista de todos los tiempos, aún en actividad y en lo alto del escalafón, deben servir, no sólo para vanagloriarnos como país por la visita de semejante personalidad, sino para aprender de su legado, para que los colombianos sepamos que la gloria sí se puede alcanzar, pero, sobre todo, que lograr victorias no es la única manera de definir a los exitosos.

El miércoles se llevó a cabo una rueda telefónica con el astro suizo, como parte de la agenda previa a su visita. Tratándose de alguien que lo ha ganado todo, me llamaron la atención varias de sus apreciaciones en torno a los momentos difíciles y cómo superarlos.

Federer dijo que aparte de la derrota sufrida en la final del abierto de Australia de 2009 a manos de Rafael Nadal, recordada por su incontenible llanto durante la premiación, los momentos más difíciles los vivió cuando estaba empezando, pues las frustraciones a esa edad y la presión se viven con mayor intensidad. Eso sí, habló de tres factores a la hora de enfrentar la alta competencia y que deberían servir como ejemplo. Estos factores son:

La preparación, que se traduce en hacer lo máximo posible para la consecución de los logros. Dice el astro que si este punto se optimiza, los triunfos serán más frecuentes. El segundo punto que destacó, es la capacidad para mantener la calma en momentos difíciles. Recordó el partido de Wimbledon 2010 que estuvo a punto de perder, en la primera ronda, contra Alejandro Falla, y que remontó de manera espectacular.

Precisamente refiriéndose a ese encuentro, Federer señaló un tercer factor para el éxito, sorprendente en un hombre que lo ha ganado todo: la suerte. El suizo recuerda que muchas veces, a pesar de haberse preparado de manera ideal y de haber mantenido la calma en momentos difíciles, ha terminado perdiendo.

De esa manera, según el suizo, el resultado es anecdótico, pues si se trabaja para el éxito, aunque sean más las victorias que se consigan, la suerte será la que determine los resultados en las batallas más parejas.

Que el mejor tenista de todos los tiempos y uno de los mejores deportistas de la historia contemple la suerte como uno de los tres factores de éxito o fracaso constituye un ejemplo para un país acostumbrado a hacer de las derrotas una tragedia y de las victorias una exageración. Para un pueblo que vive bajo las leyes de la cultura “traqueta”, la del dinero fácil sin mayores esfuerzos para lograrlo. Un país paradójicamente resultadista, aunque las victorias le sean efímeras.

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