Opinión |9 Dic 2012 - 11:00 pm

Darío Acevedo Carmona

Centralismo sinónimo de inequidad y atraso

Por: Darío Acevedo Carmona

En alguna de mis columnas recientes me referí, de paso, a una concepción de los problemas del país por parte de cierta elite que habita Bogotá que pretende dar por sentada la idea de que hay una forma de pensar y gobernar el país y mirar el mundo, la de ellos, por vivir donde viven, moderna e ilustrada, opuesta a la de una elite provinciana, conservadora, ruralista, atrasada y premoderna en la que caben aquellos que viven por fuera de Bogotá y que en las ocasiones en que han gobernado han hecho retroceder el reloj de la historia.

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Es una forma de dividir la sociedad, no ya entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos, entre oligarquía y pueblo, entre blancos y negros, entre aristócratas y ruanetas, liberales y conservadores, sino entre cultos e incultos, entre modernos y tradicionalistas, entre universalistas y provincianos. Esa forma de pensar ya se ha hecho tradicional y por tanto conservadora, no data de ahora sino que se remonta, incluso, a la época colonial y a la independencia cuando en Santafé se concentraba el gobierno virreinal y luego el republicano. Los venezolanos al separarse de la Gran Colombia, proyecto integrador de un provinciano caraqueño soñador, manifestaron su descontento con el poder avasallante de los burócratas santafereños. El poder centralista cuestionado desde 1810 originó muchos conflictos y guerras en el siglo XIX. Al final de esa centuria, un hombre de provincia, bastante conservador él, que sólo conoció el sol de Ocaña y el de la capital, ultracatólico e hispanista, nostálgico del régimen colonial, nada moderno, en alianza con un liberal incomodo para su partido y muy retrógrado según el parecer de la línea del Olimpo Radical, creó el régimen centralista a través de una constitución (1886) que restableció la alianza entre el estado colombiano y la iglesia católica y consagró el centralismo hasta el sol de hoy.

Colombia entonces, fue gobernada por una serie de filólogos y poetas, unos de provincia y otros bogotanos, no siempre con buen timón ni buena fortuna. A uno de ellos, José Manuel Marroquín, le ocurrió la separación de Panamá mientras leía poesía. Fue en esa época, si mal no estoy, en que nació la leyenda o mito de Bogotá como la Atenas suramericana para indicar el aire de cultura que se respiraba en sus calles, colegios y universidades. Quizás de ahí provenga ese tufillo fastidioso que exhiben con desparpajo personajes de alcurnia que pavonean sus apellidos de supuestas raíces aristocráticas, actitud nada moderna. Miran por el rabillo del ojo a quien llega de afuera, al que huele a montaña y a sudor, se burlan del hombre de campo, de su universo cerrado, de su gusto por los caballos, de su hablar poco delicado, de sus malas maneras. A estas alturas del siglo XXI todavía hay quienes se regodean de su cultura supuestamente superior frente a la del resto de mortales “pecuecudos” que llegan a la capital a tramitar sus necesidades, sus pliegos y proyectos ante una burocracia prepotente, desatenta y perezosa. En vez de reconocer las consecuencias desastrosas y el carácter reaccionario del centralismo, lo perfuman con teorías exóticas.

Yo no se si cuando hablan de presidentes provincianos, tradicionalistas, camanduleros, hacendados, que huelen a pasto y a mulas, lo hacen para contrastarlos con presidentes capitalinos, como por ejemplo, Alfonso López Michelsen el de los escándalos de la Handel y de la carretera por su hacienda La Libertad, que dizque ponía a pensar el país cada que bostezaba una frase y cuyo padre si fue gran modernizador siendo de provincia. O con Julio César Turbay Ayala que se vanagloriaba de haber cenado en la vajilla de Napoleón o con Ernesto Samper que se pasó su cuatrienio comprando el favor de congresistas y defendiéndose de las acusaciones sobre infiltración del narcotráfico en su campaña electoral o con el provinciano modernizado, César Gaviria, durante cuyo mandato el Estado fue humillado por las mafias de toda Colombia o con Andrés Pastrana el engañado por las FARC a las que les entregó cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados durante tres años y medio para nada útil al país.

Según los que defienden o cohabitan esa odiosa forma de discriminación centro sinónimo de cultura y modernidad, provincia de incultura y atraso, es en la provincia donde tiene lugar el clientelismo político, el tráfico de influencias, la corrupción rampante, el desorden institucional, el espíritu feudal y se gesta todo tipo de violencia desde la guerrillera hasta la mafiosa y la paramilitar.

Dicho esquema mental se traduce en prejuicios y en ostentación vacua que choca con la realidad. ¿Cuántos artistas, escritores, dirigentes políticos y gobernantes naturales de la provincia no han dejado honda huella modernista en nuestra sociedad? ¿Cuántos personajes de alcurnia, nativos o instalados en el centro, centralistas a morir, que viven en la bella capital, no han dejado huella de sus desastres, de su pequeñez, con su corrupción y su incompetencia para dirigir los destinos del país? Agreguen a los presidentes mencionados la desastrosa experiencia de centralistas de izquierda como Samuel Moreno Rojas y progresistas como Gustavo Petro en la alcaldía de Bogotá.

El enfoque, pues, sobre quien es y quien no es moderno, no puede seguir teniendo por sustento esa frívola idea con olor a determinismo geográfico del “sabio” Caldas, según la cual sólo en la planicie hay ambiente propicio para el pensar y la ciencia, o la abiertamente racista de José María Samper para quien “la civilización es un privilegio de raza blanca, que se concentraba en Santafé” (en buena hora citados por la columnista Catalina Ruíz-Navarro EE nov 22/2012). En el despojo de mar que acaba de sufrir el país es grande la responsabilidad del sistema y de la forma de pensar centralista, por lo mismo, valdría la pena que la reorganización territorial en términos de autonomía de las regiones ,se aborde como lo manda la Constitución de 1991.

*Darío Acevedo Carmona

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Opiniones

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Ar mareo

Lun, 12/10/2012 - 18:50
Eso, dividamos este pais en 32 feudos y q cada feudo se lo repartan entre congresistas, gobernadores, de mas gamonales locales ... ahhh pero si eso ya es lo q tenemos.. el problema no es de modelo de gobierno, sino en la falta de gobierno!!
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 16:48
¿Cómo negar que como estrategia política –todo lo centralista que se quiera- se ha incrementado el miedo de la clase media por las minorías? Estrategia, por lo demás, llevada a cabo por más de 50 años. Estrategia que el correlato de esta paranoia instrumentada por el Establecimiento se enfoca y apunta a "minorías nefastas" antidemocráticas que funcionan, cómo no, en la perifieria. Una periferia abstracta ubicada -ojo- tanto en el espacio de lo social urbano como en el elusivo espacio territorial rural.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:21
Ya es hora de que se vea con claridad que este aceitado mecanismo se ha convertido en un motivo de correcta acción política dogmatizado (macguffin político); un protocolo de la posmoderna razón instrumental con el que los sucesivos gobiernos manipulan la opinión pública. Es decir, la manipulación de lo poquitico que haya en Colombia de ese componente imprescindible de las democracias que se llama la “esfera pública” –conformada ésta, si acaso hay necesidad de decirlo, por ciudadanos que no están comprometidos contractual o laboralmente con el Estado: es decir por el elector sin más.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:17
Por más fastidioso que parezca, nos vemos abocados a no poder no considerar este pegote de mentalidad que llamamos posmodernidad; padecida en Colombia, claro está, con sus más deletéreas manifestaciones. Así pues, el proverbial centralismo santafereño termina siendo más una entelequia que una insoportable experiencia política única. ¿Qué podría envidiarle el absorbente Medellín a los chusquísimos piscos de la altiplanicie? Poco antes de morir, Alberto Aguirre, con el desparpajo de su edad y la lucidez de su honesta visión intelectual, ponía el dedo en la llaga: “Medellín es una mierda”. Cambie, Usted, apreciado forista, el nombre la ‘Tacita de plata’ por el nombre de la capital que más o mejor conozca: ¿cambiarían los reclamos del columnista?
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:14
La Silla Vacía acaba de publicar un inmejorable análisis acerca de lo que puede confundir Modernidad con Posmodernidad: El dossier Cepeda. El gran ´cepedín’, el superman de Chucky, el prolijo, el inigualable Batman que ante cada nueva chambonada del Establecimiento le saca las castañas del fuego: Chepito Cepeda es 'moderno' en tanto comprende y avala y se sabe al dedillo la letra y el espíritu de la Carta del 91 (como que estuvo en el kínder del presidente guaca, que por cierto proviene del ‘guasamayetismo’ provinciano y no de la dorada cuna capitalina). Cepedín es 'posmoderno' (abomina de las ideologías) en tanto la voltea la Constitución del derecho y del revés cada que toca salvarle el pellejo al yuppie y al espíritu mafiossi de su cohorte, sus socios en los tres poderes públicos.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:11
Entonces no se trata de Modernidad. Se trata del más claro fracaso de los valores de la Modernidad –al menos de aquellos sublimes preceptos acuñados por los pensadores del siglo XVIII. No se necesita ser bogotano para saber que Bogotá ya no pertenece –al menos ni total ni determinantemente- a la prosapia que ha engendrado a sus críos durante generaciones bajo la mirada tutelar de Monserrate y Guadalupe. Otra cosa es que el manzanillaje provinciano se haya bogotanizado (o medellinizado: sólo un ejemplo: la municipalidad ha reconstruido mil veces y de modo deleznable la vía Las Palmas, mientras la vía a Urabá es una infame trocha para arrieros). Esta circunstancia histórica debilita ya, y de manera sensible, la suposición del centralismo con nombre único y coordenadas únicas.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:10
De otro lado está –cosa que la columna sugiere pero no amplía- la supuesta estigmatización de una virtuosa colombianidad “original”. El menosprecio por aquella autenticidad sustentada por el inveterado culto a la iconografía rural: la exaltación del intrínseco sabor andino de fondas, mulas y arrieros. Sin incluir en esta alusión la posmoderna transvasación de culturas (el inculturamiento potenciado por los mass media) que nos arrojó a un foso sin fondo, a este insoportable híbrido de la aceptada cultura traqueta y sus expresiones romantizoides de cultura popular alrededor de una suerte de iconografía pedestre.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 17:07
De una proclividad por regresar al nostálgico abrazo de los símbolos del paraíso perdido, al que vuelven siempre el traqueto exitoso y sus conmilitones agazapados en la legalidad. La nueva economía política y sus ‘ganancias ocasionales’ -que artificialmente y sin mayores obstáculos introducen al neopolítico provinciano al horizonte de la gente bien de la capital- no le permite, sin embargo, renunciar a esa embolatada arcadia, a esa primigenia calidez que en los días sin cuenta de la historia familiar, proveían los ahora volátiles valores agrestes, cuyos fantasmas aún habitan su confuso imaginario colectivo.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 16:53
Valores seculares que, no obstante, se muestran estériles a la hora de evitar la atroz pulverización de los genuinos modos ancestrales de acumulación de riqueza basados en la paciente construcción, paso a paso, del patrimonio familiar/generacional.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 16:52
En una era posmoderna tecnologizada hasta la nausea –caracterizada específicamente por el abatimiento de toda frontera geográfica- el conflicto político propuesto básicamente entre un centralismo ‘moderno’ y una periferia ‘premoderna’ distrae el debate sobre las coordenadas (el quién, el adónde) por las que pasa el pérfido –y no exento de monumentales chambonadas- ejercicio de la política colombiana.
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señorasyseñores

Lun, 12/10/2012 - 14:06
Esta columna trata un tema muy importante para el país. Pero como a todo buen exponente de la raza uribista, se le olvidó mencionar a su patrón. Despotricó del perro y del gato. Pero no mencionó a quien tanto daño le hizo a Colombia como fue Su presidentico 2002-2010. Con sólo ese despiste, se tiró en un muy buen tema. Ahí están los datos hablando solitos.
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yoleomucho100

Lun, 12/10/2012 - 12:57
Senor Dario Acevedo, quiero expresarle mi total respeto y apoyo a tan magnifico articulo, usted expresa de una manera seria y concreta la triste problematica centralista del pais, quiero decirle que por personas como usted es que yo me inspiro para trabajar por estos temas, gracias por inspirarme.
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Bartolome

Lun, 12/10/2012 - 12:31
Excelente artículo. Ojalá estemos a tiempo de rectificar antes de que el país se siga desintegrando en manos de los sabios de la capital
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SI AL NUEVO DEPARTAMENTO

Lun, 12/10/2012 - 12:26
Lo invito a conocer el proyecto del nuevo Departamento en la Depresión Momposina, un buen modelo piloto para corregir esos estragos del centralismo, aplicando el Modelo Administrativo Descentralizado Departamental - MADD - que haría un gobierno Dptal mas provincial y menos capitalino como los actuales. Es una buena oportunidad de corregir en la práctica esos errores estructurales del estado. www.sialnuevodepartamento.blogspot.com
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SI AL NUEVO DEPARTAMENTO

Lun, 12/10/2012 - 12:21
Válido y muy vigente su análisis pues con ese tono despectivo hacia la provincia se justificó el nuevo régimen de regalías. Aunque la propuesta es buena choca la justificación q usaron diciendo que los alcaldes de provincia eran corruptos porque todos estaban presos. Que ironía, al menos alla la justicia funciona pero en Bogotá, una corrupción de más ceros a la derecha, todos son angelitos. Estalló el escandalo de Moreno porque el Contralor se quejó del mal reparto de la torta. Si no, andarian todos de candidatos a Presidente. Y si es su culpa lo de San Andrés por la cuotas burocraticas en q convirtieron el servicio exterior.
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AVISPONPIOLO

Lun, 12/10/2012 - 10:19
Totalmente de acuerdo, y eso que soy rolo. El hecho de estar enjutados entre cerros a 2600 metros de altura, nos ha cerrado la vision periferica y nos volvio miopes y peor xenofobos, homofobicos y godos ultracatolicos a ultranza... Al cachaco desde chiquito, se les mete ese tufillo de superioridad, con desden aprendimos a mirar al calentano, al pueblerino... Miramos al costeno, como subnormal, con su bochinche y malas maneras.. Tristemente es asi, el cachaco, vive en su mundillo, de cuatro paredes (cuatro cerros), gobernando de espaldas a un pais que difiere en un 100% de la sabana paramuna...El caso es, el territorio Colombiano va a terminar reducido el altiplano cundiboyacense...
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 10:26
Tal vez a Usted le inculcaron eso, pero por favor no generalice ni me meta en esa cochada, que a mí me criaron en un hogar lleno de tolerancia y de amor. No discrimino ni juzgo, comparto con mis compatriotas indistintamente de la región de la que provengan y soy Bogotano.
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 10:05
Además que ejemplos tan parcializados, no niego los gravísimos errores de los gobernantes Bogotanos, pero es que el problema de Colombia no es la procedencia de nuestros dirigentes sino la corrupción que traen en sus corazones. Quiero acordarle que nuestros honorables congresistas en su mayoria no son Bogotanos, y eso no ha sido impedimento alguno para que sean las porquerías que son. Además la corrupción de las obras públicas en Colombia tiene un apellido "Nule" y este no es Bogotano.
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Alberto V. Velasquez

Lun, 12/10/2012 - 16:08
¡This is the point!
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 10:02
Soy Bogotano y toda mi vida he compartido con personas de otras regiones del país, tengo grandísimos amigos de la costa y Cali en especial y jamás he sentido he promulgado ese arribismo del que me acusa este periodista. Me ofende que generalice comportamientos y juicios más cuando con su crítica no solo destruye, sino que no construye absolutamente nada
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Ocossa

Lun, 12/10/2012 - 17:28
Además se le ha olvidado el peor centralismo de Colombia, el de Medellín. Los pobres de Antioquia fueron expulsados del territorio sin compasión, por eso ese es un pueblo de emigrantes. Y han tratado como porquería a sus vecinos del Chocó. También a toda Colombia, cada vez que ha habido un presidente antioqueño: remember Belisario y el metro de Medellín, y Uribe y la narcoparamilitarización del país. Antioquia, mala madre.
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 09:58
Es un acto de irresponsabilidad que un periodista insite a discusiones regionalistas en un país que tiene bastantes problemas a causa de la falta de tolerancia entre las diferencias culturales de cada una de las partes de Colombia. Como se puede esgrimir un argumento contra los Bogotanos, tildándolos de engridos y ofensivos ¿cuando su argumento es igualmente ofensivo y despota? Llamo a que los lectores recapaciten en argumentos de la viabilidad o no del federalismo y no entrar a hacer juicios innecesarios y generalizados contra grupos poblacionales de compatriotas.
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Macqroll

Lun, 12/10/2012 - 09:55
Su escrito no es más que un sofisma de distracción que trata de descargar la causalidad del mal gobierno -que se ha hecho tradición en Colombia- en el fementido centralismo. No. Son los intereses individuales y oligárquicos los que han desmadrado los sucesivos gobiernos, todos éstos en manos de la misma clase que escasamente se cambia la ruana por el poncho paisa o por el sombrero vueltiao para gobernar pero que tiene perfectamente claro que defiende las mismas ambiciones: las suyas propias. Son las mismas familias de esta o aquella región que se han rotado el poder durante lustros. No es un simple problema de centralismo en las decisiones. Es un verdadero "establecimiento" que echó raíces y que devora en su beneficio los recursos de que dispone el país.
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 10:06
Después de ocho años de Uribe, cualquier cochinada de Pastrana es una pendejada.
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31337

Lun, 12/10/2012 - 09:59
Si, claro... la culpa no es del cachacho sino de los provincianos. Pobres... En las últimas décadas, desde los alcaldes hasta los presidentes han sido un fracaso
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JDNA

Lun, 12/10/2012 - 09:38
Cuando aún no se ha podido quitar el olor a estiércol de rumiantes, y el hedor a sangre humana que dejaban como rastro las botas de los traquetos que visitaron asiduamente el Palacio de Nariño durante el Octenio Nefasto; cómo se atreve ud., pequeño Godillo, a intentar tapar el sol con los dedos? Es francamente ofensivo este intento por defender lo indefendible, aunque tiene unas "Barras bravas" que lo aplauden, babeando extasiados.
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Fabian Alvarez Garcia

Lun, 12/10/2012 - 10:19
Ahora 31337, no es una cuestión de competencia, pero las desgracias de este país no pueden cricunscribirse de manera exclusiva a Bogotá. El nacimiento de la guerrilla, del paramilitarismo, de los carteles, del narcotráfico, del contrabando, las bacrim, los urabeños, los ejercitos de restitución, los actos de corrupción a nivel nacional, son actos de las diferentes regiones. No quiere atacar las otras regiones, no me interesa, pero si quiero demostrarle que no es exclusiva la situación de Bogotá, es la cultura DE TODO EL PAÍS lo que nos tiene así.
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31337

Lun, 12/10/2012 - 09:57
Mientras usted se dedica solamente a argumentar en contra de individuos (ataque ad hominem), yo argumentaré en contra de los hechos: La patria boba fue centralista y por eso nos invadió Morillo; las pérdidas territoriales han sido centralistas y por no tenemos la mitad de nuestro territorio; los fracasados procesos de paz fueron centralistas y por ello hay bandoleros en los montes; Estados Unidos, Canadá, Alemania y Brasil no son centralistas y por ello son un contraejemplo más de lo nefasta que ha sido la centralización bogotana desde 1810.
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Ocossa

Lun, 12/10/2012 - 09:30
Lea el libro "El fracaso de la nación" de Alfonso Múnera Cavadía para que sustente a fondo su opinión y descubra de donde sacó su opinión Catalina -sin dar créditos-.
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Inopia

Lun, 12/10/2012 - 08:46
Profesor Acevedo, a su reflexión de hoy sobre el centralismo y los linajes habría que agregar que estos se encuentran prácticamente intactos, que bueno sería que se publicara la nómina del servicio diplomático y consular, la de los ministerios y el Depto Administrativo de la Presidencia de la República y la de Federacafé; ahí sí que podemos confirmar que el país es muy, muy pequeño y que es de unas pocas familias (siempre se ha hablado de 40).
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johnny Puente Doria

Lun, 12/10/2012 - 07:56
Desaparecida las aldeas rurales, la cual separo de la tierra,al campesinado,dando paso a una nueva concepcion del pensamiento,como el urbanismo y a la division de las clases. Ahora son los ricos y multimillonarios urbanos los que mandan y hacen sus propias leyes,mientras en las zonas rurales y urbanas, crece el hambre, .la miseria,el desempleo y la pobreza. Por lo tanto no es el centralismo,la razon principal de la inequidad del terrotorio colombiano,son las elites gobernantes de este pais, las causantes del subdesarrollo nuestro..
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JDNA

Lun, 12/10/2012 - 07:42
Pequeño Godillo Provinciano (por lo que deja translucir de su égloga de hoy). El mal, venga de dónde venga, siempre será el mal, y en este caso, descaradamente desconoce ud. la perversa dictadura para-militar de ocho años de don Varito y sus secuaces, manguala de caciques Provincianos, asesinos desvergonzados entre los que se contaban incluso Profesionales de todas las pelambres, que no solo mafiosos, como el consabido Salgareño y su familia. Qué más ejemplo de atraso, violencia y corrupción que el que se vivió durante ese oscuro decenio cimentado en el poder de ejércitos privados de mercenarios despidadados patrocinados por hacendados, narcos y politiqueros sucios? No recuerda ud. casos como el de Salvador Arana, y otros "Nobles" gobernantes de "Paraquilandia", quienes saquearon...
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JDNA

Lun, 12/10/2012 - 09:03
Qué malas conclusiones saca ud. don Gonzalvo; con razón que es Uribestia el pobre.
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Gonzalvo

Lun, 12/10/2012 - 08:27
Tanta verborrea barata de don ADN, para concluir que es un arrodillado del centralismo Bogotano,alucinado siendo de un pueblo pequeño por las luces artificiales de los patricios rolos; señor despierte el incauto es usted, muchos otros "provincianos ", que no somos de pueblos tan pequeños como el suyo, no tuvimos que emigrar a la capital para hacer una especialización cualquiera de categoría reconocida a nivel internacional, tal vez por eso no nos obnubila estar a 3600 metros mas cerca delas estrellas.
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JDNA

Lun, 12/10/2012 - 07:58
(Continua 2)... Poder Público. Es cierto que se requiere la descentralización administrativa, pero la realidad indica que, siendo este un territorio tan grande, no se puede permitir la autonomía total de las regiones, sobre todo en temas tan importantes como las Regalías por concepto de explotación de Recursos no Renovables, que en una época sirvieron para desperdiciar en obras faraónicas y completamente innecesarias como muchos elefantes blancos que se exhiben en Arauca y Casanare. No pretenda confundir a los incautos haciéndoles creer que todo lo perverso del gobierno de alias don Varito se debe a que los "Rolos" lo consideran un Mafioso Finquero con poder. Mejor dicho Sr. Acevedo Carmona: NO NOS CREA TAN PENDEJOS!!!!!
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ElAcidoCritico

Lun, 12/10/2012 - 07:55
Oiga usted, ca-ca-pitalino de gran puta mierd..., tu mugre de ciudad Cagotá, llena de indios de páramo ignorantones y malagente como usted, se está ROBANDO la plata que producimos en otras regiones, y por eso NO QUEREMOS CENTRALISMO, tu ciudad es una mugre, llena de ratas y NO NOS REPRESENTA a la mayoría de personas que nos damos el lujo de NO VIVIR ALLÁ. PD/. Tu intento de escribir como una persona culta es un fracaso, tu mediocre ortografía, demuestra lo ignorantón que eres. Saludos a tu madrecita.
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JDNA

Lun, 12/10/2012 - 07:49
(Continua)...despojaron, desterraron y asesinaron a su antojo, y "casi" sin consecuencias, durante el octenio nefasto? Yo también soy de Provincia, y a mucho honor, nací en un pequeño municipio Santandereano, me hice Profesional, gracias a la Universidad Pública, y me he especializado varias veces en esta Capital, que bien acoge a quien esté dispuesto a hacer el esfuerzo necesario. No venga ud. a ofender a sus lectores con la pretensión de que existe esa supuesta división, que de existir estaría bien fundamentada si nos basamos en los ejemplos que le cité anteriormente. Para comparar formas de gobernar, más que basarnos en el origen del Gobernante, deberíamos basarnos en el respeto a las reglas de juego, en la transparencia gubernamental, en la pulcritud moral quienes ostentan el....
Opinión por:

LFCHEE

Lun, 12/10/2012 - 07:08
...y cuando un presidente de provincia sale a las regioens y hace contacto directo con las comunidades, vuelcan toda su fuerza y su sarcazmo para reidiculizarlo, pero sueñan con tener siquiera el 10% del reconocimiento de ese lider de provincia. El centralsimo no seria tan malo, si el centro fuera un verdadero modelo de eficiencia en la gestion y la dministracion publica, pero ese no es precisamente nuestro caso, pues en Colombia, algunas "provincias" tienen una idea mas clara del desarrollo y lo refrendan con resultados
Opinión por:

Ocossa

Lun, 12/10/2012 - 14:08
Antioquia es una mala tierra y lo que proviene de allá es altamente infeccioso. Si no me cree pregúntele a los chocoanos. Peor que el centralismo bogotano es el paisa.Recuerden a Uribe.
Opinión por:

LFCHEE

Lun, 12/10/2012 - 06:56
Si señor. Totalmente de acuerdo.
Opinión por:

rhinoceros

Lun, 12/10/2012 - 05:45
¡Ay profesor! Me quedé en el primer párrafo (¿parrafada?), en esa última frase larguísima. Cuestión de gusto, tiene usted un no sé qué en su estilo... Lo siento por el contenido (ah!, "incómodo" lleva tilde).
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Boyancio

Lun, 12/10/2012 - 04:02
Amanecer del bueno, diga usted que más claro no canta un gallo, pues don Dario Acevedo y Carmona me hace arrecordar cuando el general Carmona en plena batalla en contra del centralismo arengaba a sus cambatientes de machete y alimentados con butifarra. De haber tenido autonomía desde el disiochesco, con toda seguridad compartida que hoy estruvieramos en una situación diferente y a favor de un progreso basado en la libertad y fortalecido la pequeña comunidad en democracia, se el horcón que ha de permitir enfrentar, tanto la calamidad que nos da la naturaleza en su arrebato, como la mala conducta de los malos civiles desde sus comienzos; así las cosas, con policías oriundos de su región en obediencia a oficiales de la misma tinaja. Reciba, entonces, don Dario, mi abrazo palmetiado y ya sabe.

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