Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Memorable la caricatura de Bacteria sobre el falso positivo del que fue víctima, el martes en la noche en el Parlamento, la justicia colombiana.

Yace desnuda boca abajo, con su propia espada clavada en la espalda y con un pantalón de camuflado que sólo le llega hasta la base de sus nalgas, lo que sugiere que también fue víctima de estupro. Reposa, hecha cadáver, al lado de su balanza pisoteada y con los ojos todavía vendados, los que posiblemente le serán destapados cuando sea tirada en una fosa de N.N. Otro hito del Parlamento colombiano, en este caso de la mano de Juan Manuel Galán, un joven político que entra al panteón de los “padres de la patria”, en donde lo había precedido su contemporáneo Simón Gaviria. Ha asegurado un puesto para la historia al lado de los Gerlein, los Irragori, los Roy Barreras y demás conocidos y desconocidos (la mayoría) que viven a costa de una siniestra mimesis de lo que es el juego democrático. Dirá el presidente Santos que es otro paso adelante en el camino hacia la plena democracia colombiana, tan admirada y envidiada en el mundo entero.

Néstor Miranda. 

Artículo único

Lo único que debería decir la ley del fuero militar es: la justicia militar sólo tramitará casos de cobardía, desacato, insolencia, etc., o sea, situaciones llamadas disciplinarias. Lo demás es una intromisión.

Toribio Araújo S. Cartagena.

Bien, ministro

Hay sectores de opinión que se empeñan en criticar al ministro de Defensa, porque asume su responsabilidad de defender la democracia y procurar la seguridad como corresponde, es decir, sin malgastar su tiempo en cantos de sirena que musitan los terroristas de las Farc, como con el que decretaron el cese unilateral de hostilidades. La actitud del ministro es la que se necesita en la guerra contra los terroristas; no puede dar concesiones; por el contrario, se requieren más resultados como el del Cauca en días pasados, donde cayeron una treintena de bandidos bajo la fuerza constitucional y racional del Estado. Si las Farc no quieren sentirse más diezmadas, que se acojan al proceso de paz que les brinda el Gobierno. Y los militantes, para evitar las capturas o que sean dados de baja, que atiendan los llamados de reinserción a la vida civil.

Édgar Guillermo Bejarano Ch.

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