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Cartas de los lectores 19 Dic 2012 - 11:05 pm

Editorial y armas

Cartas de los lectores

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Respecto al editorial “Punto de no retorno” (El Espectador, 12/19/12), en el que tratan sobre el asesinato de 20 niños y seis adultos en Estados Unidos, es el caso de lamentar que también en Latinoamérica campea la muerte por el porte (legal o ilegal) de armas, según informe de la OEA de hace dos años; violencia en las Américas, causante de más de 130 mil asesinatos.

Por: Cartas de los lectores
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Buena cantidad de esos homicidios no son cometidos por verdaderos criminales ni siquiera por violentos, sino por “víctimas” de un ataque de ira que, generalmente bajo el influjo de bebidas alcohólicas, momentáneamente pierden la razón y, para su desgracia y la del occiso, portaban un arma. Cualquier campaña que se haga para prevenir esta clase de delitos debiera estar precedida, no sólo del desarme de los espíritus, sino también del de las personas.

Cargar armas debiera ser exclusividad de los agentes de seguridad del Estado, únicamente en el desempeño de sus funciones. Aunque cerca del 15 por ciento de los 130 mil asesinatos se cometieron en Colombia, ello no indica que seamos más asesinos que los del resto de los países del continente, sino que andamos más y mejor armados y algunos de quienes las llevan se consideran una especie de Agente 007, con permiso para matar.

¿Cuántos más muertos y heridos se requerirán para que las autoridades de toda América adopten drásticas medidas de su control y prevención para evitar que pasen de un país a otro? (como es frecuente entre Ipiales y Tulcán). También ocurre en ocasiones que al manipularlas, por curiosidad, por juego o por una intrascendente rabieta, hieren o matan a personas de su mismo entorno social y familiar.

Jorge Arbeláez Manrique. 

Bogotá.

Buen festejo

Felicitaciones a la hinchada y al equipo azul por su excelente comportamiento, dentro y fuera del estadio; la celebración fue majestuosa y rimbombante como lo merecen estos acontecimientos que no se dan silvestres. Esta muestra de compostura, civismo y urbanidad le devuelven la credibilidad y la confianza a los ciudadanos en el deporte que por excelencia tiene el mayor número de seguidores en el mundo. Ganamos todos, a los que nos gusta el balompié y a los que no, pues Bogotá se vistió de azul, se engalanó, se llenó de alegría y supo festejar sin desmanes ni violencia. Las dos hinchadas bogotanas han sido grandes en sus festejos; estas demostraciones son buenos ejemplos de que la violencia no paga, y que euforia y celebración se pueden fusionar siempre que se adornen con la pócima debida de cultura ciudadana.

Édgar Guillermo Bejarano Ch. 

Bogotá.

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