Opinión |22 Dic 2012 - 11:00 pm

William Ospina

Lo increíble

Por: William Ospina

¿Está escrito el porvenir en las líneas de nuestra mano?

¿Es posible encontrarlo en la borra del vino, en las heces del café, en el humo del tabaco, en los dibujos de las estrellas, en el modo como caen las varas de altamisa o las monedas chinas cuando estamos formando los hexagramas del I Ching? ¿Está cifrado en libros viejos y carcomidos, en los versos contrahechos de Nostradamus, en los versículos malencarados del Apocalipsis?

Gastamos mucho presente hablando del futuro y ello no siempre es bueno, porque el presente es la morada cierta de nuestra vida, el espacio más propicio para la felicidad, en tanto que el futuro es esquivo y decrece.

Pero si hay una región fantástica del tiempo, es el país de lo que nunca fue, la comarca de los futuros que nunca llegaron. El padre de un amigo solía decirle: ¿Cuántas veces has visto cumplirse tus temores? ¿Cuántas cosas malas que presentiste ocurrieron realmente? Es tan baja esa proporción de presentimientos que se cumplen, que deberíamos abandonar la costumbre de deplorarlos de antemano. No sé si eso podría ayudar a que no ocurran, pero al menos nos hará más felices.

La pregunta por el futuro siempre nos ha atormentado y fascinado. Cuentan que antes de ser el Cínico, Diógenes era un sencillo muchacho de Sinope, hijo del banquero Icesio. Habiendo ido a Delfos a consultar el oráculo, le preguntó qué debía hacer para ser célebre y el oráculo le respondió: “¿Quieres ser célebre, Diógenes? Falsifica moneda”.

Diógenes lo hizo y se convirtió en el más célebre presidiario de su ciudad. Ello lo llevó a descubrir que el error suele estar más en las preguntas que hacemos que en las respuestas que recibimos. Otra cosa habría respondido el oráculo si Diógenes lo interrogara sobre cómo ser sabio o feliz. Su pregunta fue la causa de su desgracia, pero esa experiencia también lo convirtió en Diógenes, recelador de prestigios y oráculos, enemigo del atesoramiento y ejemplo extremo de la renuncia a las ataduras del mundo.

No sé de nadie que haya adivinado del futuro nada contundente. Algunos profetas, como los meteorólogos, no pasan de ser buenos analistas del presente; otros, como Nostradamus, manejan un sistema de señales tan confuso, que bajo su luz nunca es posible saber lo que ocurrirá, sino apenas interpretar lo que pasó, acomodar los hechos a la vaga nebulosa de sus vaticinios. Ya se sabe que es comodísimo ser profeta retrospectivo.

Pero a pesar de tanta evidencia, una de las más frecuentes tentaciones humanas es la de vaticinar el fin del mundo. Acabamos de vivir una de esas semanas de postrimerías, cuando hasta los más sensatos se tomaron el trabajo de examinar el tema y muchos escépticos de oráculos estuvimos atentos a la hora y al día. Hasta en el canto de victoria de los titulares en todo el mundo había como un sobresalto de alivio. Algo oscuro en nosotros, en el ápice de la edad de la razón, no logra disipar del todo la duda y la sospecha, y es bello que así sea: por esa grieta siguen infiltrándose en el mundo la fantasía, el milagro y la poesía.

Recuerdo que en mi infancia, en 1960, se regó la noticia de que el fin del mundo era inminente y que sería precedido por tres días de oscuridad. Mi hermana mayor, de sólo ocho años, pasó el día entero encerrada en su cuarto luchando plegaria en mano contra la aniquilación. Salió al atardecer, extenuada, pero podía sentirse satisfecha: el mundo estaba a salvo, y nadie estaba en condiciones de demostrar que no había sido ella quien lo había salvado.

Por lo pronto, el futuro es más seguro para la especie que para los individuos. Aunque la historia cambia como un caleidoscopio, aún podemos ver en el mundo cosas que existían en tiempos remotísimos. Y es grata la paradoja de que sean civilizaciones desaparecidas, como la maya, las que vengan a hablarnos del futuro.

La fascinación del fin del mundo, presente en novelas, películas, pinturas, rumores, músicas y noticieros, habla mucho de lo que somos y de lo que es esta civilización presurosa, deslumbrada de espectáculos, rayada de fantasmas, adicta a la adrenalina, desconfiada y crédula. Esta edad que no ignora que el pasado es visible aunque esté a miles de años de distancia, y que el futuro es casi todo invisible aunque esté a unos cuantos segundos.

Oír hablar del fin del mundo es enfrentar un horizonte fantástico. Pero más asombroso es que el universo siga existiendo. Y si muchas cosas están sujetas a los caprichos del azar, muchas otras, más que adivinadas, pueden ser preparadas, y son dóciles ante nuestros propósitos.

El mundo ha existido durante tantos millones de años, que sería un verdadero honor que hubiéramos sido escogidos nosotros para presenciar su fin. Pero es más asombroso que, en este universo vasto y antiguo, por alguna razón misteriosa, hayamos sido escogidos para ser sus testigos, y para preparar, con un poco de voluntad, el episodio siguiente de la historia. Ello puede darle un sabor aún más fantástico a esta aventura.

 

* William Ospina

 

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Opiniones

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eradelhielo

Dom, 12/23/2012 - 23:39
No disfrutamos del presente por estar sufriendo por lo que pasó o por lo que vendrá.
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suesse

Dom, 12/23/2012 - 23:29
El fin del mundo para cada ser humano y ser vivo, es el mismo. Algun dia nos moriremos, es lo único cierto en esta vida.
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Enzo Mountain

Dom, 12/23/2012 - 17:42
"El futuro es más seguro para la especie que para los individuos. La historia cambia como un caleidoscopio (pero) aún podemos ver en el mundo cosas que existían en tiempos remotísimos. Grata la paradoja de que sean civilizaciones desaparecidas las que vengan a hablarnos del futuro." Si no fuera porque sabemos que el columnista nació cerca al río Grande de la Magdalena y no en cercanías del Jordán, intuiría uno la voz de la diáspora judía. Sumiso a los manes de escribidor, el columnista es todo oidos a la tradición oral, cuyos rasgos de empatía no se encuentran muy lejanos a las prescripciones generacionales del talmud.
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Enzo Mountain

Dom, 12/23/2012 - 18:02
Es la especie no el individuo. Las verdades son arcanos para cuya inteligencia han nacido, en los últimos 200 años, las ciencias del lenguaje. En tiempos de ocaso, en los que declinan el talento y los ritmos lentos, cuando escasean las opciones de la reflexión pausada (única posibilidad de hacer ético el siglo XXI), estas recordaciones son una especie de esbozo secular del talmud. Mucho más en un país que ha sido tomado por estólidas generaciones de 'niños-bien' (las dos o tres últimas) compuestas por granujas cincuentones e imberbes lumbreras éticas tipo MBA. País en el que estos jinetes del apocalipsis nos garantizan -estos si no fallan- un final del mundo equivalente a una agonía perpetua.
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CEVILL

Dom, 12/23/2012 - 17:25
Muy buena reflexion William. Los Mayas lo predijeron pero el cambio se da poco a poco una nueva era nos acompañara y seguiremos adelante.
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bcorreac

Dom, 12/23/2012 - 15:57
y es bello que así sea: por esa grieta siguen infiltrandose en el mundo la fantasía, el milagro y la poesía ...
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sincorruptos

Dom, 12/23/2012 - 15:53
Predecir el futuro es imposible. De todas formas este pais va pal abismo profundo.
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sincorruptos

Dom, 12/23/2012 - 16:01
Menos mal ya se ve tierra firme en el vecindario. jajajajaj
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JMig

Dom, 12/23/2012 - 12:20
Me suscribo a este pronunciamiento.
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leinadsajor

Dom, 12/23/2012 - 12:15
Me sumo a Pachiargentina en su comentario, excelente columna. Desde mi perspectiva el futuro es incierto porque como diría Einstein: "En mi larga vida he aprendido una cosa: que toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil y que, a pesar de todo, es lo más valioso que tenemos". Luego, si la ciencia que es la manera más precisa de conocer la realidad aún está en pañales, predecir el futuro se hace mucho más difícil (sino imposible) para cualquier otra disciplina.
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jesuscristogarciamarquez

Dom, 12/23/2012 - 11:48
Eso nos sucede por que desde que se invento la politica (democracia,socialismo,comunismo) nosotros los humanos solo aprendimos a sobrevivir,nos jodieron.Ya nadie VIVE la vida como debe ser todo es consumismo,inmediatez, esos temores que nos matan y nos ciegan de los cuales se aprovechan tanto los politicos como los religiosos (que tambien son politicos de la fe),tabues,mitos,creencias, aparte de la adoctrinacion a que somos sometidos por aquellos que dominan el mundo.Son pocos los que copiaron el estilo de vida que es JESUSCRISTO ya no existe Robin hood, ahora existe Hood robin le roba a los pobres para ellos los ricos.Sabroso que era salir a caminar el mundo.vivir de lo que daba la tierra solo cosechando y recogiendo,cuando dejemos de SOBREVIVR y VIVAMOS la vida a plenitud estaremos en pa
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Brunoangel

Dom, 12/23/2012 - 11:44
Que el futuro es invisible? pues yo le puedo asegurar que hace 5 minutos me vi escribiendo esto. Jejeje
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luispuyana

Dom, 12/23/2012 - 09:42
HISTORY.COM NOS BOMBARDEO SEGUNDO POR SEGUNDO DURANTE UNA SEMANA, 'DEMOSTRANDO' QUE EL 22 DIC. SE DESTRUÍA EL MUNDO, ya por un desastre mundial, ya por las profesias de la biblia o de las otras religiones, ya por Nostradamus, COMO NO SUCEDIÓ, ESE MISMO DÍA ANUNACIARON QUE AHORA SI SERÁ EN EL 2060. Pero se cuidaron de embellecer lo de las bombas atómicas arrojadas contra el Japón en 1945 y presentar el comunismo como el diablo, los malos del paseo. Y LO MÁS PERVERSO ES QUE OMITIERON QUE LA DESTRUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO TIENE COMO CAUSA PRINCIPAL LAS GRANDES FÁBRICAS Y LOS CARROS QUE ARROJAN GASES VENENOSOS QUE LA DESTRUYEN. Mientras que las grandes naciones se dieron la facultad de ser las únicas que pueden producir alimentos mediante los TLC, el 99% de las naciones NO PUEDEN CULTIVAR.
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koyac

Dom, 12/23/2012 - 09:33
consuelo. Allí están las industrias farmacéuticas para venderles los anti-depresivos, sedantes y otros calmantes, como las drogas y el alcohol. De modo que la fiesta del fin del mundo se convirtió también en el gran negocio del capitalismo a escala global. De paso, se tergiverza la cultura Maya. Para otros, lo mejor era que el mundo se acabara, pero este mundo irracional del sistema social y económico que vivimos. No tiene sentido que millones trabajen sólo para sobrevivir y una minoría se dedique acumular. ¿Qué mundo es este? En vez de hablar de este asombroso acontecimiento de la vida, la empobrecen.
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sincorruptos

Dom, 12/23/2012 - 15:48
Me gusta su coemntario.
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carmen arevalo

Dom, 12/23/2012 - 09:04
Si, en verdad es un verdadero privilegio estar aquì y ser testigos de lo hermosa que es la vida, de la belleza del universo.¡ Feliz Navidad Wiilliam O.!
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koyac

Dom, 12/23/2012 - 08:53
El futuro es una especie de tejido, del ahora, en todo momento, cada día. En las sociedades de los humanos es así. En física, no sabemos mucho de lo que pasa en los sistemas galácticos y de los cambios que se estén produciendo. Hay fenómenos que depende enteramente de nosotros, pero hay otros que no. Lo peligroso de los fines del mundo está más bien en las construcciones imaginarias que los humanos hagan; sirven de trampa para ganar nuevos adeptos a las religiones: castigo, temor. Es el caldo de cultivo para reforzar ideologías religiosas. La alienación continua por otros medios. Sí, el mundo se acabará, pero no se sabe cuando; se acabará, como se acaba la vida, para que ella siga oronda; sí, la muerte está ahí, hace parte de todas las vidas, hasta del universo. ¿Por qué lloramos? Necesita
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usacabeza

Dom, 12/23/2012 - 08:40
Desde que el mundo es mundo, el futuro garantizado de por vida ¡con marca indeleble! en la frente de cada uno de nosotros: irse de este mundo. Son mentiras: "morír por la patria es no morir", "nos espera una vida eterna", "etcétera". Mientras llega el momento seguiremos con las retahílas de felices fiestas y próspero año nuevo (y ahora disque por computador)
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tuvisionalogena

Dom, 12/23/2012 - 08:32
Con cara de pesimista dijo: "es mentira. El mundo no se acabara". Cuando debería ser una buena noticia, en el fondo la mayoría hubiera querido presenciar el fin para acabar con la insatisfacción. No había alguien realmente preocupado o triste por el fin... Y si muchos decepcionados porque solo era un rumor, una esperanza que como muchos deseos se quedan en deseos.
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chococruz

Dom, 12/23/2012 - 08:03
Hoy es casi imposible, en vida, desaparecer de la cruda realidad del mundo materialista, comercial y publicista. La vida es un negocio que se volvio espectaculo y ante ello la realidad esta llevando al hombre del común a jugar el papel del pendejo que ya no sabe que hacer ni en que creer. Igual ocurrio cuando se dio el cambio de siglo, empezaron las especulaciones sobre los problemas que se iban a presentar con los computadores y todo tipo de maquinas y el hombre en masa se desepero por lo que le anunciaban los especuladores de turno sin ponerse a pensar en lo absurdo del anuncio. No queremos pensar o no lo sabemos hacer pues por lo general actuamos mas por las emociones que nos invaden en los momentos de presión y ante las dudas creemos en cualquier cosa.
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Pachiargentina

Dom, 12/23/2012 - 07:46
Que buena columna

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