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Mario Fernando Prado 3 Ene 2013 - 11:00 pm

Sirirí

Después de la tregua

Mario Fernando Prado

Anestesiados por la festividades, pocos cayeron en cuenta de lo que está cocinando la guerrilla, la misma que anda negociando la paz en La Habana y que ya anunció que ponerle fecha a la finalización de las conversaciones sobre el particular sería un acto criminal, contradiciendo con ello lo acordado y pactado desde un principio.

Por: Mario Fernando Prado
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Pero hay más: su tal tregua unilateral ha significado un canto a la bandera porque al menos en el atribulado departamento del Cauca ese compromiso de los alzados en armas no se ha visto ni se ha sentido, y ahí están las informaciones acerca de los carros bomba y demás incursiones de este grupo armado que lo que está haciendo es comprar tiempo, mejorar su imagen internacional y tomarles el pelo a las sinceras, sanas y plausibles intenciones del Gobierno.

Y lo que se viene pierna arriba es menos que halagador: el vencimiento de dicha tregua unilateral (!) que casi coincidirá con la reanudación de las conversaciones de las cuales ya deben estar mamados los generales Mora y Naranjo, desencadenará una nueva ofensiva terrorista, de acuerdo con lo expresado por los altos mandos militares que anunciaron tener informaciones acerca de un recrudecimiento de las acciones narcoterroristas. Esta noticia, que también pasó inadvertida, es un campanazo de alerta de un ojalá no enero negro.

Esta, pues, es la manera de negociar de las Farc: prometer lo que nunca cumplen, apertrecharse para coger aire y, tratando de engañar a la contraparte, pretender clavar la puñalada trapera.

Menos mal que las fuerzas del orden ya no les comen cuento y están listas para afrontar este feliz año nuevo de quienes andan de rumba por Cuba en lujosos BMW y hoteles 5 estrellas —para no entrar en más detalles— en tanto que allá en el monte y en precarias circunstancias sus menesterosos esclavos pasan hambre mientras ellos comen caviar.

Hay quienes afirman que el Gobierno no es tan ingenuo como para no saber cuál es el juego de los subversivos y que no por estar en negociaciones ha bajado la guardia y ha aflojado un centímetro en su lucha y que Santos no le copia a la llamada guerrilla más vieja del mundo.

Y agregan que si al menos se logra desmovilizar de un 30% para arriba a este grupo guerrillero, la ganancia será mayor a lo que tenemos hasta ahora y con menos muertos y menos destrucciones.

Empero, como de buenas intenciones está lleno el Infierno, habrá que esperar hasta dónde se estirará la pita antes de romperse.

 

  • Mario Fernando Prado | Elespectador.com

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