Opinión |12 Ene 2013 - 11:00 pm

Paul Krugman

El gran fracaso

Por: Paul Krugman

Otra vez esa época: la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Economía y afiliadas, una especie de feria medieval que funge como mercado para organismos (doctores recién egresados en busca de empleo), libros e ideas. Y este año, como en reuniones pasadas, hay un tema que domina las discusiones: la crisis económica en curso.

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No es así como se suponía que deberían ser las cosas. Si se hubiera encuestado a los economistas que asistimos a la reunión hace tres años, de seguro que la mayoría habría pronosticado que para ahora estaríamos hablando de cómo había terminado la gran crisis y no por qué todavía continúa.

Entonces, ¿qué salió mal? La respuesta, principalmente, es el triunfo de las malas ideas.

Es tentador argumentar que los fracasos económicos de los últimos años demuestran que los economistas no tienen las respuestas. De hecho, la verdad es peor: realmente, la economía estándar ofreció buenas respuestas, pero los dirigentes políticos —y demasiados economistas— eligieron olvidar o ignorar lo que debieron haber sabido.

La historia, en este momento, es bastante directa. La crisis financiera llevó, a través de diversos canales, a una caída drástica en el gasto privado: la inversión doméstica se desplomó a medida que reventó la burbuja de la vivienda; los consumidores empezaron a ahorrar más conforme se evaporó la riqueza ilusoria creada por la burbuja, mientras persistía la deuda hipotecaria. Y esta caída en el gasto privado llevó, inevitablemente, a una recesión mundial.

Ya es que la economía no se parece a un hogar. Una familia puede decidir gastar menos y tratar de ganar más. Sin embargo, en la economía en su conjunto, el gasto y los ingresos van juntos: mi gasto es su ingreso; su gasto es mi ingreso. Si todos tratan de recortar el gasto al mismo tiempo se desploman los ingresos y aumenta el desempleo.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Un impacto financiero más reducido, como la quiebra del punto com a finales de los 1990, se puede abordar reduciendo las tasas de interés. Sin embargo, la crisis de 2008 fue mucho mayor e, incluso, la reducción de las tasas hasta cero no fue para nada suficiente.

En ese momento los gobiernos necesitaron intervenir gastando para apoyar a sus economías, mientras que el sector privado recuperaba su balance. Y, hasta cierto punto, sí sucedió: los ingresos cayeron drásticamente en la crisis, pero el gasto aumentó en realidad conforme se expandieron programas como el seguro por desempleo y entró en vigor el estímulo. Aumentaron los déficits presupuestarios, lo cual, en realidad, fue bueno, probablemente la razón más importante por la cual no tuvimos una completa repetición de la Gran Depresión.

Sin embargo, todo salió mal en 2010. La crisis en Grecia se tomó, equivocadamente, como un signo de que sería mejor que todos los gobiernos recortaran de inmediato el gasto y los déficits.

La austeridad se convirtió en la orden del día, y supuestos expertos que debieron ser sensatos aclamaron el proceso, mientras que se ignoraron las advertencias de algunos economistas (pero no los suficientes) en cuanto a que la austeridad arruinaría la recuperación. Por ejemplo, el presidente del Banco Central Europeo afirmó con confianza que “la idea de que las medidas de austeridad podrían disparar el estancamiento es incorrecta”. Bueno, alguien estaba equivocado, está bien.

De los ensayos presentados en esta reunión, probablemente la mayor inspiración provino del de Olivier Blanchard y Daniel Leigh, del Fondo Monetario Internacional. Formalmente, el ensayo sólo representa los puntos de vista de los autores; pero Blanchard, el principal economista del FMI, no es un investigador común, y se ha tomado ampliamente como un signo de que el Fondo volvió a plantearse la política económica.

Ya que el ensayo no sólo concluye que la austeridad tiene un efecto depresor en las economías débiles, sino que el efecto adverso es más fuerte de lo que antes se creía. El giro prematuro hacia la austeridad, resulta ser, fue un terrible error.

He visto algunos reportajes en los que se describe el ensayo como una admisión del FMI de que no sabe lo que está haciendo. Eso es no entender; de hecho, el Fondo fue menos entusiasta de la austeridad que otros de los grandes actores. Al grado en el que dice que estuvo equivocado, también dice que todos los demás (excepto esos economistas escépticos) se equivocaron todavía más. Y merece que se le reconozca su disposición a replantear su posición a la luz de la evidencia.

Las noticias realmente malas son cuan pocos de los otros actores hacen lo mismo. Los dirigentes europeos, habiendo creado un sufrimiento en el mismo rango de una depresión en los países deudores, sin restablecer la confianza financiera, todavía insisten en que la respuesta es todavía más dolor. El actual gobierno británico, que eliminó una recuperación prometedora al recurrir a la austeridad, se niega completamente a considerar la posibilidad de que haya cometido un error.

Y en Estados Unidos los republicanos insisten en que usarán la confrontación por el techo de endeudamiento —una acción profundamente ilegítima en sí misma— para demandar recortes al gasto, lo que nos llevaría de vuelta a la recesión.

La verdad es que acabamos de experimentar un colosal fracaso de la política económica, y son demasiados los responsables de ese fracaso que conservan el poder y se niegan a aprender de la experiencia.

* Premio Nobel de Economía 2008

© 2013 New York Times News Service

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gente común

Lun, 01/14/2013 - 09:57
Incentivar el gasto para aumentar el ingreso dejando todas las demás condiciones que condujeron a esta catástrofe iguales tampoco es solución. Volver al consumismo como solución inmediatista es tenderle a quien está chapuceando y no sabe nadar un salvavidas pinchado. Si el flujo de capitales en un mundo gobernado por el monetarismo es quien ha de seguir reinando entonces tendrán que ser más creativos aún con la mentira y el engaño.
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gente común

Lun, 01/14/2013 - 18:09
Alberto: mi estimado amigo, el dilema planteado por Krugman estriba entre dejar que la máquina se detenga o mantenerla rodando.Sin embargo, no se tiene en cuenta para nada la dirección que lleva. El asunto es que, dadas las condiciones actuales, de no implementarse cambios estructurales y de no dejarse de privilegiar los flujos de capital como mecanismo de reactivación económica las proyecciones a mediano plazo segurián siendo inexorablemente las mismas. Pero esa lección ya se ha repetido varias veces en los últimos 20 años a nivel mundial y según se ve aún no la aprendemos.El concepto de globalización está mediado por los rendimientos y eficiencia que el dueño del dinero obtiene por su inversión y los intereses colectivos representados en las naciones son manipulados sin pudor y ambages
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Alberto V. Velasquez

Lun, 01/14/2013 - 15:57
Quizás sean posibles -y convenientes- los matices: el mensaje más que intrínseco de Krugman no es forzosamente la pintoresca ecuación: "Estado de bienestar=vida de consumo". Ni tampoco "Estado de bienestar=régimen de subsidios". El gasto fiscal no tiene porqué suponer el paternalismo aguapanelero con el que la mala conciencia del burgués andino -el de nuestro suelo patrio,por ejemplo- lava su mala conciencia. Donde quiera que se hable en serio de economía política no se está hablando de echar plata p'arriba, a dónde caiga, "a la jura". Así como la real bacanería del sofisticado yuppismo ASEGURÓ la tenebrosa Regla Fiscal (enguacalar el billete con qué poder enculebrarse ante el FMI o el BM), asímismo el gasto fiscal es suscpetible de rigurosa planeación pero pensado en el bien general.
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MayuPankara

Dom, 01/13/2013 - 10:40
Yo les puedo explicar la tal crisis en una sóla palabra: codicia.
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suesse

Dom, 01/13/2013 - 15:47
avaricia que rompió el saco...y por mas remiendos que le hagan, roto está....así es...!!
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jaramo

Dom, 01/13/2013 - 09:29
Me soplan aquí al lado y me dicen "eso me recuerda cuando de niña jugábamos al Monopolio: uno sólo se quedaba conto das las propiedades y no podíamos seguir jugando y entonces le tocaba repartir lo que había acaparado...para poder seguir jugando..."
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suesse

Dom, 01/13/2013 - 15:48
La lógica y el sentido común...tan escasos a ratos!! Así es jaramo. Sin repartición no habrá como seguir jugando....
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luispuyana

Dom, 01/13/2013 - 03:53
Corrección vicepresidente de los DDHH.
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luispuyana

Dom, 01/13/2013 - 03:52
IGUAL ACIERTA el profesor suizo, vicepresidente del Consejo de DDUU de la ONU, al proponer el quehacer: 'OCUPAR Y NACIONALIZAR LA BANCA', 'VIVIMOS EN UN ORDEN MUNDIAL CRIMINAL Y CANÍBAL, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal legal quien va a morir de hambre y quién no. ESTOS ESPECULADORES FINANCIEROS DEBEN SER JUZGADOS Y CONDENADOS, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg'. No es cualquier intelectual el profesor de la Universidad de Ginebra, es un destacado analista internacional, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho años. SEGUIDO DE OTROS ECONOMISTAS QUE CLAMAN POR NO CANCELAR LA IMPAGABLE DEUDA PÚBLICA, QUE SE HA PAGADO TRES Y CUATRO VECES CON EL SUDOR Y SANGRE VERTIDA EN IMPUESTOS POR LOS TRABAJADORES.
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luispuyana

Dom, 01/13/2013 - 03:21
LO QUE EVIDENCIA ES QUE THOMAS JEFFERSON Y MARX ACERTARON, al sostener que el capitalismo salvaje de los banqueros son más peligrosos que un ejército listo para la guerra, dijo el primero, y Marx lo robustece al afirmar que esas Corporaciones Financieras nacieron haciendo chorrear sangre por todo el cuerpo y por todos los poros a los trabajadores y clase media, QUE ESOS ASNOS DE BANQUEROS LES ASUSTA LAS POCAS GANANCIAS COMO LA NATURALEZA LE TIENE MIEDO AL VACIO, QUE POR LAS ALTAS GANANCIAS SON CAPACES DE COMETER LOS DELITOS MÁS ATROCES, ASÍ VAYAN AL PATÍBULO, en Islandia tomaron el camino correcto, echaron a la cárcel a todos los banqueros causantes de las crisis financieras Y POR TODO EL MUNDO SE GRITA ABAJO WALL STREET Y LOS BANQUEROS. HAY QUE LIQUIDAR LOS BANCOS PRIVADOS PARA SALVARNOS.
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pebeco

Dom, 01/13/2013 - 09:03
SI SEÑOR ....HACER LO QUE HIZO ISLANDIA...NO PAGAR LA DEUDA Y METER A LOS BANQUEROS EN LA CARCEL.........................EL LEMA DE LOS BANQUEROS "TU PONES LA PLATA Y YO LA FELICIDAD"

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