Opinión |14 Ene 2013 - 11:00 pm

César Rodríguez Garavito

El Tayrona, o la política ambiental por Twitter

Por: César Rodríguez Garavito

La política ambietal del Gobierno luce tan antojadiza como los trinos. Por tercera vez en apenas dos meses, salen los ministros y el presidente a improvisar remiendos a los atropellos que denuncian las redes sociales y los medios.

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Así que la suerte del medio ambiente en el país que tiene el récord mundial de 1.898 especies de aves, parece depender de una sola: el caprichoso pajarito de Twitter.

Esa es la profunda inquietud que queda del nuevo escándalo en el parque Tayrona, por el plan de construcción de cabañas turísticas enclavadas en un bosque seco en extinción. Aunque el presidente y el ministro de Ambiente hicieron lo correcto al anunciar que la licencia ambiental será revocada, el reversazo y el repentismo gubernamentales quedaron a la luz del día. Lo cierto es que la administración Santos no ha logrado romper con el espíritu y la improvisación de la política ambiental de Álvaro Uribe. Para la muestra están la ambigua posición de la actual Dirección Nacional de Parques sobre el proyecto en el Tayrona y la decisión de la nueva Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) de darle luz verde al proyecto.

El episodio parece calcado del “affaire Six Senses”. Aún está fresco en la memoria el engañoso video con el que esa cadena hotelera insinuaba un acuerdo con las comunidades nativas de la Sierra para construir otro resort, saltándose la Constitución y las leyes sobre la consulta previa con pueblos indígenas. En ese entonces, las declaraciones apresuradas del ministro del Interior ante la reacción ciudadana fueron las mismas que acaba de pronunciar: que no estaba al tanto de los detalles, pero que iba a investigar y a tomar las medidas pertinentes. Palabras más, palabras menos, lo mismo que dijo el Gobierno en el tercer escándalo reciente, ante denuncias de opacos arreglos directos entre Cerrejón y comunidades wayúu para desviar el río Ranchería y explotar carbón bajo su lecho.

Varios comentaristas ven el vaso medio lleno y celebran el creciente ambientalismo ciudadano y el poder político de las redes sociales. Tienen razón: la movilización democrática y la participación de las comunidades afectadas son esenciales para denunciar y frenar abusos, como lo probó el caso del páramo de Santurbán.

Pero permítanme iluminar la mitad vacía del vaso. El problema es que, sin una política ambiental coherente y un gobierno eficiente que la ponga en marcha, el ambientalismo virtual se queda corto. Primero, porque no hay nada más fugaz que la indignación en Twitter, como dijo hace un par de días Félix de Bedout en un trino que, claro, ya nadie recuerda. En cambio, los líos ambientales son de largo plazo y requieren seguimiento continuo. ¿Alguien sabe qué pasó con Six Senses? ¿En qué paró la promesa del ministro Carrillo de indagar los posibles abusos de Cerrejón?

Segundo, para usar una metáfora trágicamente vigente, las protestas sirven para apagar incendios —por ejemplo, detener temporalmente un proyecto hotelero en un parque—, pero es mucho menos eficaz para solucionar el problema de fondo —la nueva política de parques que el Gobierno prometió pero no ha expedido, o la descoordinación entre el Ministerio de Ambiente y la ANLA—.

Tercero, hay causas y lugares que cautivan más al público. No es casual que las protestas se concentren en parques conocidos como el Tayrona; de hecho, es inevitable, porque los ciudadanos ambientalistas tienen atención e información limitadas. Pero pasan desapercibidos abusos igualmente graves en lugares menos populares, como la Orinoquia o la Amazonia.

Nada de esto es culpa de los activistas virtuales, que están cumpliendo su papel. Pero sólo una política de gobierno puede garantizar la continuidad, la coherencia y la cobertura que precisa la protección del medio ambiente. Y eso no se hace a punta de trinos del presidente.

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Opiniones

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titalivia

Dom, 01/20/2013 - 17:29
Dopémonos en el Tayrona, sigamos las sugerencias de Héctor Abad facholince.
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Ar mareo

Mar, 01/15/2013 - 21:24
Cuando entenderemos q el principal enemigo de este pais es su propio gobierno, y lo q se ve como incompetencia del presidente es la reaccion de uno q se hace el q no es con el apesar de cogerlo con las manos repartiendo el pastel. Ojo, q se quiere hacer reelegir.
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rabil

Mar, 01/15/2013 - 16:41
Todo este caos, esta indefinición y este pisarse las mangueras es premeditado y perfectamente ejecutado. Santos, maquinista de la locomotora minero-energética, prima del ecoturismo (que de eco no tiene sino el nombre) no va a ser tan pendejo de apagarla o siquiera bajarle la velocidad. La señora de la Anla viene de El Cerrejón, ese modelo de amistad con el medio ambiente y el Ministro del Medio Ambiente es un señor muy bien educado pero sin formación para desempeñar una cartera estratégica y vital. Cartera que debería tener funcionarios en todos las demás para darle transversalidad al cuidado del medio ambiente amenazado hasta por los inspectores de policía. Ahí está Santurbán, tan amenazado hoy como antes de ser declarado Parque Natrual. O quizás más si nos relajamos.
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carisma

Mar, 01/15/2013 - 13:53
¡Los santuarios son limpios de materias como los residuos humanos, químicos y los malos olores!
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elquetieneojosve

Mar, 01/15/2013 - 10:19
El Gobierno nombró directora de la ANLA a Luz Helena Sarmiento, considerada mano derecha de las empresas mineras. Por otra parte, en todos los artículos sobre minería, los funcionarios públicos consideran el tema ambiental como "el gran obstáculo". Estos dos hechos demuestran claramente cuál es la prioridad de Santos en ese tema. Los proyectos mineros que se desarrollan en el país sobrepasan los mil y las solicitudes de concesiones cada día aumentan. Dar marcha atrás con uno o dos casos emblemáticos solo es una concesión por la protesta de la tribuna. Mientras tanto, solapadamente, el cáncer continúa desplazando campesinos y acabando con el medio ambiente.
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eradelhielo

Mar, 01/15/2013 - 08:59
Lo peor de todo es que el gobierno es el menos interesado en protegerlos, y por el contrario es el más interesado en abusar de estos. Que preocupante todo lo que señala su columna.
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Condoricosas

Mar, 01/15/2013 - 06:30
La movilización contra la minería en Santurbán comenzó con mensajes de los ciudadanos en las redes sociales. Gracias a su organización y perseverancia acaban de obtener la declaratoria de parque natural para 11.800 hectáreas del páramo. Santurbán nos ha enseñado que sí es posible detener la destrucción de nuestro patrimonio, pero para ello es necesaria la participación activa de los ciudadanos. Con base en este ejemplo, todos los colombianos deberíamos presionar al gobierno, como dice el columnista, para que adopte políticas ambientales más estrictas.
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Boyancio

Mar, 01/15/2013 - 04:47
Los recursos naturales manejados a control rolo, por gentecita que ni conoce el mar ni na. Ya se pueden imaginar las cagadas desde que exite la función gubernativa de preservar un pedazo de tierra acá, acuyá, y por casa del carajo de esas entidades centralizadas, las mismas donde se siembra, se trafica, y viven en descando absurdo desempleados con ideales de cambio a la antigua, sea la peste negra con rojo, la tricolor, la de Jojoy y Marulanda. Acaso...¿se ha visto el resultado de alguna investigación, díga tú, del tigre malibú, de esa entidad de los parques y lejanas veredas?Nunca, eso es más turismo burócratico que otra cosa, y como las élites locales ruñen el hueso que les manden de la fría capital, entonces, para que se sepa...¡ no nos sentimos bien gobernados! Firmado en Galonsintapa

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