Opinión |16 Ene 2013 - 11:00 pm

Klaus Ziegler

Rubik y su cubo

Por: Klaus Ziegler

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El cubo de Rubik hace parte de las exhibiciones permanentes del Museo de Arte Moderno de Nueva York al lado de otras obras inmortales del arte contemporáneo. A primera vista el objeto parece inverosímil: un cubo cuyas caras giran de manera independiente sin que el conjunto se desmorone. En su interior no se observan engranajes, ni bandas elásticas ni imanes.

El maravilloso mecanismo se debe a Erno Rubik, arquitecto y diseñador húngaro. Según se dice, su inventor lo concibió a manera de herramienta didáctica para el ejercicio del razonamiento espacial. Un siglo antes, el excéntrico filósofo inglés Charles Hinton había intentado algo similar utilizando hipercubos de colores, aunque su propósito era harto más ambicioso: intuir la realidad de una cuarta dimensión. Pero el invento de Rubik, según testimonio de su autor, nació de la simple curiosidad, del reto de hallarle solución al dificilísimo problema de diseñar un cubo de caras móviles. “No podría decir que haya inventado el mecanismo, diría más bien que lo he descubierto”, manifestó alguna vez Rubik, como quien confiesa haberle robado a la naturaleza un secreto semejante al vuelo o a la locomoción.

No muchos están enterados de que el mismo diseño fue ideado de manera independiente por un ingeniero autodidacta cuyo nombre pocos habíamos oído mencionar, Terutoshi Ishigi, y que por esas injusticias del destino hoy no figura en el pedestal de la fama al lado de los grandes inventores del siglo XX. Y la ironía no termina allí, pues el rompecabezas es fruto de la serendipia: la idea surgió cuando el mismo Rubik, tras entremezclar las caras de su juguete, intentó llevarlo sin éxito a la posición original. La historia de cómo llegó a convertirse en el rompecabezas más vendido del mundo la resume así Tibo Laczi, el empresario que hizo de Rubik uno de los primeros millonarios en un país comunista: “Vi entrar a un hombre con apariencia de mendigo y de inmediato supe que tenía entre mis manos al gran genio, y le dije, ‘podríamos vender millones’”.

Los ocho vértices del cubo pueden ocupar 88.179.840 configuraciones diferentes. Para las aristas, este número es igual a 490.497.638.400. El producto de ambos factores supera los 43 trillones, y representa el total de configuraciones posibles. Si rotáramos sus caras de manera aleatoria, invirtiendo un segundo en cada movimiento, necesitaríamos más de 400 veces el tiempo transcurrido desde la creación del universo si quisiéramos recorrer todas las posiciones posibles. No obstante, cualquiera de los algoritmos conocidos permite “resolver el cubo”, partiendo de una posición arbitraria, en menos de cien movimientos. Los más económicos requieren entre 30 y 40 giros. Cualquier persona entrenada puede resolverlo en cuestión de minutos, y hay algunos, como el australiano Feliks Zemdegs, campeón mundial de “speedcubing”, capaz de hacerlo en menos de ocho segundos.

Pero el cubo es mucho más que un rompecabezas o un juego de destreza manual. Detrás del juguete inocente se esconde un objeto matemático de singular belleza e interés: las rotaciones de las caras pueden interpretarse como permutaciones, las cuales, bajo una ley natural de composición, conforman una estructura abstracta denominada “grupo”. Estas estructuras juegan un papel fundamental, no solo en las matemáticas, sino también en el estudio de la simetría molecular, en la clasificación de los cristales, en la mecánica cuántica, en la física de partículas, en la teoría de la relatividad…

Aunque el álgebra del cubo ha sido estudiada exhaustivamente, no fue hasta hace un par de años que se logró determinar el “diámetro” de su grupo, también apodado “número de Dios”, que se define como el máximo número de movimientos necesarios para ir de una posición arbitraria a cualquier otra. Apenas en julio de 2010, y tras un esfuerzo colectivo que involucró el equivalente a 35 años de trabajo continuo de una unidad central de procesamiento, o “CPU”, los matemáticos Tomas Rokicki, Herbert Kociemba, Morley Davidson y John Dethridge demostraron que el elusivo número divino era justamente 20. En particular, cualquier posición del cubo puede resolverse en veinte giros o menos. La posición más difícil, llamada en lengua inglesa “superfplip”, es aquella en la cual los vértices están en sus cubículos, correctamente orientados, pero las aristas, aunque ocupan sus respectivos lugares, se encuentran con sus colores invertidos. Para llegar a dicha configuración se requieren no menos de veinte movimientos. Se sospechó durante más de una década que este número era el mínimo, pero no fue hasta 1995 que se logró dar una demostración rigurosa. Hoy se conocen por lo menos 300 millones de posiciones igualmente difíciles, aunque el número exacto se ignora.

También hay quienes ven en el cubo una metáfora de la evolución. Existen programas de computador capaces de resolverlo imitando la naturaleza. Estos algoritmos ensayan al azar distintos movimientos, y luego escogen los “más adaptados”. Los criterios de aptitud suelen ser variados, aunque “mejor”, por regla general, significa mayor cercanía a la posición original de armado. La belleza de estos algoritmos estriba en su capacidad de improvisar nuevas estrategias, desconocidas la mayoría de las veces, incluso para sus mismos creadores. Algunos programas logran aprender de sus experiencias, y van enriqueciendo su “acervo cultural” a medida que descubren nuevos atajos.

Por supuesto existe una manera brutal de resolver el cubo: basta romperlo por la fuerza, separar las piezas y ubicarlas manualmente en sus posiciones. Es el método de la fuerza sobre la razón, como en la leyenda de Alejandro y el Nudo Gordiano (y hay quienes consideran ejemplar la solución del bárbaro). Por mi parte, preferiría un mundo donde hubiese más rubiks y menos alejandros.

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usacabeza

Vie, 01/18/2013 - 09:03
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Gaturria

Jue, 01/17/2013 - 20:02
A mí me fascina el cubo de Rubik y pensé que nunca lograría resolverlo, que era algo solo para genios (eso ve uno en el cine). Sin embargo, hay miles de sitios en internet donde explican paso a paso cómo resolverlo. Hay fórmulas para principiantes (como yo), intermedios, avanzados, hacerlo con una sola mano, con el pie, con ojos vendados, etc. Yo memoricé el método principiante y lo resuelvo en un minuto aprox. Ya le he enseñado a 4 personas, solo por pasatiempo. En marzo participaré en el 1 campeonato que se realizará acá en Montreal para enseñar los algoritmos para principiantes.
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 12:48
Interesante columna. Uno (por lo menos yo) se maravilla de ver personas que manejan cosas tan complejas del universo y las llevan a las matemáticas o al revés, parece algo mágico, es una delicia ver personas con esas aptitudes y que para la mayoría de la gente son tan etereas. Como me gustaría poder tener ese talento.
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 14:27
leinadsajor, eso es verdad, un buen profesor y más en la niñez, es muy importante para crear el gusto por una materia y sobre todo en matemáticas he visto muy, pero muy pocos profesores que se preocupen por explicarlas al alcance de todos, Tanto es así, que en un curso que hice para entrar a la universidad, antes del curso nos hicieron una prueba de matemáticas y cada uno sacó determinado puntaje, pues le cuento que al final del curso nos hicieron otra prueba y todos, todos, pero todos, hasta el más teso, sacó menos en el examen que en el que habiamos hecho antes de hacer el curso. Parece increible, pero así fue; el tal profesor lo único que hizo fue enredarnos lo poco que teniamos claro, pero hasta a uno que era muy bueno en matemáticas también lo enredó.
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leinadsajor

Jue, 01/17/2013 - 14:07
El hecho de que ud no tenga "reminiscencias matemáticas" es culpa de la educación. Mire el caso de George Green, que fue estudiante de la universidad de Cambridge de matemáticas a los 40 años, y sus trabajos tienen importancia en todos los campos de la ciencia. Es un poco de tener la decisión y el gusto por la materia.
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 13:50
leinadsajor, yo como que no tengo reminiscencias matemáticas, jajajajajajaja.
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 13:42
leinadsajor, muy cierto lo que usted dice; a lo que yo me refiero, es a tener esa capacidad matemática, de análisis, de poder ver el mundo en las matemáticas, de jugar con ellas, que nos digan algo, que podamos leer el mundo en ellas, yo sé que la física se encarga de eso tabién, pero precisamente, tener esa capacidad no solo de ver el fenómeno como tal (que también es maravilloso), sino de ir más profundo.
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leinadsajor

Jue, 01/17/2013 - 13:33
eradelhielo, todos en alguna medida tenemos ese talento. Le recomiendo que observe el diálogo de Platón llamado Menon, en dónde Sócrates le enseña a un esclavo matemáticas (realmente Sócrates dice que lo que el está haciendo es hacerle recordar al esclavo, ya que según él todo el conocimiento se recuerda no se construye, es la llamada teoría de la reminiscencia).
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 12:51
Corrección: etéreas
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sganarelle

Jue, 01/17/2013 - 10:39
Eso KZ, y que las guerras las gane el que más rápido arme el juguete. Si quiere puede hacer la prueba con los secuestradores de Argelia, a ver qué le dicen. La naturaleza de la que usted tanto habla NO es civilizada, y lo natural no se puede "desnaturalizar".
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leinadsajor

Jue, 01/17/2013 - 11:33
Ummm, y ¿la operación Fortitude en la segunda guerra mundial? Las guerras también se han ganado gracias al ingenio, sino vea la máquina enigma desarrollada por los nazis y decodificada por Alan Turing.
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margarita_la_deatrás

Jue, 01/17/2013 - 09:07
Debe ser muy buena la columna, aún cuando personalmente no entienda mucho. Mejor dicho, aún cuando no me deja clara ninguna de las dudas que tenía sobre el famoso cubo antes de leer esta columna. Descrestante si es. Igual lo es el famoso cubo de Rucik cuando un niñito genio o un investigador privado o un sicópata alucinado de los filmes gringos lo resuelve en tres segundos, y después mira distraído para otra parte. (El cine, es la única parte donde le he visto el enorme beneficio a esta genial serenpidia. ¿La podrá explicar, como si fuera una clase para una lenta alumna algún preclaro profesor de álgebra?).
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usacabeza

Vie, 01/18/2013 - 08:10
Margarita Margatari, ¡tú entendiste! y eso es lo importante. Avanza diez puestos más. Así has vuelto pedazos al azuzador que no entendió lo que tú entendiste.
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Arizonensis

Vie, 01/18/2013 - 00:36
Usacabeza solo la usa para señalarle a Margarita que tiene un problema de dislexia cuando es evidente que lo que hizo fue meter mal los dedos en el teclado y cometer faltas gramaticales menores? Respondale las interrogantes a la dama sin tanto rodeo, pedazo de genio arrogante.
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Gaturria

Jue, 01/17/2013 - 20:08
A mí me encantaría explicarle cómo resolverlo. Pero si lo que quiere saber es toda la parte matemática y el porqué de esos algoritmos, eso escaparía a mis capacidades. Yo lo resuelvo como un loro que aprende a hablar y que no sabe lo qué significan sus palabras. Cualquier persona puede aprender a resolverlo para "impresionar" a otros. Lo que realmente me impresiona ahora no es que alguien lo resuelva en unos segundos sino que comprenda la teoría.
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margarita_la_deatrás

Jue, 01/17/2013 - 12:42
¿Porqué no me explica profesor usacabeza ? Los lentejos también tenemos derecho...
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usacabeza

Jue, 01/17/2013 - 11:18
Margarita, tienes madera, lee el libro Pensamiento rápido y lento por Daniel Kahneman y avanza diez puestos.
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usacabeza

Jue, 01/17/2013 - 11:01
Me faltó algo, bien sea la coma (era mi intención; Ayuda, practica:), o la tilde (Ayuda práctica:).
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ovejanegra

Jue, 01/17/2013 - 11:00
Las ciencias y los razonamientos altamente complejos no son para cerebros lentos. Y no se dice "serenpidia", sino serendipia, una palabra que aunque no existe en el diccionario de la RAE, se usa comunmente en el mundo científico para referirse a ciertos descubrimientos con una buena dosis de azar.
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usacabeza

Jue, 01/17/2013 - 10:48
Margarita Margatari, te anoto pequeñas dislexias: el Rucik es Rubik, y la serenpidia es serendipia. Ayuda practica: no es rucio... sino rubio; y, la p y la d necesitan rotación y consecuente traslación para así obtener la chiripa.
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Sinusernamedisponible

Jue, 01/17/2013 - 08:14
Me encantan sus columnas. La estaba esperando desde hace un mes y, como siempre, está increíble.
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virruaco

Jue, 01/17/2013 - 07:37
¡...Qué vaina.! - dijo el otro, desde la distancia, mientras veía el pase del toro por la expuesta configuración del hombre. Pero el señor Albert Einstein dijo: "Dios no juega a los dados". Y se nos vino toda la estructura cultural de miles de años casi a la M. Ahora "todos" dicen, hablan del Cubo de Rubik como si eso fuera, hacer una reflexión, sobre la pendejada más simple. ¡Qué vaina...! - dijo el otro, ya que todo lo dejamos al azar. La ley de la incertidumbre, la ley del caos y el viaje de las partículas subatomicas en el espacio nos dicen que el tiempo - espacio - se curva en el infinito. Y cada movimiento en una masa produce en ese lapso una energía de acuerdo a su peso dado por la velocidad. Entonces Dios no juega a los dados sino que todo está determinado al movimiento infinito.
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elquetieneojosve

Jue, 01/17/2013 - 09:49
La frase "Dios no juega a los dados..." nunca fue escrita así exactamente ni pronunciada por Einstein. Se ha usado tradicionalemtne de manera engañosa para hacer creer que Einstein era creyente. En realidad era todo lo contrario. El tema salió en cartas a su amigo Max Born en las cuales le reprocha a Born su fe y le plantea una alternativa mas "objetiva". Hay numerosas referencias en internet sobre ese tema. Aquí dejo una de ellas: http://www.seti.cl/la-mecanica-cuantica-un-viaje-a-traves-de-las-cartas-de-einstein-a-born/
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Boyancio

Jue, 01/17/2013 - 04:45
Los niveles de desemboltura de ideas, sea la línea del invento hacia su desarrollo para bebeficio de toda la humanidad, es muy importante para el lanzamiento y puesta en escena de lo imaginado, pues, todos tenemos ideas, eso no lo duda ni mi compadre Andrade, lo importante es el pasto o potrero donde se lance, sea la plataforma de lanzamiento, y siempre, desde antes, se requiere tener el valor de mostrarla a alguien, corriendo el riesgo que ese individuo se aproveche y la coja como suya...y si no es del entendido por ignorancia neta...¡milagro! ¡milagro! llegó de La Habana una nave cargada de paz a lo agro.
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otrobernal

Jue, 01/17/2013 - 05:44
Qué mal habla de nosotros como sociedad, y no crea que esto es una acusasión contra usted en particular Don Boyancio, que cuando uno tenga una idea la mayor preocupación sea que otro "la coja como suya". ¿No debería preocuparnos mucho más que nunca llegue a realizarse? ¿O aún más aterrador, que se realice con consecuencias terribles e inanticipadas? Máxime cuando el concepto mismo de propiedad de una idea es más bien pendejo.
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ovejanegra

Jue, 01/17/2013 - 02:43
Ese cubo es una maravilla y esta columna tambien!
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F.L.Olmstead

Jue, 01/17/2013 - 02:18
Felicitaciones. Muy buen artículo. Gracias
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turul

Jue, 01/17/2013 - 00:30
Estupendo artículo. Muchos inventos se cristalizan con base en una idea diferente. Rubik nunca pensó que su invento se convertiría en un pasatiempo de difusión mundial. La historia de Ishigi también es la historia de muchos otros inventores que nunca ganan notoriedad. Si Rubik no encuentra al empresario con visión, su invento tampoco se habría difundido. Finalmente, es asombroso que se realicen campeonatos mundiales y que haya personas capaces de resolver el cubo en cuestión de pocos segundos.
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Boyancio

Jue, 01/17/2013 - 04:50
Claro, ¿viste lo que le pasó al gitano Melquiades? te acuerdas de Urruchurto?

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