Opinión |16 Ene 2013 - 10:00 pm

Julián López de Mesa Samudio

Atalaya

Ante los políticos, la anarquía

Por: Julián López de Mesa Samudio

De tanto en tanto surge en Colombia un estereotipo de personajillo funesto que encarna lo malo que hay en nuestra sociedad, que funge de receptor de nuestros insultos, que es el culpable de todos nuestros problemas y el causante de todas —y no son pocas— nuestras frustraciones.

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Gamonales, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes... Todos ellos, en determinadas épocas, han sido la encarnación de la marca de Caín que presuntamente traemos los colombianos al nacer. Estos personajes son el símbolo del mal para una sociedad que se queja de todo pero que se niega a asumir responsabilidades; de una sociedad infantil, de carcajada fácil y vulgar —lo que tristemente se confunde con felicidad— que las más de las veces disfraza la constante insatisfacción y el profundo resentimiento frente a “la realidad que nos tocó vivir”.

Desde que tengo memoria, Colombia ha sido así: una minoría poderosa, matona, mafiosa y burda, representando a una mayoría medrosa, quejumbrosa y cobarde, dentro de la que me incluyo.

Hoy en día, el antedicho estereotipo lo llena la figura del político, el cual ha ido reemplazando, en la forma de emprender sus actividades cotidianas y de lograr sus cometidos, en la forma de manifestarse, de comunicarse, en su estética personal y en la de su entorno, repito, ha reemplazado, con creces, a la figura del mafioso de los ochenta y los noventa. No hay día en que no seamos víctimas de los abusos de poder de estos seres y su entorno. Altisonancia, armas por doquier, escándalos públicos y privados, negocios turbios. El político colombiano defiende a capa y espada su derecho a la impunidad lanzándole desafíos a la ley y al sistema judicial, negándose a aceptar responsabilidad alguna, siguiendo los tristemente célebres ejemplos de algunos de nuestros ilustres expresidentes.

No hay políticos buenos. Los hay hábiles, manipuladores profesionales que, sin vergüenza alguna, utilizan las creencias más sagradas y personales para engañar a sus votantes y así alcanzar sus mezquinos fines a como dé lugar. Pero el problema es más de fondo. El político colombiano es realmente el hijo monstruoso de dos deformidades: el Estado y el sistema democrático. Esto hace que la frustración de la mayoría siga creciendo pues la persona del común se siente sola, indefensa, sin poder... Sólo masculla quejas y continúa riéndose de su infortunio.

Afortunadamente, las sociedades suelen hallar respuestas dentro de sí mismas frente a los problemas que los aquejan. Puesto que los nuevos medios han abierto nuevas alternativas, conceptos antiguos de dudosa connotación ganan nueva vitalidad; tal es el caso de la anarquía y de su método, la acción directa. Estas ideas se escuchan más y más, sobre todo entre las generaciones más jóvenes que han descubierto que se puede hacer política positivamente y tener un mayor impacto sociocultural a través de la acción directa (además de denunciar, poner el dedo en la llaga, quejarse, la acción directa implica tomar las riendas). La anarquía no es otra cosa que la búsqueda de libertad aparejada indisolublemente a la asunción de responsabilidad personal con dichas libertades frente a los demás. Para quien está cansado del Estado, de sus “representantes”, de la forma tradicional de hacer política, una de muchas opciones positivas que brinda el presente es la anarquía y, tal como se perciben las dinámicas sociales mundiales, quizás ha llegado el momento de dejar de temerle a la palabra.

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ciudadano-desprevenido

Jue, 01/24/2013 - 22:38
La politica, es en si, una palabra maravillosa cuya concepción y ejecución encierra grandes retos y muchas metas por conseguir con Democracia "la Gran cenicienta" ademas... ausente; Lo verdaderamente Asqueroso,burdo, putrefacto,Falaz y nefasto son los politicos que la direccionan y se mueven en ella. Pero, algo aún tan deplorable como ellos mismos, somos nostros quienes en ataques de amnesia o movidos por el interes coyuntural de un beneficio mediatico elegimos esos Sinverguenzas dando siempre actualidad al dicho popular aquel " un pueblo tiene los gobernantes que se merecen", no hay mas que ver.....Mientras no halemos para el mismo lado ! Es tiempo de despertar COLOMBIA INTELIGENTE !.
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demevelu

Lun, 01/21/2013 - 10:35
UNA VERDAD RESUMIDA, PERO ESTO ES LO QUE SUCEDE EN COLOMBIA.
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Dudo

Jue, 01/17/2013 - 16:35
El más fiel representante de esa escoria de la humanidad llamada política y asquerosamente ordinario es un rufian de barrio que ataca todo lo que a el o a su familia no los favorezca
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eradelhielo

Jue, 01/17/2013 - 13:26
Por eso las leyes SOPA, PIPA y demás, el internet es una arma muy poderosa, que mueve masas, por eso la persecusión a muerte en contra de Aaron Swartz.
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Contradictor

Jue, 01/17/2013 - 10:40
Una radiografía exacta de Alvaro Uribe Vélez.
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Julio Herrera

Jue, 01/17/2013 - 10:01
1- Excelente columna, (mejor que la mia, afectada de lumbago) excepto por aquello de que "el político colombiano es hijo del sistema democrático", es decir de padre desconocido, puesto que ese sistema aún no lo conocemos. La democracia es como Dios: los que nos dicen que existe jamás nos lo han presentado. 2- En la ley del rebusque todo está permitido, especialmente lo prohibido, ...ídem para los politicos corruptos. 3- El "Divino Mestro" de los doce apóstoles no es Santiago Uribe sino su hermano: "El Mesías".
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Amonoi

Jue, 01/17/2013 - 09:01
Excelente la columna. La descripción que hace de la sociedad colombiana es muy precisa y por supuesto me incluyo en el bando de los quejumbrosos sonrientes. Y al igual que muchos otros me pregunto ¿cómo salir de este atolladero?, he indagado algo acerca del anarquismo y me parece una propuesta válida que quizá necesita ser adecuada a la época. Thoreau nos puede llegar al alma, lo mismo que Kropotkin, pero se necesita mucha más información al respecto, me parecería interesante que el columnista nos desgranara un poco más la propuesta anarquista en futuras columnas.
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elespectado

Jue, 01/17/2013 - 06:09
magnífica descripción de nuestra sociedad. Los personajillos son fácilmente identificables por sus trinos.
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Boyancio

Jue, 01/17/2013 - 05:00
La élite, la manda callar, la misma que come a lo bien sabroso es, y será siempre, el objetivo sublime de los que creen, a chancleta limpia, que la felicidad está en no dejar que las etnias, los surtidos en sangre, y por supuesto los que han hecho el billete en cualesquiera de las formas habidas, logren una vida digna. Empezando que se tenga igualdad de oportunidades para ocupar un cargo público de altura, o para no ir muy lejos, de tan siquiera auxiliar de la justicia legal, o la paraca en su sano juicio. ¡Chi, como no!
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sincorruptos

Jue, 01/17/2013 - 03:49
Efectivamente. Los politicos corruptos son la escoria humana mas asqueroza que existe en este planeta. De ahi nacen todos los demas males en una sociedad.

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