Por: J. William Pearl

Limbo

Hugo Chávez no ganó fácilmente la presidencia de Venezuela: a finales de 1997, Irene Sáez tenía el 70% de la intención de voto.

Faltando pocos meses para las elecciones, Sáez decició ser candidata de AD y aceptó el aval del COPEI. A partir de ahí las encuestas cambiaron radicalmente, Chávez pasó a liderarlas y posteriormente con posturas mas radicales contra el establecimiento, ganó la elección. Los votantes estaban hastíados de la política y al ver que Sáez acogía a los dos partidos tradicionales de Venezuela, se sintieron traicionados y votaron por una opción diferente. Chávez había intentado el 4 de febrero de 1992 un golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez y a pesar de haber estado en la cárcel, nunca claudicó en su propósito de obtener el poder. Hoy mantiene a Venezuela en un limbo político, económico y social.

Tal vez los menos favorecidos nunca pensaron que Chávez los representaría como hasta ahora lo está haciendo, eso es algo nuevo en ese país. De otro lado, el anterior establecimiento ha dado la pelea y va perdiendo. En el poder, Chávez ha enfrentado todo tipo de obstáculos para sacar adelante su “revolución Bolivariana”, desde paros petroleros hasta intentos de golpe. Así como no se amilanó en la cárcel después del golpe de 1992, tampoco lo hizo en las horas en que “lo derrocaron” y estuvo en la base militar de Fuerte Tiuna. Su determinación es diciente y le ha dado resultados. Su fórmula de éxito ha sido tomar el control de la economía, cooptar el legislativo y la justicia e implementar un apararto de control y de comunicaciones digno de los mejores tiempos estalinistas. Ha contado con el apoyo de los militares y de las bases populares. Su proyecto revolucionario va tomando forma.

Chávez optó por llegar al poder por la vía democrática y una vez en él, lo ha usado para abusar del sistema y debilitar la democracia. Utiliza las rentas públicas para programas asistencialistas cuyo objetivo es mantener el apoyo político; ha pisoteado los derechos de propiedad y expropiado negocios, menguando la base productiva. Controla una “democracia” en la cual no hay independencia entre los poderes y mantiene un aparato propagandístico que trabaja para él, financiado por el estado. Silencia las voces disidentes y opositoras. Sin embargo, el hecho de haberse mantenido por el camino de las urnas ha traido un efecto positivo en el continente donde otros dirigentes de izquierda como Lula, Correa, Ortega y Evo también lo hicieron.

Si parte de la democracia es apoyar a los que menos tienen y son muchos más quienes tienen menos, ¿por qué razón ganarían en una democracia los más beneficiados, cuando son menos?
No todos los países tienen la caja que le da el petróleo a Venezuela. Esa riqueza mantiene a Chávez y a la vez, mal manejada, puede ser la ruina del país. PDVSA está en déficit. Todos los días, los Venezolanos consumen una parte del petróleo que ni siquiera se ha extraído.

Lo que se vive en Venezuela, no es nada diferente a una transición. La pregunta es si esa transición es hacia la consolidación del Chavismo o un regreso al sistema anterior. Si muere Chávez, es posible que convoquen a elecciones, aunque lo mas probable es que sus sucesores traten de evitar que el pueblo decida cuál es el camino que más les conviene seguir. Hoy, el legado de Chávez es incierto, su revolución ha avanzado pero no está consolidada. El país está en un limbo político, económico y social.

El tema de fondo es: Después de Chávez cuál es el camino que escogerá Venezuela para generar y distribuir su riqueza ?
Lo que está en juego es mucho pues quienes menos tienen, entendieron que el dinero es de todos, no solamente de unos pocos. Ya saben que es tener algo y no lo quieren soltar. Tienen razón: ¿después de ver a Dios, quien no lo seguiría?

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