Por: Felipe Zuleta Lleras

De tazas y casas

Hace parte del gran sainete nacional la dichosa pelea entre el presidente Santos y el expresidente Uribe.

Tal vez sus egos no los han dejado entender que los colombianos estamos literalmente aburridos de oírlos peleando sus mezquinos terrenitos de poder.

Son tantas y tan roñosas sus ambiciones que esta semana nuevamente Santos le contestó a Uribe, sin mencionarlo, las acusaciones de que el presidente está utilizando la construcción de 100.000 casas para hacer política reeleccionista.

Las imputaciones del expresidente son un disparate porque fue él quien hizo aprobar la reelección a punta de ofrecerle prebendas a los parlamentarios. Prebendas que pusieron a Yidis Medina en la prisión y, si la Suprema trabajara más, podría poner a dos exministros en la Modelo. Por eso resulta un contrasentido que Uribe critique a Santos por repetir sus malas prácticas para hacerse reelegir. Un burro hablando de orejas, dice el refranero popular.

Y el presidente, para ocultar lo inocultable, sale con esa frasecita infantil de que “al que no quiere caldo se le dan dos tazas”, cuando realmente lo que está haciendo es política por cuenta, entre otras, de las 100.000 viviendas populares que está haciendo el ministro Vargas Lleras.

Es claro que tanto Santos como Vargas están aspirando. El primero a reelegirse y el segundo a encabezar una lista al Senado para quitarle votos a la lista que encabezará Uribe y quien podría poner 25 senadores y 40 representantes. El tema de un Santos reelecto y un Uribe jodiendo es mucho más serio que un dicho popular. No quiero imaginarme a los uribistas citando todos los días a los ministros del despacho, más por obstaculizar la gestión del Gobierno que por construir país.

En esta feria de vanidades y gracejos sólo perderá el país, pues nuestras instituciones no son lo suficientemente fuertes para tener una oposición destructiva y un gobierno, ya cansado, defendiéndose. Digo cansado porque los segundos gobiernos son un desastre, como quedó en evidencia con Uribe, con la diferencia de que él no tuvo oposición porque había cooptado a casi todos los congresistas y a los medios, en tanto Santos tendrá a un Uribe fortalecido, ácido, furioso y resentido mordiéndole los tobillos.

La falta de una tercería fuerte, como opción presidencial, está dejando a Santos con una candidatura que de golpe ni siquiera quiere. Eso por supuesto él lo sabe y por eso dice que se tiene que sentar a hablar con Vargas Lleras.

Llegue el uno o el otro, ambos saben que Uribe les va a volver la vida pedazos, porque él conoce que debe lograr que un segundo mandato de Santos sea peor a sus últimos cuatro años, lo cual es difícil porque no habrá chuzadas, AIS, seguimientos de magistrados y entrada de narcos ‘paras’ a la Casa de Nariño.

Notícula

El próximo 6 de febrero debo asistir a la Fiscalía para ampliar la denuncia penal en contra de monseñor José V. Córdoba por haber violado el estatuto antidiscriminación. Allá estaré puntual.

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