Por: Antonio Casale

De prostitutas y futbolistas

Fernando Salazar, presidente del Itagüí, tiene el derecho de pensar que los futbolistas son unas prostitutas que se venden al mejor postor.

Es su manera de pensar y cada quien piensa lo que quiera; eso sí, en mi libre derecho de pensar, considero que se equivoca. Pero ese no es el verdadero problema, tampoco está mal que se haya filtrado la grabación. Lo grave, y que debe llamarnos a la reflexión, es lo que hay en el fondo, una serie de problemas que requieren solución.

El principal problema es que en boca del señor Salazar quedó en evidencia la existencia de un pacto entre clubes para que los jugadores que se quejen por evidentes inconsistencias laborales, trabajando para determinado equipo y renuncien con justa causa, no sean contratados en otra escuadra. Esto claramente atenta contra el derecho al trabajo de los jugadores.

También quedó en evidencia que existen ilegalidades en la manera como se contrata en algunos equipos. Que existan dos contratos entre un club y un jugador, los dos avalados por Coldeportes y la Dimayor, uno con vigencia a diciembre de 2012 y otro a diciembre de 2013, es una muestra de desorden por parte de estas dos entidades y de que existen irregularidades en la manera como se contrata en Chicó, que busca que si el contrato es válido a 2013, Millos le pague para quedarse con los derechos del jugador.

Por otra parte, que Chicó contrate a jugadores por una suma mínima (en el caso de Ramírez el contrato convenido era, o es, todavía no se sabe, por el mínimo) y por otro lado le paguen una suma extra con el único objetivo de no pagar prestaciones y gastos parafiscales como se debe, es un claro acto extralegal, así el propio jugador lo haya aceptado en su momento.

Y lo que es más grave, que aún no se hayan puesto de acuerdo, como lo exige la Fifa, la agremiación de jugadores, Acolfutpro, y la Federación, a través de Dimayor, que gerencia el fútbol profesional, para establecer la cámara de resolución de conflictos, lugar único en donde se deben solucionar este tipo de conflictos. No es correcto que la Dimayor les ordene a los dos clubes que se pongan de acuerdo en torno al tema, sin mediación alguna. Para eso existe una normativa Fifa, que no se está cumpliendo.

De modo que en medio de tantas cosas buenas que están pasando en el fútbol colombiano, todavía hay temas que requieren de una pronta solución. El único acuerdo que debe existir es el de cumplir con la ley. Que entiendan que los futbolistas son el activo más importante de este negocio, y en la medida en que sean tratados como personas y no como prostitutas, esto en lo humano, lo laboral y lo futbolístico, tendremos mejores personas y mejores resultados.

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