Por: Ernesto Macías Tovar

En brazos de Fidel

Que la sede del gobierno venezolano se haya trasladado a La Habana es cuestión de los vecinos.

Pero que la agenda pública de Colombia se negocie en Cuba, ese sí es problema nuestro.

Sin duda, Hugo Chávez ya puede morir tranquilo –si aún sigue con vida- porque logró el sueño de manipular a varios países de la región e imponer en esta parte del hemisferio los caprichos dictatoriales del castrismo, bajo la fachada de un socialismo. Es evidente que la tarea impuesta por Fidel Castro al teniente coronel arrojó como resultado, a punta de regalar petrodólares venezolanos como los US$4.000 millones que le da a Cuba, rendir a sus pies a los gobiernos de Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina, y con tristeza y preocupación, tenemos que ir sumando al de Colombia.

Chávez es –o era- muy habilidoso. Y como todo dictador tenía bien estudiado a quien parecía ser el más difícil de manipular por cuanto había sido su feroz contradictor; en efecto, Juan Manuel Santos llegó a la Presidencia con el rótulo de ser el más radical de los enemigos políticos de Chávez; pero, el tirano sabía cómo arrodillarlo fácil y fue así como lo manejó con la promesa de sentarlo a manteles con los cabecillas de las Farc a quienes protegía en Venezuela: Eso sí, en La Habana. Y Santos quedó atrapado.

Ahí reside la gran preocupación. Es grave que el gobierno de Colombia haya ingresado al grupo de áulicos de Chávez a los que someten al reclinatorio para “bendecir” el imperio castrista. Y preocupa, porque si bien es cierto Colombia nunca estuvo de acuerdo con el embargo económico de Estados Unidos a Cuba nuestro país no había compartido que persista la dictadura en la isla. Y resulta que el presidente Santos, ciego por su obsesión de firmar algo con las Farc, ha colocado a Colombia como legitimador del castrismo y, peor aún, dependiente de los caprichos dictatoriales del arcaico Fidel.

Es claro que el proceso de Santos con las Farc tiene sede en La Habana porque así lo acomodaron los cabecillas del grupo terrorista y su protector Chávez. Desde luego, así lo diseñó el dictador venezolano con su maestro Fidel. Aún más, la libreta de los diálogos se ha impuesto desde Cuba y el gobierno colombiano ha supeditado la agenda del país a la “mesa” de La Habana. El gobierno por tratar de no incomodar a sus contertulios deja de actuar en temas clave para el desarrollo nacional.

Ahora, lo acontecido en Santiago de Chile, en la cumbre de la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, con la designación del hermano de Fidel como presidente, es una señal de alerta que debe preocupar a democracias como la nuestra; sin embargo, Santos se unió al coro de cortesanos de la dictadura Castro-Chavista para legitimar, una vez más, el imperio socialista de Cuba sin importar la tradición democrática de la mayoría de los países del Continente.

Definitivamente, el legendario Fidel, quien en el pasado supo convertirse en sanguijuela de la Unión Soviética y hoy en parásito que vive de los petrodólares venezolanos, busca dormir en sus brazos a los demás países latinoamericanos y caribeños que se lo permitan, entre ellos a Colombia. Es decir, nos tienen en brazos de Fidel.

@emaciastovar

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