Publicidad
Mauricio Botero Caicedo 2 Feb 2013 - 11:00 pm

Peras con manzanas (I)

Mauricio Botero Caicedo

Al hacer cualquier análisis comparativo es indispensable tener en cuenta que uno debe comparar peras con peras y manzanas con manzanas, porque cuando compara peras con manzanas se corre el riesgo de presentar un ‘salpicón’ poco coherente y terminar confirmando la sentencia de Mark Twain cuando afirmaba que existían tres tipos de mentiras: las mentiras, las sucias mentiras y la estadística.

Por: Mauricio Botero Caicedo

El anterior comentario se hace a raíz de un reciente estudio sobre el sector agrario en Colombia, en donde José Leibovich y su equipo plantean que “los minifundios y los pequeños productores (predios con menos de 0,5 Unidades Agrícolas Familiares (UAF) de extensión) tienen una productividad por hectárea cuatro veces superior a la de los grandes productores (predios con más de 10 UAF), a tal punto que si se les cediera (arrendara, vendiera, adjudicara o aun si se le entregara en aparcería) el 20% de la tierra de grandes productores a los pequeños podría aumentar la producción agrícola en más del 30% y mejorar sustancialmente su distribución.

Las conclusiones del estudio son sorprendentes, porque los resultados de campo demuestran resultados diametralmente opuestos a los que plantean Leibovich y su equipo: en el caso de la caña panelera, aquella que se siembra en minifundios, la productividad por hectárea es entre dos y cuatro veces inferior a la caña azucarera. (30 a 60 toneladas contra 120). En el maíz, mientras que en las grandes extensiones mecanizadas las productividades pueden estar entre siete a nueve toneladas por hectárea, en los minifundios difícilmente alcanzan 1,5 a 2,5 toneladas por hectárea. Cifras parecidas se evidencian en la soya y el arroz.

¿Qué explica entonces estas diferencias abismales entre la resultados reales y las conclusiones del estudio de Leibovich? El principal error conceptual que se comete es la equivocada interpretación de los promedios: al agrupar las unidades productivas agrícolas en grupos según su extensión, Leibovich contrasta 4.172 predios de pequeña propiedad frente a 97 predios que son catalogados como grandes propiedades. En esta muestra (que incluye predios medianos) las pequeñas propiedades representan el 86% de los predios analizados, mientras que los escasos 97 predios catalogados como grandes propiedades sólo representan el 1,99% del total. Con base en esta muestra desbalanceada no es posible establecer conclusiones a partir del análisis de los promedios simples de la productividad de los predios.

Dicho de otra forma, lo que Leibovich y su equipo han comparado no son peras con peras, sino peras con manzanas. Es decir, han comparado la productividad de una hectárea de un producto en un predio de menos de media UAF con la productividad de una hectárea del mismo producto en un predio de más de 10 UAF. En términos más coloquiales, si asumimos que un minifundio de cinco hectáreas produce 10 toneladas de maíz, la productividad es de dos toneladas por hectárea. Por otro lado, si asumimos un predio de 800 hectáreas que produce en 50 hectáreas 400 toneladas de maíz, para efectos del estudio de Leibovich la productividad de este predio es de sólo media tonelada por hectárea.

Que este columnista sepa, nadie se ha preguntado: ¿por qué no se han cultivado las otras 750 hectáreas en maíz? ¿Habrá otros cultivos, restricciones de fertilidad de la tierra, de capital de trabajo, de excesos o faltantes de agua, de restricciones ambientales, de tecnología, de mercado, de mano de obra? Tanto Leibovich y su equipo como los ‘comentaristas de escritorio’ llegan a la asombrosa conclusión que el minifundio es cuatro veces más productivo que las grandes extensiones y la solución es que hay que repartir de inmediato entre 120 y 750 hectáreas del predio de mayor extensión. Eso es lo que ocurre cuando se confunde la productividad del factor con la tenencia.

 

  • Mauricio Botero Caicedo | Elespectador.com

  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio