Por: José Fernando Isaza

Cadenas de oración

Han perdido popularidad las cadenas de oración que extorsionaban a quien las recibía, amenazándolo si no difundía su contenido. Se conservan las que tratan de ayudar a la recuperación de un enfermo grave.

No hay acuerdo sobre su eficacia. Si el enfermo se cura y hay una cadena de apoyo, generalmente se le atribuye a ésta su curación y no a los cuidados médicos. Si no se logra la curación, se le atribuye al médico el fracaso o se dice “es la voluntad de Dios”.

Técnicas como la relajación, la meditación y los ejercicios de yoga han mostrado ser más eficaces que los simples placebos; por ejemplo, la meditación es un buen coadyuvante para tratar la depresión. La psicoterapia y el psicoanálisis parten de la hipótesis del efecto de la mente sobre el cuerpo. Por supuesto que la mente es un producto de la materia —el cerebro—, aunque más preciso es decir el influjo de un producto del cerebro sobre el cuerpo. Para un creyente la fe tiene propiedades curativas superiores a las simples técnicas de meditación o relajación.

No hay muchos experimentos controlados, de doble ciego, en los cuales ni el paciente ni el tratante saben si están recibiendo o no la ayuda de una cadena de oración.

Centros de investigación médica de la clínica Mayo y las universidades Duke y Harvard han realizado experimentos controlados sobre su eficacia. La investigación con el mayor número de pacientes fue realizada con la participación de seis centros investigativos. Los resultados fueron publicados en 2007, en American Health Journal, 154, Nº 4. El título: Estudio de los efectos terapéuticos de la ayuda por oración en pacientes con cirugía de bypass. Un experimento aleatorio de certeza e incertidumbre de recibir ayuda por oraciones.

Toman una muestra de 1.802 pacientes que se distribuyen en tres grupos. El primero tiene 604 operados, el segundo 597 y el tercero 601. El primero recibe apoyo de una cadena de oración, pero se les dice a los pacientes que pueden estar o no recibiéndola. El segundo grupo no lo recibe, e igualmente se les dice que pueden estar o no recibiendo ayuda de oración. El tercer grupo sí recibe apoyo oratorio y se les dice que reciben ayuda espiritual. Los investigadores no encontraron diferencias significativas sobre el efecto de la oración en la recuperación de los pacientes. Por el contrario, hallaron que la recuperación en el tercer grupo fue más complicada (Victor Stenger); la explicación: ya que los pacientes podían comunicarse entre ellos, algunos del tercer grupo, al saber con certeza que iban a ser apoyados espiritualmente, pensaron que su situación era más delicada y la sugestión dificultó la curación. Con anterioridad (2001) la clínica Mayo realizó un estudio similar y tampoco encontró beneficios. Es interesante mencionar que la Fundación Templeton, que tiene como uno de sus objetivos promover generosamente la investigación científica que ayude a compatibilizar la fe y la ciencia, resume las diferentes investigaciones de oración y recuperación así: “Los estudios de los efectos de la oración por terceros sobre la recuperación de las complicaciones de cirugías del corazón muestran que no las reducen”.

En mi caso particular “combino todas las formas de lucha”.

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