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Catalina Ruiz-Navarro 6 Feb 2013 - 11:00 pm

Carnada

Catalina Ruiz-Navarro

El fin de semana pasado Uribe tuiteó las fotos de dos policías asesinados que mostraban en detalle los cuerpos sin vida sobre un charco negro de sangre.

Por: Catalina Ruiz-Navarro

El exmandatario acompañó la imagen de un tuit donde, indignado, anunciaba: “Policías de la Patria asesinados (Sijín informa que asesinos son del 59 de terroristas de las Farc)” y más adelante agregó: “Devuelven poder a los asesinos y algunos quieren tapar el sufrimiento de policías, civiles y ciudadanos en general”. José Obdulio Gaviria hizo coro diciendo: “¡Despierta Colombia! Q las fotos de policías asesinados conmuevan opinión ciudadana y permitan comprender la gravedad del contubernio (entre el presidente Juan Manuel Santos y las Farc)”.

En su sofisma, el hecho de que haya policías brutalmente asesinados por la guerrilla hace inviable el proceso de paz, que al parecer tiene aletargada a una ciudadanía indolente que ya no se conmueve con los crímenes de las Farc. Para generar “solidaridad con nuestros soldados y policías” Uribe los muestra en el avatar más indigno de su muerte, y para defenderse del repudio que generaron las imágenes argumentó en Blu Radio que “qué tal que el mundo no hubiera visto las imágenes de los campos de concentración de Hitler”; algo ridículo al punto que reafirma la Ley Godwin, sobre la internet: “A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno”.

Además, hay que anotar que en 2005 el vicepresidente Francisco Santos acusó a los medios que mostraban los crímenes de la guerrilla de ser “cajas de resonancia del terrorismo”. ¡Qué oportunista el uribismo! Los muertos no son trofeos de guerra. Eso no cambia según su conveniencia. Uribe es cínico hasta la locura, nos dice que exalta a los policías cuando los usa como carnada, pela los dientes y gruñe para convencernos de que la seguridad democrática, que no acabó con la guerrilla en sus ocho años de gobierno, es la única vía para llegar a una paz falsa; pues no por estar aniquilada la guerrilla este será un país en paz.

Uribe miente con descaro al decir que necesitamos imágenes explícitas para sensibilizarnos. Todo lo contrario, los excesos pornográficos de las imágenes de nuestras víctimas de la violencia es lo que hace que muchos la vean como algo natural. Natural al punto que muchos comentaristas opinaron que el problema de las fotos era “el mal gusto” y que “mejor no hacerlo por compasión”. Pero no es un problema de mal gusto. No es como si el expresidente se hurgara los dientes en la mesa. Es un problema de ética y dignidad humana: el cuerpo muerto de nadie, sea civil, policía, guerrillero o paramilitar, debe usarse, para nada, pues un cadáver no es un medio para un fin.

En un país con libertad de expresión Uribe puede tuitear de tal manera que su timeline parezca un minucioso registro de cómo empeora su presión cardíaca y salud mental, pero este tipo de gestos exigen un rechazo tajante de la ciudadanía, a quien sí le duelen sus muertos y no merece verlos como bandera del delirio caprichoso de un hombre que no resiste estar lejos del poder.

  • Catalina Ruiz-Navarro | Elespectador.com

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