Opinión |11 Feb 2013 - 11:00 pm

Reinaldo Spitaletta

Sombrero de mago

La Madre Laura

Por: Reinaldo Spitaletta

Aunque haya muchos canonizados, en esencia los santos no son tantos.

Tal vez el que más se acerca a la idea de santidad es Francisco de Asís, cuya imitación de Cristo lo condujo a la renuncia de bienes materiales y al entendimiento de la naturaleza. Y a crear una conciencia de la fraternidad y la solidaridad humanas. Sin embargo, llama la atención la vida y obra de la primera santa que tendrá Colombia, Laura Montoya Upegui, cuya canonización será el próximo 12 de mayo.

Nacida en Jericó, hoy uno de los pueblos más bellos de Antioquia y quizá, junto con Mompox, el que más iglesias tiene por metro cuadrado, la nueva santa despierta interés por su vida dedicada a los indígenas, por la ruptura con modelos femeninos del siglo XIX y parte del XX y por su capacidad para la escritura. Autora de más de tres mil cartas y de una autobiografía (Editorial Bedout, 1971), Laura Montoya tuvo una vida de novela.

Los roles femeninos, en particular en la Antioquia decimonónica, se limitaban a lo doméstico. Las mujeres estaban para vivir de puertas hacia adentro. Y las que no, tenían que escoger entre ser monjas o putas. El modelo empresarial antioqueño, que se instauró a principios del siglo XX, convocó a las mujeres jóvenes, solteras, señoritas, a las fábricas. Fueron célebres, por ejemplo, las obreras de la Fábrica de Tejidos de Bello, que en 1920 conmocionaron el país con su huelga, lideradas por Betsabé Espinal.

Laura Montoya, huérfana de padre a los dos años, en medio de las penurias económicas se aficionó de niña a la lectura, en particular las de las vidas de santos, como Luis Gonzaga y Pablo el ermitaño. Y en su infancia de carencias, tanto que tuvo que vivir de “arrimada” en Amalfi, donde viajó a estudiar, fue “herida como por un rayo”, recibió, como ella misma lo escribió, un golpe de Dios. Sus días jóvenes los pasó entre Amalfi, Donmatías, Santo Domingo y Medellín. En todas partes, como lo cuenta el padre Carlos E. Mesa, se desvivió por los pobres e ignorantes, a los que socorría e iluminaba con sus palabras.

De chica, sufrió burlas de sus compañeras de colegio en Amalfi, porque iba vestida con viejos trajes a la usanza de 1840 y con zapatones como de payaso. “Campesina anacrónica”, carecía de textos y de amigas. “El corazón más solo era el mío”, escribirá después. En Medellín se convierte en maestra, al estudiar en la Escuela Normal y también va a dirigir el manicomio de Bermejal, con ochenta locos a su cargo. Fundó, junto con su prima Leonor Echavarría, el colegio de la Inmaculada.

Una obra del médico y escritor Alfonso Castro (Hija espiritual) sobre Laura Montoya, va a provocar un escándalo en la ciudad. Más tarde, y obedeciendo más a las presiones de las jerarquías eclesiásticas que a su personalidad de discreciones, Laura escribió una Carta abierta sobre ese episodio (se dice que la pulió Tomás Carrasquilla) y consiguió abundantes respaldos de la sociedad.

Laura Montoya, que en algún momento de su vida quiso ser una carmelita descalza, de clausura, avizoró otros mundos. Su magisterio en Dabeiba con los embera katíos, adonde marchó con cinco compañeras, es una experiencia surrealista, o de realismo mágico. Su estada en Rioverde, en plena selva tropical, está llena de aventuras que superan cualquier imaginación, como la manera de hacer fugar a miles de langostas que azotaban los predios de los indígenas y los tenían al borde de morir de hambre.

Autora de jaculatorias, poemas, guías de la perfección y circulares, Laura Montoya Upegui escribió La aventura misional de Dabeiba, libro histórico con apariencia de novela. Así que la tremenda coyuntura de convertirse en la primera santa de este país de políticos bárbaros y corruptos, de asesinos y mafiosos, nos debe servir para introducirnos en su prosa, en su hondo sentido de la mística y en el conocimiento de su solidaridad sin poses. La fabricación de los santos (así se llama un libro del periodista Kenneth Woodward) a veces se convierte en una posibilidad de estudio de nuestras taras y virtudes, como puede ser el caso excepcional de la Madre Laura y su obra. Amén.

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Opiniones

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Boyancio

Jue, 02/14/2013 - 04:54
Ahora, con esa mujer en el nicho de los mitos, quieren llevar también al padre García Herreros, a Laureano Gómez, y hasta a Uribe Vélez....¡¡¡No jodaaaaaaaaaaa!!!!!
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Sybill P. Trelawney

Mar, 02/12/2013 - 23:17
Dicho ahora, en el siglo XXI, casi un siglo después, parecería un chiste: los miembros de las familias "extensas" antioqueñas tenían vocaciones fijas, casi estandarizadas: entre los diez, doce, quince hijos de un matrimonio había un abogado, un médico y mínimo un cura y una o dos religiosas. Claro que se trataban de familias de modo, las pobres a jornaliar, m'hijito! A diferencia de otras regiones colombianas donde la tentación de los padres por volcar sus guambitos hacia lo lo castrense era mucho más marcada. Así pues, es viable formular con otro acento el epígrafe de esta columna: "Aunque fueron muchas las vocaciones religiosas, los clérigos felices no son tantos". Hildebrando, el médico borrachín de la novela de Jorge Franco nos informa de otro apostolado: el laico que se extendió al ám
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Sybill P. Trelawney

Mar, 02/12/2013 - 23:35
bito indígena su vocación profesional. In situ se negó al traguito y a las nenas de vida alegre de la parroquial Medellín de mitad de siglo. Se tiró al charco, fue a servirles a los (literalmente) descamisados indígenas andinos. ¿De cuál santidad hablamos? Sonará duro pero, en el despertar al llamado del destino de millones de individuos, la vida conventual y la de los cuarteles ha servido de alero protector que resuelve, ya no el llamado vocacional de mucho parroquiano sin formación académica, sino de el huevo salvador, dispensador de condiciones de existencia material segura y aburrida. No obstante, La "Gorda", como la llaman sus sucesoras, sigue concediendo -por la gracia de su vida misionera extramural- ciertos empujones que la disciplina conventual no alcanza a prodigar. Qué vaina!
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manamuisca

Mar, 02/12/2013 - 20:02
ahoracadapresidentecolombianovaatenersupropiosanto,elanterioralpadremarianitoyestealauritasister
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EMIGRADO UBICADO

Mar, 02/12/2013 - 19:23
Las buenas obras, que sólo generan exaltación humana, orgullo espiritual y falsa piedad, nunca salvan (Ro. 3:27,28; 4:2-5). La beatificación de los humanos con base en sus buenas obras por parte de las religiones establecidas, invalida la gracia de DIOS y anula su salvación, porque hace al hombre grande, bueno y digno; y a DIOS, incapaz, endurecido y malo. Esto es magna injusticia. El Hombre fue creado por DIOS en CRISTO JESÚS; por lo tanto, la salvación consiste en volver a él (Ef. 2:10; Jn. 1:1-4, 14a; Hb. 1:2-3.
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Germinación

Mar, 02/12/2013 - 18:34
Reinaldo, no te conocía esas dotes para la sensibilidad religiosa. .. Estás irreconocible. Hay dos santos paisas, canonizados o no, que mojan prensa de cuando en cuando: la "madre" Laura y el "padre" Marianito.... en lo personal, no creo en santos de ninguna clase, menos en los chucky santos.... Menos aún cuando el Paraco Salgareño suele invocar a "marianito" y a "laurita".
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juana de arco

Mar, 02/12/2013 - 18:28
Estoy de acuerdo con usted "comearepas" , la escritura de Spitaletta es impecable. Le informo de algunos libros: Novela: El sol negro de papá, absolutamente arrolladora. Novela: El ültimo,puerto de la tia verania. Cuentos: El último tango de Gardel, vida puta, puta vida... y muchos mas...
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Jaimeur

Mar, 02/12/2013 - 13:07
La mamá de Spitaletta no fué monja , la india se amancebó con un Italiano y de ahí salió este engendro mamerto nacido en Bello pero que desde que se fué para Bogotá se cree de mejor familia pero le recuerdo que "aunque la mona se vista de seda , mona se queda".
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comearepas

Mar, 02/12/2013 - 12:57
Quisiera leer algún libro escrito por Reinaldo. Su escritura es impecable y la forma de redactar sus columnas también. Alguien puede decirme si existe algún libro de este maravilloso escritor?.
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Jotaria

Mar, 02/12/2013 - 08:38
Pues, cómo le parece, que los santos sí son numerosos. Los que declara la Iglesia, los canonizados, son la minoría. Nadie lo sabrá, pero a nuestro alrededor, viven y pasan personas desconocidas cuya vida es ejemplar y que solo descubriremos al final de los tiempos. Y así, a lo largo de toda la historia.
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Hoax

Mar, 02/12/2013 - 11:16
Además esa misma institución que la está fabricando como santa, es la misma que provocó la situación que ella "combatía", o al menos en una gran parte.Y sí, los santos son numerosos. Antes evangelizaron con monoteísmo, ahora la idea es ampliar el elenco.
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leftright

Mar, 02/12/2013 - 08:18
segun la teoria de la viuda de la farc alias pataletta ,como la mama no fue monja entonces le toco ser PUTA,fue cuando tuvo la fortuna de nacer en el putiadero de la calle 37 con cr 43 de medellin
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Contradictor

Mar, 02/12/2013 - 12:52
Que degenerado es este asqueroso letrina.- No tiene verguenza ni conciencia del desprecio que suscita en este foro.-
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JUAN ANTONIO

Mar, 02/12/2013 - 08:51
ESTE PEDAZO DE ZOQUETE, Y ATORRANTE, ES DE LAS PEORES TRAVESTIS DE MEDELLIN, ES CONOCIDA EN EL PARQUE BOLIVAR POR SUS DOTES COMO CHUPADORA, POBRE PECUECA.
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consensopúblico

Mar, 02/12/2013 - 07:07
La aventura de vivir puede traducirse en aventuranzas ¿buenas?... ir a los márgenes, hacer el vacío del mundo en el imaginario y flotar (¿levitar?) en la rareza, fuera de cauce. Como un haiku viviente, zen vivencial, surrealismo de la irreal realidad. Revertir el conductismo constituido en NORMA introyectada, omnisciente, omnipresente. Quizá reinsertarnos en NATURA para reencontrar lo sobrenatural fuera de todo alcance maquínico (o sistémico). Inmanente trascendencia.
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Boyancio

Mar, 02/12/2013 - 06:06
El muerto al hueco, póngale la lápida que quiera, que tenga sumercé la plena seguridad que no hay vida ni movida después, puro gusano, namá.. Y el pendejo del badulaque presidente..haciendo gala de alto misticismo como su antesesor, ese sí que se merece que suba al cielo..pero... ¡rapidito!
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gente común

Mar, 02/12/2013 - 05:29
Le faltó cerrar.."ora pro nobis". Irreconocible.

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