Opinión |11 Feb 2013 - 11:00 pm

César Rodríguez Garavito

Tres mitos sobre la consulta con indígenas y afros

Por: César Rodríguez Garavito

En un infortunado artículo , anuncia El Tiempo que varios ministros se reunirán mañana con la Corte Constitucional para “buscar salidas a la maraña jurídica” de las consultas previas.

  • 5Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-404279-tres-mitos-sobre-consulta-indigenas-y-afros
    http://tinyurl.com/clxhz6h
  • 0

 

En un infortunado artículo, anuncia El Tiempo que varios ministros se reunirán mañana con la Corte Constitucional para “buscar salidas a la maraña jurídica” de las consultas previas con indígenas y afros. Enredo que tendría “paralizado” el desarrollo del país, porque leyes como el Código Minero están pendientes de consulta.

 

En el artículo compiten, cabeza a cabeza, las faltas gramaticales con la falta de conocimiento del tema. Lo primero es problema del periódico. Pero lo segundo es un problema nacional: a pesar de la importancia del tema, se sabe muy poco sobre cómo operan las consultas y qué han hecho los gobiernos al respecto. Ante la ausencia de información confiable, han medrado los mitos sobre la consulta.

El primero es que el lío ha sido obra de la Corte, que “ha puesto freno a estos procesos que tienen estancado valiosos proyectos”, como dice la noticia de marras. En realidad, lo que ha hecho la Corte es aplicar la Constitución y el Convenio 169 de la OIT, que establecen el deber de consultar con las comunidades étnicas las leyes y proyectos económicos que los afectan. Y ha exhortado una y otra vez a los gobiernos a fijar reglas adecuadas, para evitar la repetición de las tutelas que siguen llegando por abusos de todo tipo, como los de empresas mineras que compran el consentimiento de unos cuantos indígenas y lo hacen pasar por consulta.

De modo que la incertidumbre de las reglas es responsabilidad del propio Gobierno. En esto, ha continuado el legado de la administración Uribe, que, tras la caída de la Ley Forestal por falta de consulta en 2008, anunció varias veces, pero nunca formuló, una regulación legal del tema. Si a esto se suma la constante rotación de funcionarios en la Dirección del Grupo de Consulta y la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior, se entiende la raíz de la improvisación gubernamental. Para solucionarla, no hace falta una ley, sino protocolos que retomen las reglas generales fijadas por la Corte, organicen los procesos y fortalezcan la capacidad estatal para hacer consultas.

El segundo mito es que las comunidades indígenas y negras “han querido convertir la consulta en una especie de ‘veto” y escenario de ‘negociación’”, según El Tiempo. La realidad es otra. Es posible llegar a acuerdos cuando la consulta es previa, libre e informada y garantiza los derechos de las comunidades. De hecho, un logro notable del gobierno Santos es el decreto-ley de reparación a los pueblos indígenas víctimas del conflicto armado, que resultó de un proceso genuino de consulta con la Mesa de Concertación indígena que duró buena parte de 2011.

Además, si ha habido clientelismo de sectores étnicos minoritarios –como los que controlaban la antigua Alta Consultiva de Comunidades Negras--, ha sido con anuencia de los gobiernos. El intercambio de favores –yo te firmo la consulta si tú me ayudas con un viático o un contrato para mi amigo—tuvo su punto más alto en el gobierno Uribe. Afortunadamente, el Ministro Fernando Carrillo ha venido limpiando la casa, y las organizaciones étnicas legítimas (como la ONIC, el CRIC, el PCN, Cimarrón y muchas otras) nunca han entrado en ese juego.

El último mito es que la consulta es el “palo en la rueda” del desarrollo, como han dicho algunos ministros. En realidad, ante la falta de políticas ambientales serias, el derecho a la consulta ha servido para desacelerar proyectos y leyes que habrían tenido un impacto desastroso sobre el medio ambiente y las comunidades étnicas. Por ejemplo, si los indígenas y afros no hubieran invocado la consulta, la Sierra Nevada estaría atravesada por líneas férrea que llevarían el carbón al Caribe, con el riesgo que está a la vista en el caso Drummond; y la Ley Forestal de Uribe habría concesionado los bosques del país.

Es cierto que hay que mejorar las consultas. Pero no se puede avanzar sobre la base de mitos.

*Miembro fundador de Dejusticia. @CesaRodriGaravi

 

  • Elespectador.com| Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 5
5

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

caropepa

Mar, 02/12/2013 - 17:09
Que han venido limpiando la casa que las organizaciones no entran en el juego. Compadre Usted no es más que un lagarto. Esas organizaciones al igual que cualquiera en este bastardo país son de bolsillo tal como su conciencia, si es que tiene.
Opinión por:

rabil

Mar, 02/12/2013 - 15:39
Y si a uno lo consultan y el asunto no le conviene pues debe oponerse al proyecto. Pero, los ministros de ambiente y minas y energía, y por supuesto, los lobistas de las mineras, quieren una reglamentación que obligue a las comunidades afectadas decir "si señor" a todo sin restricciones y sin oposición. El gobierno vocifera y manotea para la tribuna pero en el fondo le gusta el dejar hacer por varias razones: inversión, ingresos pírricos por regalías, posibilidades de vida profesional bien remunerada después de la paloma burocrática sin que importe los daños ambientales irreversibles e irrecuperables ni mucho menos el despazamiento y la miserabilización de los habitantes de esos territorios. Detrás de la maraña está la corrupción, impulsada por Uribe a niveles insoportables.
Opinión por:

foreroha

Mar, 02/12/2013 - 12:25
Este articulo es segado y parte del principio de la buena fe que en la realidad no siempre existe. En ningun momento menciona la cantidad de organizaciones que bajo el supuesto de apoyar a las comunidades solo las utilizan para sus fines politicos o para sacar beneficio economico. Por ahi hubo un antropologo argentino que convencio a las comunidades indigenas del putumayo que el estado tenia una deuda de 500 años con ellos. Cuantos ciudadanos tienen carnet que los acreditan como de comunidades indigenas y que tienen mas sangre de alemanes que de americanos. Esta bien que se repete la constitucion y se sigan las leyes pero tampoco queramos tapar el sol con las manos. Asi como de la proteccion del medio ambiente viven muchos parasitos de las comunidades tambien lo hacen.
Opinión por:

rabil

Mar, 02/12/2013 - 15:42
Pues el argentino no anda tan despistado. Primero, España debería responder por el genocidio de centenares de miles de aborígenes, y después ella y los terratenientes perennes, por el despojo de sus tierras y sus riquezas. Ante la imposibilidad de ese resarcimiento absoluto, respetemos la Constitución y los Convenios Internacionales. Pero, sobre todo, dejemos como herencia a nuestros hijos, nietos y bisnietos un planeta viable y no un remedo de Marte.
Opinión por:

Caminante7900

Mar, 02/12/2013 - 09:39
De no ser por estas comunidades la contaminación y deterioro ambiental, promovido durante largos 8 años de letargo, fuera peor.

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013