Opinión |14 Feb 2013 - 11:00 pm

Ricardo Bada

Yo soy como el picaflor

La escatología

Por: Ricardo Bada

El diccionario de la Real Academia define dos clases de escatología; una sería el conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba; y la otra constituye el tratado de cosas excrementicias.

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Lo escatológico tiene gran tradición en nuestra literatura, empezando por Quevedo (y antes, incluso) y terminando por Camilo José Cela, pasando por Wenceslao Fernández Flórez, quien cuenta lo siguiente en una de sus más divertidas Visiones de neurastenia: un coronel del glorioso Ejército Nacional va caminando por una calle de una ciudad española cuando de repente siente unas irreprimibles ganas de dar de cuerpo (lindísima expresión, harto mejor que el simple cagar), pero en ese momento se encuentra ahí en la calle con la esposa de su superior inmediato, un general de quien depende su próximo ascenso. Y la buena señora lo arrastra con ella, porque quiere recabar la opinión de un hombre de buen gusto, como el coronel, acerca de sus compras. Y al coronel, pobre, no le queda otra sino aguantarse las ganas.

El cuento va ganando en intensidad y en angustia conforme la generala más y más compra y el coronel más y más ganas tiene de dar de cuerpo. Y como aborrece hacerlo en un WC público, apenas el pobre hombre se libera tras una agotadora sesión de shopping, sale corriendo para su casa, entra en ella y descubre que su esposa está en la cama haciendo el amor con otro hombre, y entonces grita algo sublime: “¡¡Esperad, malvados!!”, y se mete al baño. Sólo que cuando sale, aliviado por fin de su carga, claro está que su esposa y el otro han desaparecido. (Gran misterio: ¿cómo logró WFF que ese cuento pasara el fino cedazo de la censura franquista, siendo así que ponía en ridículo al sacrosanto Ejército vencedor de la guerra civil? ¿Ah?).

Ahora bien, aunque todo lo que tiene que ver con la escatología, al pasar a la literatura pasa en forma de sátira (como en WFF) o bien de humor grueso (ejemplos hay en Quevedo), hace años descubrí que un gran poeta puede sacarle un partido lírico inesperado al mero hecho de defecar. Fue al traducir un poema de Günter Eich:

“Sobre fosas malolientes, / papel con sangre y orina, / entre moscas que refulgen, / me acuclillo en la letrina // viendo una orilla boscosa, / huertas, varado un lanchón. / En el fango putrefacto / cae a plomo un cagajón. // Resuenan en mis oídos / los versos de Hölderlin. / Se reflejan, nieve pura, / las nubes en este orín”. Pero bueno, lo dije antes de transcribir el poema, esto es algo que nada más puede permitírselo un gran poeta, y Günter Eich lo fue.

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El maestro dice

Vie, 02/15/2013 - 15:28
Tenemos el peor de los gustos al presentar al señor Bada este fragmento de la novela La Bella Marangola, cuya propaganda dice que no debería faltar en ningún inodoro del país. ***** “Acurrucado en el asiento de madera sin pulir que daba al pozo sin fondo contra cuyo piso se estrellaban los bollos haciendo coronas de la más fétida belleza, miró el periódico con los codos sobre las rodillas desnudas. Lee el periódico pegado en la puerta para cubrir inútilmente la rendija a través de la cual espió antes de sentarse la ventana vecina. Es amarillo y se han perdido la mitad de las palabras de la columna, pero se adivina que el señor Marco Fidel Suárez da testimonio de que se ha curado de una dispepsia que sufría, a base de cerveza y abajo "Cómo la Forma de mi Nariz Retardó mi Éxito" Por Edith Nelson. Una muchacha triste de vestido insinuante cuenta que hacía tiempo trataba de hacerse estrella cinematográfica. // Total, cada vez que llegaba a este renglón, aflojaba los resortes y permitía que los intestinos descargaran calmosamente mientras la muchacha se desvanecía. Siempre que hacía del cuerpo lloraba de felicidad y se distraía de la historia de la muchacha al estrellarse de la cagada contra el fondo. Se quedaba sentado en calma sobre su propio olor ascendente. (…) Entonces, aliviada la tripa, seguía el desaguar de la vejiga, orinaba y sentía la cascada amarilla perderse y caer sobre la hermana plasta”. ****** (Pablus Gallinazo, www.ellibrototal.com)
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:36
Gracias por leerme, y gracias por el ejemplo escatológico que aporta. Pero convendrá conmigo en que no hay que confundir el culo con las témporas (nunca tan bien empleada la expresión, y perdóneme la inmodestia). Es decir, no es lo mismo una literatura escatológica descriptiva per se, que un escrito donde el motivo escatológico queda trascendido por la poesía o, como en el caso del cuento de WFF, por la sátira. Tampoco es lo mismo un tratado de Anatomía que la estatua de Venus Calipigia. Vale.
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Favorito de Midas

Vie, 02/15/2013 - 15:25
Señor Ricardo Bada, en respuesta a la pregunta que usted formula como gran misterio, "¿Cómo logro WFF que ese cuento pasara el fino cedazo de la censura franquista, siendo así que ponía en ridículo al sacrosanto ejército vencedor de la guerra civil?" Espero que lo de "sacrosanto ejército vencedor" se trate de un cómico eufemismo. WFF era amigo de Franco, un Fausto que empeño su alma al diablo, aquí puede ver una foto inapelable...www.abc.es/hemeroteca/pdf/wenceslao/pagina-2?nres=10&ord=0
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:30
Gracias por leerme, y le cuento que en España se decía, sotto voce, que WFF era "el negro" de Franco, o sea, quien escribía los textos de sus discursos. Pero o bien se trataba de un infundio, o bien el texto de WFF era luego pasado por el tamiz de El Pardo y se convertía en esa pasta indeglutible que son los discursos del inferiocre. Por lo demás, el ser amigo de Franco no era un aval para la censura, y lo de poner en ridículo al Glorioso Ejército Nacional un tema que le podría costar la cabeza (aunque sólo fuese figuradamente) al osado que lo intentase. Mi sorpresa por la publicación de ese relato, en el tiempo del peor franquismo, sigue en pie. Vale.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Vie, 02/15/2013 - 13:05
No tenía la menor idea q pudiese haber 2 formas de escatología! Menudo problema, en Colombia se dice "cagarla yo los literatos tendrán q desarrollar algún dia el tema en forma mas o menos..., literaria! Divertidísomo..., una cagada litararia, eso es lo q se necesitaria para describir mucho de lo q hoy escriben tantos q se hacen llamar o se dicen ser periodistas, El asunto es son concientes y como tantos pertenecen a la burguesía, son cagadas horribles por la forma, pero además por el contenido....
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:25
Gracias por leerme y, honestamente hablando, lo único que entiendo de su comentario es que usted aprendió con mi columna que hay dos clases de Escatología. Algo es algo, como dijo un calvo al encontrarse un pelo en un peine. Vale.
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Patecaucho Cibernético

Vie, 02/15/2013 - 10:58
Esta columna es una mierda.
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:23
Pues qué decir sino que su comentario le hace el debido honor a la columna. Vale.
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swhelpley

Vie, 02/15/2013 - 10:03
El poema de Eich me recordo un poema de Allen Ginsberg que se titula Esfinter: (...) que mi buen ojo del culo resista (....) poca sangre, ningun polipo, una leve hemorroide" Al principio me desagrado, como el poema de Eich, pero al final, debo reconocer que es poesia. (Ambos). La tradicion española de escatologia es extensa, como los que menciona, aunque debo reconocer mi ignorancia en WFF al que conozco solo de nombre. Aqui un senador dio una leccion de liricaal decir que "el sexo entre hombres es una cosa sucia, asquerosa, excremental" Se puede estar de acuerdo o no, pero le suena muy bien en audio. Gracias por su ilustrativo texto, y el resumen del cuento, que se ve muy divertido.
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:24
Gracias por leerme, don Samuel, y no se pierda la lectura de don Wenceslao, en especial sus "Visiones de neurastenia" son un boccato di cardinali. Pero también sus novelas líricas, como "El bosque animado" (que fue llevada al cine, hace poco). El humor de don Wenceslao es de los finos; si hubiera nacido en Inglaterra posiblemente hoy se lo nombraría al lado de Evelyn Waugh, de Saki, de P.C. Woodehouse. Vale.
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Ewar Gordillo

Vie, 02/15/2013 - 09:30
Se me aflojo la pasta, pero antes de ir al banio les dejo esto: No hay placer como el cagar,/ pero cagar con blandura,/ por que si la mierda es dura,/ el placer se va en pujar.
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:19
Gracias por leerme, y sí, el acto de defecar tiene una amplia tradición literaria entre nosotros, sobre todo en forma de cuartetas como la que usted cita. En España, cuando yo era niño, todas ellas se le atribuían a Quevedo; creo que a él le habría llenado de orgullo saberlo. Vale.
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jose chamiza

Vie, 02/15/2013 - 08:55
Ayer precisamente, viendo con mi hija una película gringa en que los pedos eran estereofonicos, comentábamos al respecto. Estos temas tratados con humor, y sutilmente, lo pueden hacer a uno cagar de la risa, pero, así "en vivo y en directo" producen asco. Igual en la literatura.
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Ricardo Bada

Vie, 02/15/2013 - 15:18
Gracias por leerme, y con los pedos y las aguas menores y mayores (cuya necesidad padeció hasta un Don Quijote) es como con todo: el reverso de la medalla sería comer caviar y natillas todos los días, a la larga producirían asco. Es algo que revela subliminalmente la película "La comilona" ("La grande bouffe"). Vale.

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