Opinión |17 Feb 2013 - 11:00 pm

Darío Acevedo Carmona

¿Tiene límites el Estado?

Por: Darío Acevedo Carmona

El estado moderno es, en palabras del filósofo alemán Friedrich Hegel en Lecciones de Filosofía de la Historia Universal, la expresión más avanzada del desarrollo del espíritu hacia cuya perfección tiende el ser humano.

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La versión hegeliana ha sido reinterpretada de muchas maneras y versiones. Algunos vulgarizadores le atribuyen haber inspirado, con su idea del Estado como la más elevada y compleja expresión de la razón, la formación de movimientos fundamentalistas como el nazismo que hizo del estado alemán el instrumento de control y epicentro del poder absoluto del proyecto racista, antijudío e imperialista, como si pudiese materializarse en usos maleables y perversos de los partidos políticos la idea hegeliana.

Un discípulo de Hegel, Carlos Marx, quien dijo haber volteado patas arriba toda la filosofía idealista del maestro, planteó la idea de que todo pensamiento y elaboración del espíritu y la conciencia, todo aquello situado en el orden superestructural, estaba determinado por una base material constituida a su vez por las relaciones económicas. El pensamiento marxista al extender su campo de acción a la política comprometida alumbró la doctrina comunista, expresada en el famoso Manifiesto del Partido Comunista en 1848 de Marx y su amigo Friedrich Engels. En dicho texto programático, entre otros, Marx explicita su idea sobre el estado como una máquina de opresión de una clase sobre otra que, en la época del capitalismo, debe ser destruida por la clase obrera en su lucha por la implantación del comunismo, la sociedad sin clases. Pero, advierte, para alcanzar esa meta, especie de paraíso terrenal donde todos los hombres superan el reino de la necesidad al ser iguales, los trabajadores organizados en un partido propio debían reemplazar el Estado burgués por el estado socialista, régimen de transición entre el capitalismo y el comunismo. Este estado debía ser, a su manera, una máquina de dominación de la clase obrera sobre la burguesía derrocada. El proletariado al asumir el poder y poner en marcha el socialismo no tiene necesidad de negar que su estado es una máquina opresora y por eso llama a su régimen la dictadura del proletariado. Hacia la cristalización de ese ideal tendieron los partidos marxistas a lo largo de finales del siglo XIX y del siglo XX, desde Lenin hasta las dinastías comunistas de los Castro y los Kim.

El estado debía ocuparse absolutamente de todo, abolir la propiedad privada, incluso sobre la tierra, desaparición del campesinado al igual que las demás clases en un largo proceso. El estado se ocuparía de la educación, la salud, el empleo, la organización de la sociedad, la milicia, la justicia, la alimentación, de todo, era el estado totalitario.

El mundo capitalista y las fuerzas liberales, para las que el estado es expresión del interés común y la voluntad general, reaccionaron ante el triunfo de los comunistas rusos en 1917, y también ante la presión de poderosos movimientos sociales, en especial de campesinos y obreros que reclamaban mejores condiciones de vida, aceptando la ampliación de las funciones del viejo estado liberal ocupado principalmente del orden. Así se abrió espacio a una reconsideración profunda de la concepción y funciones del estado. El estado interventor, como se le conoce, se ocupará ya no solo del orden sino de algunos problemas de la vida económica, espacio antes tabú, así mismo de la vida social con políticas de educación, salud, relaciones laborales, entre otras. El modelo, también llamado estado de bienestar, se impuso en el mundo a la par que se creaban instrumentos y acuerdos internacionales para garantizar, agilizar y estimular todo aquello que apuntara hacia la reforma de la sociedad y evitara la revolución violenta o la abolición de la propiedad privada y del capital preconizada por los comunistas ortodoxos.

Como todo proceso vital, este modelo se agotó y este coincidió con el derrumbe del experimento comunista de la URSS y la China lo que llevó al renacer del liberalismo clásico, el denominado neoliberalismo, impulsado y hecho dominante en el mundo desde las formulaciones de la Escuela de Chicago liderada por Milton Friedman. Este modelo ha encarado varias crisis que han sacudido los cimientos del capitalismo, pero, sin que se avizore una opción diferente a que este se reestructure y se recomponga desde adentro y desde sí mismo. Muchas de las instituciones creadas durante la época del estado interventor se mantienen en los países que aplican el neoliberalismo con diverso grado de alcance. Aunque el estado se ha achicado y se han privatizado muchas de sus funciones, se sostienen gabelas en temas laborales, educativos y de salud colectiva. No se puede negar, el estado, aún en esta época, es un instrumento complejo, una elaboración insuperada en el proceso de la organización social, una máquina de control, dominación, pero también de proporción de elementos fundamentales para el bienestar de la sociedad. El estado y quienes lo controlan, se apoyan en el poder que de él se deriva para intervenir aún en las más graves situaciones de orden público, tragedias naturales o quiebras económicas.

Hoy día continúa siendo una poderosa y enredada máquina tal como la pintó Kafka en su célebre novela La Metamorfosis. En sus manos sigue estando el monopolio de la fuerza, el de la justicia y el del tributo según explicación de Max Weber. Vulgarmente, es visto como un barril sin fondo ante el que se plantean las más disímiles y desorbitadas querellas y litigios para obtener compensaciones económicas alegando culpa directa u omisión, porque se supone que el estado debe responder hasta por aquello que es incapaz de controlar, no porque no quiera, sino porque, como toda obra humana, es incompleto, limitado e imperfecto y porque sus fondos y riquezas son las que todos y cada uno aportamos y no una mina sin fin. Los oportunistas no pierden ocasión de reclamarle por todo, aprovechan la actitud mítica que sobre el estado tejen las gentes, como sostiene Ernst Cassirer en El Mito del Estado, al asumirlo como una entidad divina, omnipotente, que todo lo provee y que posee el don de la ubicuidad.

Para desgracia humana, desde tal concepción se realizan abusos en el mundo y en nuestro país. Vividores y avivatos azuzan a ciudadanos del común para entablar pleitos contra el estado por las más exóticas e inverosímiles causas. No faltan los políticos, gobernantes, demagogos y populistas que hacen creer que el estado es milagroso y puede resolver todos los problemas incluidos aquellos que son de la órbita de cada individuo, de cada familia o de los negocios y asuntos privados.

 

*Darío Acevedo Carmona

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Opiniones

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manamuisca

Lun, 02/18/2013 - 22:38
La linea del tiempo del estado capitalista confunde y vulgariza el esquema dejando de lado otras fuentes menos conocidas pero más determinates en la construccion del complejo sistema publico, donde queda el historicismo aleman, el institucionalismo, Weber, Las teoria francesa del solidarismo,el pensamiento ingles de Laski y los laboristas; y del lado de la realidad de como se entrecruzan fuerzas de poder economico trasnacional con las tradiciones religiosas y tribales de oligarquias nacionales.Ahora bien el marxismo contemporáneo de hace 50 años Althusser,Poulantzas Miliband y Laclau discuten el esquema instrumentalista del estado y las fases leninistas de socialismo.Asi que el derecho administrativo es mas que simple concepción de Estado,articula el ius civile y hechos soberanos.
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pelanga

Lun, 02/18/2013 - 21:31
Este profesor mediocre confunde al lector con aquello de que el estado de bienestar surge después de la revolución de octubre, falso de toda falsedad: la rev bolchevique provoca una reacción unificada (como siempre) de la burguesía europea y la represión de los movimientos socialistas y anarquistas; el estado de bienestar surge en Alemania (precisamente) en la segunda mitad del XIX. Acevedo, vuelva a la secundaria porque la está kgando
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unomas_conelminimo

Lun, 02/18/2013 - 18:05
Decir todo para no decir nada. Es muy fácil escribir así, cuando se sabe que del Estado, al menos un pensión se va a obtener. Es Acevedo un pluma de Statu cuo, pues no hay alternativas a intentar dilucidar un límite para el Estado en medio de la bipolaridad entre el nuevo liberalismo y el comunismo y su punto "intermedio" el socialismo. De eso se trata, de no ver más allá y de hacer que no se vea más, trabajo que el señor historiador hace aquí esta muy bien. Es una pluma del establecimiento. Ahora por qué no intentar un doble distancamiento, concepto propuesto por Marcuse, en El Hombre Unidimensional?.
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caropepa

Lun, 02/18/2013 - 16:46
Es el caso claro de los falsos positivos: en unos casos porque efectivamente son falsos positivos de los militares que matan a campesinos y otros que son los que cobra el colectivo de abogados porque los militares matan guerrilleros y se los cobra (el colectivo al estado) como campesinos. Se ve de todo compadre.
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Ar mareo

Lun, 02/18/2013 - 16:34
Contestando su pregunta: si, si tiene limite, muchos limites, uno de ellos causado por la limitacion de sus recursos y el nivel de desarrollo de sus instituciones. Por eso esmuy diferente aplicar el neoliberalismo en USA q en Colombia.
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Ar mareo

Lun, 02/18/2013 - 16:33
Al estado lo demandan, no por ser un barril sin fondo, sino por q los crimenes causados por la incompetencia y la omision tambien tienen q ser castigados.Nadie ni nada esta por encima de la ley. Por eso los ultimos gobiernos prefieren cambiar la ley antes de hacer sus maromas.
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CARV

Lun, 02/18/2013 - 15:05
(Continuación). Fue así como fueron apareciendo las 'autoridades' y las leyes -muchas veces, impuestas brutal y arbitrariamente- hasta llegar a la concepción del Estado, como una expresión y estructuración de ese deseo y ese necesidad de ordenar, regular y 'garantizar' (?) la armonía y el respeto en la interacción de las personas y de las comunidades. Según Rouseau, en su 'Contrato Social', los hombres, consciente y voluntariamente, renuncian al ejercicio directo de muchos de sus 'derechos naturales', para depositarlos en esa institución virtual (pero efectiva) denominada 'Estado', a la cual se someten y contribuyen para su efectividad y su operabilidad. Por lo tanto, el Estado existe sólo en la medida en que los hombres lo acepten, lo acaten y lo apoyen (y lo toleren).
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CARV

Lun, 02/18/2013 - 14:54
Como los hombres tienen necesidades, deseos, gustos, aspiraciones, inspiraciones,... individuales o grupales -generalmente originadas en su larga evolución y adaptación a los entornos en que les toca vivir (subsistir), es apenas 'natural' que esos 'intereses' de uno(s) compitan con los de otro(s), generando los inevitables conflictos. Estos conflictos no sólo son perjudicales entre los hombres mismos, sino que debilitan la especie en su competencia con otras creaturas. Por lo tanto, desde cuando se comenzó (y desde antes) a tener raciocinio, los hombres se vieron ante la necesidad de 'organizarse' y de establecer 'normas' de comportamiento, tales que minimicen los indeseables efectos de la búsqueda y satisfacción de sus intereses individuales. (Continúa)
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unomas_conelminimo

Lun, 02/18/2013 - 12:45
Todo Estado mata. Dónde estan los límites éticos y morales de un Estado que no respeta la vida de sus ciudadanos?
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 12:06
No entiendo porque los que tweetean esta “columna” o le dan a “me gusta”, no toma en cuenta la existencia de los países bajos, por ejemplo. ¿Será por el mismo hecho de que se quedan con unos señalamientos endebles, como si fueran “consecuencias”?
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juguimoto

Lun, 02/18/2013 - 11:54
Es paradójico,que en el capitalismo las desigualdades sociales es donde radica el éxito y es aquello lo que lo hace el mejor sistema económico. Más justo.más libre y más equitativo.si el incentivo de la desigualdad desaparece,desaparece también el producto total,la riqueza en su conjunto y lo que queda para distribuir es por tanto más exiguo. La justicia social no es un código de conducta,es un sistema,una suma de instituciones surgidas de la cultura de la LIBERTAD.
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Patecaucho Cibernético

Lun, 02/18/2013 - 11:16
Señor Acevedo, muy interesante su columna el día de hoy, la devoré completica.
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 11:48
No lo dudo, delincuente.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Lun, 02/18/2013 - 09:51
El asunto q lo complica todo es el "desarrollo", este fenómeno es implacable y entra paso a paso, a veces gigantezco, dependiendo del nivel de educación de la sociedad o la cultura en cuestión. pero en Colombia q hasta comienzos del siglo pasado era practicamente analfabeta, todavía le falta ir rellenando ese gran vacio. Naturalmente q con la educación en manos privadas y de los religiosos, no lleva a otro lado mas q al atraso y a la explotación inmisericorde de la gente q trabaja. Si el continente mancillado es un colchón de retazos, Colombia es uno de los países o culturas donde hace falta muchos retazos pues como ha andado hasta ahora el desarrollo, mas lleva cada dia al "entfremdung". a la alienación, ese termino q algunos comunistas han sabido utilizar con certeza...
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Jorge Enrique Angel Delgado

Lun, 02/18/2013 - 09:35
Quién sabe donde consiguió el ensayito con ese resumen de 2 siglos de desarrollo político del mundo industrializado, q es donde adquiere conciencia la lucha de clases. He escuchado la perorata por muchos años, especialmente entre la juventud interesada en politica y recien despierta a esta situación, luego de su "llegada" a la U! Repetir eslogans es tan aburridor cuando los estudiantes venidos de hogares ultraconservadores y ultrareligiosos, como por estos periodistas q "recien" comienzan a descubrir al mundo. La verdad es q los ensayos logrados desde comienzos de 1800, solo en Europa muestran distintos estadios de desarrollo, a la para con el desarrollo de la sociedad, la Social Democracia ha logrado organizar el Estado de manera bien especial, en el norte de Europa, gracias a su madurez
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carimagua

Lun, 02/18/2013 - 09:28
¡EL ESTADO SOY YO!: URIBE VELEZ aprovechó su ignominioso cuarto de hora-8 espurios años de hedor-, para gritarnos que era el Hitler moderno. Su intención: refundar la patria, prevalido de la ignorancia y analfabetismo popular, su mina de oro, el apoyo del narcoparamilitarismo, que lo subió al poder, en connivencia con la oligarquía rampante, prosaica y ladrona estructurada por banqueros, cuatreros, abigeos, terratenientes y toda clase de delincuentes de cuello blanco. Por eso se rodeó de "impolutos" personajes, como su amanuense y alter ego, JOSE OBDULIO GAVIRIA, el corrupto SANTOYO, el pacificador de Urabá, RITO ALEJO DEL RÍO, y toda una pléyade de costeños y antioqueños de mala muerte, cuya misión era secundar al demente demagogo. Y CASI LO LOGRA. AUNQUE INSISTE, EL POBRE DIABLO.
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chococruz

Lun, 02/18/2013 - 06:28
El Estado a partir de su origen de dominación de unos contra otros es un complejo sistemas de fuerzas y poderes donde por lo general dominan los que se apropian de los bancos y las industrias, es la idea y la imagen que han plasmado en muchos libros y estudios grandes pensadores y escritores, como Aldous Huxley en "Un mundo feliz", donde vislumbra el Estado vigilante y controlador que hoy se impone sobre el individuo. Interesante comentario sobre el origen del Estado social como tal y sus consecuencias actuales.
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 11:50
¿Consecuencias? Origen? ¿Control? jajajaja, ¿de qué me perdí? jajaja
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Boyancio

Lun, 02/18/2013 - 04:24
Tú puedes decir muchas cosa del Estado, desde las económicas pasando por todos sus controles, hasta por la planeación estratégica, pero si una región central se come todo el recaudo de manera desproporcionada, es posible, que la miseria resultante, les impida un verdadero desarrollo. Lo que se piensa en el mundo de hoy, y que descubrieron los ingleses en su tiempo glorioso de la Revolución Industrial, fue fortalecer las instituciones y respetar al individuo como tal, sea, lo que hizo Akenatón en el Antiguo Egipto y un tal Moises, el muy avispao, se la picó para su pueblo y la promulgaron después los sacerdotes para vivir sin trabajar, sea a lo bien escabroso en suavidad hipócrita. Buena la introducción, y aceptable la conclusión, don Acevedo, ¡¡Fuímonos¡¡!!!!.
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Hoax

Lun, 02/18/2013 - 01:34
¡Todo este resumen de Wikipedia para semejante conclusión!
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 00:47
Vaya uno a saber qué entiende el columnista por "exóticas e inverosímiles causas", ojalá no se esté refieriendo a la salud, a la vivienda digna, al trabajo, a la educación, acceso democráico a la propiedad, o reparación. Expresiones sociales que han ido ganando preponderancia, a la par, por supeto, que se dan tendencias a reducir el Estado. Tales ideas son producto de la evolución social y política. Las ideas están, a su vez, justificadas por teorías y perspectivas económicas y políticas. Así, se deja atrás el artilujio de poca calidad, que afirma que el Estado como 2un barril sin fondo" últomimo rfujo de los que continpúan justificando la injusticia social. Las ideas de una salud universal y de calidad, por ejemplo,
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 01:03
g*
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solesporventanilla

Lun, 02/18/2013 - 01:02
Tiene que ver con la idea de un sistema equitativo, por ejemplo. La reducción de las desigualdades pasa por cobrar más impuestos a los que más se benefician del sistema político. Las desigualdades no se superan incentivando a los ricos a que evadan sus responsabilidades fiscales, o que implementen políticas para evitar el acceso a la propiedad. Tampoco concibiendo una mal sociedad educada y poco saludable. No se pueda argumentar seriamente que una sociedad concibe metas de largo alcance, si piensa que la salud y la educación, son gastos. Debemos adaptarnos a la evolución de la sociedad del conocimiento, ¿no es esa la exigencia del orden internacional? Y por ende, ¿cómo vamos a alcanzar esa meta con un pueblo bruto y mal alimentado?¿cómo vamos a competir en un mundo globalizado, sin educación y salud? Son cosas básicas; pero también es un asunto de realización de ideales de la civilización, tales como los ideales de igualdad¿ acaso no dicen que esto es una democracia? ¿La más antigua del continente? Entonces, ¿Por qué, cuando de participación equitativa en los asuntos nacionales se trata, ahí si lloran y patalean exigiendo que la democracia no sea tan amplia? Sinceramente me parece que la defensa del Estado mínimo por parte del columnista es demagoga, ya que tal concepción en la vida diaria, en la vida política de todos los días, es defendida por grupos económicos con capacidad de lobby, o con capacidad de adquirir los servicios de columnistas de turno.

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