Publicidad
Columnista invitado 20 Feb 2013 - 11:00 pm

G(oles) (azar)osos

Columnista invitado

“El fútbol es relativamente fácil de jugar; se puede practicar en cualquier lado; el número de jugadores , variar: puedes jugar de tres contra tres, por ejemplo; pero lo decisivo del fútbol es el gol.

Por: Columnista invitado

El fútbol es fracaso constante, está hecho de 98 por ciento de fracaso. De ahí la euforia que provoca”.  Martín Caparrós.

El escritor holandés, Huizinga, escribió Homo ludens en 1938. Allí sostiene que nacimos para jugar. El hombre contemporáneo, por ser como es, ha hecho del juego una racionalización mercantil y vende hasta el lenguaje del juego, pero no se ha podido hacer nada en contra del azar. Prevenir, planear, estrategizar (verbo imposible de conjugar). El fútbol es el deporte en el que más se planea: la cancha, el entrenamiento, las sesiones de video, la táctica, la técnica, la repetición de la jugada para mecanizarla, las concentraciones para evitar distractores (los futbolistas profesionales juegan otros juegos para olvidar su juego). Más jugadas y otro repaso en la pizarra. El fútbol es irracional: cuando llega el partido nada de lo que se planeó se hace porque el fútbol es constructo de la espontaneidad, es construcción inmediata, error, azar y mentira. (¿Será que Camerino es el alias de un jugador de fútbol? Un “gol de Camerino” acaba con la planeación de un partido. Creo que es el más goleador). Los resultados, aunque se manipulen, dependen del error: la mejor jugada para hablar de ello es un gol olímpico. Es imposible planear un gol olímpico. La historia nos ha regalado goles con la mano, con los glúteos, sin querer, el que pega en el morrito, el que mete el viento, el que pega en el árbitro y cruza la raya de meta, los que fueron pero no validaron y los que valieron pero no entraron: puro azar. Julio Cort(ázar) nos enseñó a jugar a la rayuela como metáfora de la vida y de la muerte. Es preciso conquistar el cielo pero tendemos más hacia el infierno porque, como dice Camus, somos jugadores de caídas. De allí que exclamemos ¡hijueputa! cuando vivimos un autogol del contrario, cuando el balón pega en los tres palos y se mete en la red, el que uno se “come” cuando está debajo del arco (azar, oles y osos). Esa palabra, la más vulgar pero la más catártica, es más usada que el Padrenuestro. (Soriano escribió El penalti más largo del mundo y Jairo Aníbal Niño El equipo más malo del mundo. Paradojas de la cuentística para inferir que el fútbol es más triste que alegre y más “chepa” que razón). ¿Se acuerdan del gol que le hizo Platini al arquero Arconada en la Eurocopa el 27 de junio de 1984?

Mientras más tecnología mayores errores porque el fútbol se juega entre humanos: finitos, insolidarios, erráticos e individualistas. La euforia del fútbol se la debemos al fracaso, pero, paradójicamente, nos preparan para el triunfo y para evitar que el azar nos haga un gol de chanfle.

 

*Juan Carlos Rodas Montoya

rayuela138@hotmail.com

  • Juan Carlos Rodas Montoya | Elespectador.com

  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio