Opinión |20 Feb 2013 - 11:00 pm

Elisabeth Ungar Bleier

¿Qué pasa con la justicia?

Por: Elisabeth Ungar Bleier

El equilibrio y la separación de poderes, sustentados en un sistema de frenos y contrapesos y acompañados de instituciones de control autónomas, son barreras de contención contra los abusos y la concentración de poder.

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En Colombia, esto se expresa en las facultades del Congreso para aprobar mociones de censura contra ministros o para juzgar al Presidente de la República; en la función de juzgamiento de la Corte Suprema a los congresistas; en la nominación de los candidatos a Procurador por ésta última, el Consejo de Estado y el Presidente y a su elección por el Senado; en la conformación de la terna para Fiscal General por el jefe de estado y su elección por la Corte Suprema de Justicia, y en la elección del Contralor por el Congreso en pleno, de terna integrada por candidatos presentados a razón de uno por la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado, entre otros.

Estas normas quedaron establecidas en la Constitución de 1991, pero por diferentes razones su alcance no ha sido el esperado.  Entre ellas están la falencias del diseño institucional, como se evidenció hace unos meses con la elección del Defensor del Pueblo y más recientemente con la del Procurador;  la prevalencia de prácticas políticas, como por ejemplo el clientelismo, que interfiere con la selección por mérito de funcionarios y se traduce en el intercambio de nombramientos entre nominadores, electores y elegidos;  características inherentes al sistema político, como el fuerte presidencialismo -que limita los alcances y la eficacia del control político por parte del legislativo-, la debilidad de los partidos políticos y el marcado personalismo en la actividad política; y el cambio de las leyes y las reglas de juego sobre la marcha y en ocasiones en beneficio propio, sin prever los efectos sobre la institucionalidad y el equilibrio de poderes, como sucedió con la aprobación de la reelección presidencial.

La tenue distancia entre quienes vigilan y quienes son vigilados y en ocasiones la connivencia entre ellos, así como la dependencia de los funcionarios del estado frente a poderes políticos y económicos, legales e ilegales, que limitan su independencia y ejercen incidencia indebida en sus actuaciones, es particularmente grave si se trata de los encargados de impartir justicia y de ejercer control.  Cuando la ciudadanía cuestiona la legitimidad de sus decisiones por supuestas o reales influencias de sectores poderosos, cuando percibe que los jueces son objeto de presiones internas o externas, o cuando se pone en duda la integridad de sus actuaciones, se resquebraja uno de los pilares de la democracia.  Si bien no se puede generalizar, y tampoco es un fenómeno nuevo, en los últimos meses sí se han presentado hechos que aumentan malestar frente al comportamiento de algunos jueces, magistrados y funcionarios de los órganos de control y del ministerio público.    La fallida reforma a la justicia, el “carrusel” de las pensiones y de los nombramientos y la dilación de los tiempos exigidos para hacer dejación de los cargos o para tomar decisiones judiciales, el nombramiento, son solo algunos ejemplos que deben prender todas las alarmas.

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turul

Mar, 02/26/2013 - 07:55
A doña Elisabeth le parece que en Colombia existe un fuerte presidencialismo. A mí me parece todo lo contrario: aquí el Ejecutivo está maniatado para llevar a cabo su misión. Si se quiere avanzar, debe cerrarse el Congreso y reformar de veras el sistema judicial previo un borrón y cuenta nueva. Debe haber equilibrio de poderes, pero el Ejecutivo debe tener las herramientas para llevar a cabo su gestión. El "equilibrio" debe traducirse en cooperación, no en que cada uno se dedique a obstaculizar a los otros.
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sincorruptos

Lun, 02/25/2013 - 09:36
Que pasa? Que es un negocio jugoso para el mejor postor y lo que pasa es que la banda esta borracha.
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COLOMBIANOINGENUO

Sab, 02/23/2013 - 18:57
Doña Elizabeth, de que país esta usted hablando???..De Haití..Somalia.....Eritrea...???. Porque aqui en este misero pais(Misero por la clase de gobernantes que nos tocaron!!!), no existe la justicia, es un simple sofisma de escritos para mantener a raya al pueblo. Lo he escuchado desde niño..la ley es para los de ruana!!. Son una putas leyes hechas al acomodo de las élites para seguir ellos arriba y el pueblo comiendo mierda.....y mucha!!
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Joenace

Jue, 02/21/2013 - 19:38
Hay inestabilidad jurídica en Colombia porque TODOS los días aparecen leyes, se derogan códigos, se crean nuevos sistemas judiciales en fin todo un alud de normas que dan la característica de improvisación y de falta de seriedad. Pero también se abusa del principio de la independencia judicial: Con los mismos hechos y las mismas pruebas es frecuente que en un juzgado se dicte una sentencia y en el juzgado del lado otra que dice exactamente lo contrario.
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luis eduardo garces orozco

Jue, 02/21/2013 - 15:41
La habian metido equivocada, esta si es. Vielen Dank, Fr. Unger Bleier. Como siempre, buena columna.
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luis eduardo garces orozco

Jue, 02/21/2013 - 09:59
Creo que(si no lo sonhe) esta columna ya la habiamos leido.
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Gonzalvo

Jue, 02/21/2013 - 09:37
La reforma política que quiere sacar adelante el partido de la mermelada del melifluo, en época preelectoral, solo tiene un fIn , viendo la caída de aquel en las encuestas , parar el PCD y su lista para el senado encabezada por el ex presidente y no se entiende el porque el que hayan numerosos grupos políticos en una contienda electoral , no dos muy fuertes , apabullando los otros , sea perjudicial para la democracia; cual la democracia de las élites?.
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Contradictor

Jue, 02/21/2013 - 11:49
En la época del enano a la mermelada la llaman Notarías.-
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karissa

Jue, 02/21/2013 - 09:28
Lo único conveniente es que esos sinvergüenzas que no hacen nada por el pueblo trabajen y que dejen de pensar una vez posesionados en cómo van a hacer en el próximo periodo para seguir exprimiendo al pueblo y el erario sin hacer absolutamente nada.
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leigh

Jue, 02/21/2013 - 06:36
Al fin qué? Conviene o no conviene la reforma? Qué le conviene a la columnista?
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o.fabian

Jue, 02/21/2013 - 00:37
Plus ça change plus c'est la meme chose. Uhm, como pueden existir partidos sin distritos electorales? La idea "partido" implica responsabilidad individual del elegido por un partido particular y la responsabilidad colectiva de los representates elegidos por el mismo partido en una corporación, sea está el Congreso o legislaturas menores. Las reformas comentadas por la columnista no alteran la naturaleza ademocratica del Estado Colombiano de hoy, simplemente son intentos de acomodo de los mismos.

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