Opinión |20 Feb 2013 - 11:00 pm

Tatiana Acevedo

Vive Digital

Por: Tatiana Acevedo

Con bombo se entregaron 1.050 tabletas a estudiantes de la capital de La Guajira. El evento, interpretado por ahí como un acto de campaña, forma parte de la iniciativa Vive Digital, que busca “llevar tecnología a millones de colombianos”.

En Riohacha, funcionarios se fotografiaron con niños indígenas (con sus nuevas tabletas) y enumeraron las ventajas que traerá el proyecto. Se afirmó que promoverá la innovación, la excelencia educativa y los logros académicos; que se generarán economías de escala y oportunidades de salud y desarrollo, que el acceso de estas poblaciones “apartadas” a internet contribuirá a la integración nacional.

Al respecto, resultan odiosas (si no es que racistas) las declaraciones que cuestionan la entrega de computadores a comunidades indígenas, así como la “conexión” del departamento a la “red”. “La Guajira libre de internet porque es paraíso natural para descansar”, comentó algún insufrible internauta. Sin embargo, tampoco se trata de la revolución que están publicitando. Pese a lo atractivo del proyecto, no está de más señalar, con los aguafiestas de siempre, que para que la tableta funcione se deben asegurar mínimos como la integridad física de los profesores (que en Córdoba está en veremos), o el acceso a energía eléctrica (tan intermitente en algunos municipios del Caribe).

Vive Digital debería tener como correlato, además, un “Vive Corporal”. Y para vivir “corporalmente” se necesitan otras conexiones. Inalámbricas y no terrestres. Antes que invisibles, subterráneas. Que traigan agua densa (y potable), y que saquen la mierda y los orines. Pues para hablar de La Guajira y de la “integración nacional” debe conectarse a un 48% de habitantes al acueducto, y a un 61% al alcantarillado. Llegó la tableta pero no hay tubo.

  • Tatiana Acevedo | Elespectador.com

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Opiniones

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Exiliado

Sab, 02/23/2013 - 05:02
Que alegría que la profesora recupere su buen tono. Se puede agregar que las "tabletas" se compraron con dineros de todos los que pagamos impuestos. Que ojalá sirvan también para leer esta columna y no sólo para escuchar música y que la satisfacción de las necesidades básicas no debe convertirse en propaganda de campañas, es el deber de los gobiernos.
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Risitos claros

Jue, 02/21/2013 - 13:01
Evidente lo que dice la columnista. Pero vaya y explíquese al tarúpido del ministro de las "tic", que lleva tres años sin entenderlo.
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Iván David C

Jue, 02/21/2013 - 11:04
Hermosa y contundente Tatiana.
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Boyancio

Jue, 02/21/2013 - 09:26
La campaña electoral, Tatiana, da para todo. Es tanto el rezago repartido indiscriminadamente que, si te pones a ver en detalle regional, las más apartadas regiones seguirán en la misma mierda con todo y orinal.
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Johann Kaspar Schmidt

Jue, 02/21/2013 - 08:50
Definitivamente, la bella Tatiana tiene un cierto estilo escatológico. Al igual que cierto congresista, cuando a ella no le gusta algo, termina por relacionarlo con "mierda y orines". Me tomé el trabajo de revisar columnas anteriores de su autoría y encontré que en aproximadamente un 37,8% de sus incurre en este tipo de expresiones. En esta oportunidad, como en la mayoría de las anteriores, también tiene razón, pero debería cambiar esa expresión por una más a la usanza, propongo "excremental", digo, para que nos suene familiar.
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leinadsajor

Jue, 02/21/2013 - 19:24
¡Increíble qué uno se pueda tragar semejante cuentazo! Es más creíble la divinidad del papa. Está como el capítulo de South Park de las malas palabras. Y hasta dónde mi mamá me había dicho, mierda era una grosería.
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Johann Kaspar Schmidt

Jue, 02/21/2013 - 18:42
leinad: pues no sé. Mierda y orines, en todo caso, no son groserías. Pero lo que quería señalar es por qué siempre Tatiana, por libre asociación o yo qué sé, termina por relacionar todo con esos significantes. Alguna vez un psicoanalista me contó el caso de un señor que tuvo diarrea como tres meses, fue a varios médicos y ninguno le encontró el detalle, cambió de dieta por una con alto contenido en fibra y nada.... hasta que llegó al psicoanalista. Éste, en la primera sesión advirtió que su paciente odiaba el mundo, metafóricamente se quería cagar en todo. Tal vez algo así pasa con Tatiana, en este caso con ciertas cosas que ocurren en el país, no sé.
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leinadsajor

Jue, 02/21/2013 - 09:59
No decir groserías produce cáncer. ¿No escribirlas qué produce?
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Boyancio

Jue, 02/21/2013 - 09:31
...cuidado y sales....¡untao! pero es que la vaina no está como para comer obleas bendecidas por monseñor Ordóñez. jejejej
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chococruz

Jue, 02/21/2013 - 07:21
Correcta la apreciación, pero nuestros políticos son los precisos para que a punta de sofismas virtuales enmascaren la realidad fisica que vive la gente en todas partes. Corto pero sustancioso.

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