Opinión |21 Feb 2013 - 10:36 pm
Opinión
¿Qué hemos perdido en Malí?
Por: Columnista invitado
Desde la revolución en Libia, la intervención militar liderada por Estados individuales es cada vez más frecuente en la política internacional. El último de ellos es el caso de Malí. Aunque muchas personas debatieron sobre la intervención francesa en Malí desde la perspectiva de amenaza económica, política y el terrorismo, el mayor perdedor en este caso ha sido a la vez Occidente y África.
Desde principios de 2000, ha habido una enorme propiedad para resolver los problemas de África por los africanos. El lema de ‘soluciones africanas para problemas africanos’ se ha dicho en casi todas las reuniones. Esto creó un momento de oro en la diplomacia africana, donde los líderes intentaron resolver los problemas del continente. Se reestructuró la Organización de la Unidad Africana y fue renombrada como la Unión Africana en 2002. Se articuló una estrategia económica para el desarrollo del continente, la NEPAD, y se logró obtener el apoyo de la comunidad internacional. África ha ocupado una importante agenda en el G-8, G-20 y otros foros internacionales.
Las medidas de resolución de conflictos fueron mucho más impresionantes. La Unión Africana organizó mediaciones en Costa de Marfil, Burundi, Congo, Somalia y muchas otras zonas de conflicto, y en apoyo de esta Unión Africana se enviaron misiones de mantenimiento de la paz a varios lugares.
Ahora, uno no puede argumentar que todas las iniciativas de los africanos tuvieron éxito, pero el punto es que ellos estaban deseosos y dispuestos a asumir la titularidad continental y tomaron medidas para crear un continente libre de conflictos. Aunque la mayoría de las veces tienen dificultades financieras y estructurales para apoyar sus buenas intenciones.
La intervención militar francesa en Malí debe considerarse respecto a este período de oro en la propiedad de los africanos en su continente. El hecho de que ECOWAS y la ONU hayan apoyado la intervención no cambia esto. Los africanos han fallado en tomar la iniciativa para resolver sus propias crisis. Incluso hubiera sido más fácil para ellos en esta ocasión, porque el caso de Malí tiene una dimensión internacional debido a la amenaza de seguridad. Esto habría creado un impulso para conseguir tanto apoyo financiero y capacitación de la comunidad internacional.
África no es el único perdedor a largo plazo en este caso. La comunidad internacional de Occidente también lo es. Tener un adecuado liderazgo africano y apoyarlo es siempre la mejor solución para ambas partes. Al parecer, esta oportunidad se ha perdido con el caso de la intervención de Malí.
*Mehmet Ozkan
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Mehmet Ozkan | Elespectador.com
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