Opinión |27 Feb 2013 - 11:00 pm

Rodolfo Arango

Armas y leyes

Por: Rodolfo Arango

Fue el prócer de la independencia Francisco de Paula Santander quien hiciera célebre la máxima “Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”.

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Casi doscientos años después, ninguna de las dos promesas se ha cumplido. Las armas de los señores de la guerra, legales o ilegales, en veces se tornan mercenarias, falsamente positivas y asesinas, desafiando el sentido común y ahondando la espiral de la violencia. El último dislate de los armados es la práctica del negacionismo: las Farc no usurparon tierras, los militares en la retoma del Palacio no desaparecieron personas. Afirmaciones contraevidentes. Los jefes armados, embrutecidos por el dolor de la guerra, pretenden tapar el sol con un dedo. Unos y otros se cubren de deshonra y sepultan una efímera independencia bajo la bandera de la mentira. Ya vendrán las condenas internacionales contra el Estado colombiano, debiendo pagar todos nosotros, ciudadanas y ciudadanos no independientes ni libres, los desmanes de sus reales o pretendidos representantes. Con sus triquiñuelas para evadir sus responsabilidades históricas y actuales frente a las víctimas, los armados dan triste testimonio de ausente cultura política y romo entendimiento de lo que significa vivir en una república.

Para ser francos, la educación política del país es tan precaria que mandos oficiales y guerrilleros exhiben una pobre concepción de las leyes. Para los primeros, éstas son estorbos, obstáculos y limitantes, cuando se trata de alcanzar sus objetivos estratégicos; para los segundos, el derecho es instrumento de dominación. En unos y otros está ausente la sabiduría de Santander, para quien sólo las leyes hacen libres a los pueblos porque son ellas las que los salvan de la arbitrariedad de los poderosos e igualan a todos bajo sus dictados, suprimiendo diferencias de rango y origen. Al desolador panorama vienen a sumarse magistrados y organismos de control, militantes y cooptados, que defienden intereses personales por encima del interés común, tornando la corrupción en regla generalizada.

Por fortuna, la precaria cultura política empieza a ceder al hacerse cada día más notorio el descontento de la sociedad civil con los responsables de la debacle política y humanitaria. La indignación contra los señores de la guerra y sus desmanes va en aumento. Bien sea en las manifestaciones de protesta contra la injusticia o en el crecimiento de las redes sociales que denuncian cómo la sal ya no sala, las multitudes se aprestan a ir por lo suyo en las urnas y a hacer valer las responsabilidades. El valor civil de personas con la prestancia y autoridad moral del representante a la Cámara Germán Navas Talero es digno de emular en estas aciagas circunstantes de temor y temblor frente a la desfachatez organizada y al silencio cómplice de encumbrados funcionarios.

Luz de esperanza en estos difíciles momentos de lacerante negacionismo por tirios y troyanos que se ensaña con el dolor y el sufrimiento de las víctimas de la vorágine armada es la existencia de procedimientos legales para denunciar la corrupción extendida, sin caer con ello en la calumnia y la injuria. El uso público y fundamentado de la razón, sea escrito o gráfico, en cabeza del periodismo investigativo independiente, permiten a una juventud defensora de la vida y hastiada de la manipulación y el engaño movilizarse por los canales legales en pos de la traicionada promesa de libertad. Sólo el paso del tiempo permitirá que los actores de esta truculenta trama terminen por enfrentar su destino y asuman ante instancias mayores la cuota de responsabilidad que les cabe por desoír a los libertadores.

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luispuyana

Jue, 02/28/2013 - 19:00
VA EN LA DIRECCIÓN CORRECTA, ya era que desnudara a los terroristas de la farc, ahora le falta la otra mitad del camino, descubrir cual es el programa de savación nacional, y ese camino ya lo están abriendo los cafeteros que se están constituyendo en la chispa que está incendiando la pradera en protestas democráticas contra los TLC, con los que arruman nuestra Soberanía nacional llenándolos de sus descomunales alimentos y de+ mercancías. AL LADO DE LOS TLC ESTÁ SU HERMANO GEMELO, EL ABARATAMIENTO DEL DÓLAR, EL EURO Y EL YEN, con el que las naciones desarrolladas le dan protección a su mercado interno, permitiéndoles salir de todos sus inventarios de bienes que sus mercados internos NO pueden comprar. QUE LOS SEÑORES DE LA GUERRA 'DIALOGUEN' MIENTRAS EL 99% PROTESTA CONTRA EL LIBRE COMERCIO
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Sybill P. Trelawney

Jue, 02/28/2013 - 17:45
Acabando de leer su coumna, maese Rodolf, me acordé de algún airado (quizás letradoy lejano) forista: lo acusaba, su mercé, de ser demasiado habermasiano (o habersionista?)... en fin, pero al pasar a la lectura del foro, constanto que algunos de sus seicitos (6) lectores denuestan al viejo Habermas a través de su cosmovisión democratica, querido profe Arango. Para algunos, el pibe Jürgen podrá ser un burguecito avejantado y reformista, no obatante, en medio del panorama de la atribulada patria ¿por qué denostar el funcionamiento de la esfera pública política que pone a prueba su potencial cognitivo ("movilizarse por los canales legales...escritos o gráficos")? ¿por qué desestimar formas de comunicación masivas -redes informales de comunicación- que construyen una opinión pública razonada?
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Sybill P. Trelawney

Jue, 02/28/2013 - 18:07
Como estamos en "tiempo de cine" rescatemos de Hollywood el sombrero. De one: todas estas criaturas del estanque ("los señores de la guerra") señalan al rayado de Psicosis (Hitchcock): Norman Bates. Aquí es donde una tal vez se dice que los antihabermasianos, más que "tener razón", son penitentes, secularmente desconsolados, que padecen la trastocada mecánica de relojería mental de nuestros 'Normancitos de la guerra': entandamos que más que responder con negacionismos, estos bacanes son prófugos de pesadillas freudinas: siempre que le es posible se aferran sus atrabiliarios "id" (el 'ello'); superponen sus racionalizaciones preconscientes a la irascibilidad de sus instintos guerreros; fingen con insinceridad diplomática una atención a la realidad aún en los casos de mayor demencia.
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jose chamiza

Jue, 02/28/2013 - 11:08
"......la sabiduria de Santander..."". Por favor sea serio señor.
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o.fabian

Jue, 02/28/2013 - 11:07
Este columnista deberia renombrarse como el anti-Godofredo o el Godofredo Liberal. Un poquin anticuado el lenguaje, pero Me gusta [+1] (El Espectador deberia incluir esta opción, calificar opiniones, en sus columnas, como hace The Economist). Gracias por leer.
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magirodi

Jue, 02/28/2013 - 09:39
En este pais la única solución es acabar con las armas y el espiritu violento y que el sistema judicial aplique la justicia correctamente.Porque al amparo de la violencia y de la injusticia reinan el terrorismo,la desigualdad y la corrupción, y por ende se pierden los valores de la sociedad.Desafortunadamente no ha sido el civismo la característica de los ciudadanos, porque de así ser, no eligiríamos a los mismos con las mismas mañas y protestaríamos y denunciaríamos a los violentos y a los corruptos en cualquier circunstancia en que se presentaren.
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chococruz

Jue, 02/28/2013 - 07:52
Ojala el Dios de todos los colombianos lo escuche en cuanto a su optimismo a que la sociedad realmente esta hastiada y va a reaccionar ante tanto picaro y tanta corrupción. En cuanto a su referencia a Santander y su celebre frase, la debio solo mencionar lo que en teoría significa o dice, porque Santander en su vida privada y pública no se caracterizo por cumplir la ley si no por intentar imponerla al igual que Bolivar y los demas "padres de la patria" de antes y de ahora.
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dalilo

Jue, 02/28/2013 - 06:43
La Paz es la unica salida.
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doloresthomas

Jue, 02/28/2013 - 01:55
Esperanzadora columna. Importante diagnóstico, además...

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