Por: Juan Pablo Calvás

Sintra-Uribe

Al paso que vamos, el Día del Trabajo veremos al expresidente Uribe trepado en una de las tarimas de la CGT en la Plaza de Bolívar.

Es que el giro de 180 grados que ha dado el exmandatario, en lo concerniente a los movimientos sociales, ha rebasado todos los límites de lo imaginable. ¿Dónde está aquel hombre que en 2008 aseguraba que el paro de los corteros de caña era promovido por la guerrilla? ¿Qué fue de aquel presidente que en 2007 declaraba ilegal el cese de actividades de los profesores? ¿Qué hicieron con el Ejecutivo que acabó con el Ministerio de Trabajo?

El Uribe modelo 2013 es un hombre renovado, que cree en los movimientos sociales, que respalda las protestas campesinas y que no se arredra ante los anuncios del Gobierno de turno según los cuales la guerrilla estaría detrás de las movilizaciones de los productores de café. Por eso digo que nada raro sería ver al expresidente sosteniendo una pancarta en las marchas del 1 de mayo mientras camina a lo largo de la carrera séptima hacia la Plaza de Bolívar.

En esa línea, supongo que el Centro Democrático ya está realizando acercamientos con líderes sindicales de la CGT, la CUT o la CTC para empezar a alinear iniciativas y propuestas a favor del universo obrero. Me imagino que las puertas del nuevo movimiento político se han abierto para recibir a los indígenas de la ONIC que cada cierto tiempo nos recuerdan las dificultades que enfrentan sus pueblos ancestrales con el asunto de la tenencia de tierras y los roces con los terratenientes. Deduzco que ante este nuevo ímpetu pro-campesino, una de las líneas de trabajo del nuevo movimiento será el de promover la protección medio ambiental y agrícola, enfrentándose a explotaciones mineras como La Colosa o deteniendo la construcción de proyectos como el de la hidroeléctrica del Quimbo.

Da gusto ver ese nuevo aire del ex presidente Uribe y más aún cuando se especula sobre la posibilidad de que se presente como candidato al Senado. Imagíneselo junto a Jorge Robledo defendiendo, hombro a hombro, al campesinado nacional. Ya lo veo hablando de la necesidad de reducir los precios de la gasolina y de la urgencia de revisar el TLC con la Unión Europea porque puede llevar a la quiebra a los productores de lácteos nacionales. Uribe 2013 sí que tiene el corazón grande.

Sin embargo, no olvidemos que se trata de un hombre político. Estamos en campaña y por ahora todo se vale. La foto con los campesinos, las frases altisonantes, el rechazo al statu quo, todo eso sirve para ir acumulando voticos. ¿Quién sabe qué pase en 2014? Tal vez Uribe sufra una nueva transfiguración y el alegre amigo del pueblo colombiano que hoy trasiega por ciudades y pueblos se convierta en el mismo que dejó el solio de Bolívar hace un par de años.

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@colombiascopio

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