Por: Mario Fernando Prado

Angelino, ¿presidente?

El resultado de la última encuesta de Gallup demuestra una vez más la alta popularidad y aceptación que en Colombia tiene nuestro vicepresidente, Angelino Garzón.

Eso de estar de puntero con un 72%, sólo superado por el presidente Obama y por encima del expresidente Uribe y del presidente Santos, es un hecho que debe tener desvelada a la política nacional.

¿Cómo así qué un provincianito, devoto del Milagroso de Buga, considerado por muchos un cero al cociente, relegado al cuarto de San Alejo por su superior, tratando de salir de unas maluqueras que también azotaron a su esposa, es hoy la figura más reconocida de este país? Angelino además no tiene poder, ni puestos para repartir y menos contratos para otorgar. No tiene el carisma y la figura que según los manejadores de imagen deben adornar a un político, ni es un fogoso orador ni un tribuno del pueblo.

Sin embargo y con todo lo anterior en contra, helo ahí de primerito, listo para la foto, a la espera del momento oportuno para decidir a dónde es que se quiere ir. Ha dicho que le gustaría una alcaldía, bien de Bogotá o de Cali —en esta última barrería de manera imbatible—, como también se rumora una repetición en la Gobernación del Valle.

Empero, con el resultado de la mencionada encuesta, no crean que no está pensando y muy en serio en la posibilidad de llegar al solio de Bolívar acompañado del movimiento de quien podría ser o su vicepresidente o incluso su ministro de Defensa.

¿Y quién mejor que Uribe para actuar como su jefe de debate? Es indiscutible que Angelino le debe a este su vicepresidencia, aun en contra de Santos, y que sus relaciones son muchísimo mejores con aquel que lo considera una de las reservas de su llavero. Siendo la política el arte de lo posible, ¿no será que la fórmula Angelino-Uribe puede revolcar el futuro mediático del país del Sagrado Corazón? Hay pues un nuevo jugador en la cancha y ya veremos cuántos goles va a meter en los próximos días.

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