Por: Antonio Casale

El rival

Se volvió costumbre destruir al que pierde, pasando por alto las virtudes del que gana. Dos ejemplos dan cuenta de ello.

Real Madrid venció en cinco días dos veces al mítico Barcelona. Lo eliminó de la Copa del Rey y posteriormente le ganó, con nómina mixta, el derby liguero. El otro campeonato, el de los clásicos de la temporada, lo ganaron los de Mourinho tras dos empates, dos victorias y ninguna derrota.

Ante este panorama, se levantaron plumas y micrófonos en contra del equipo culé. Que sin Guardiola en los momentos definitivos ya no es lo mismo, que Vilanova desde Nueva York no es el líder que se necesita, que ha quedado demostrado que ningún equipo puede jugar bien sin un gran líder, que a Messi se le olvidó jugar al fútbol... en fin, palabras más, palabras menos, de la noche a la mañana, Barcelona pasó de ser el mejor equipo del mundo, el que le lleva más de diez puntos en la Liga a su más inmediato seguidor, a ser una montaña de escombros gloriosos.

Son plumas y micrófonos de características similares a las que hasta hace poco más de una semana daban por cerrado el ciclo de Mourinho en el merengue, calificándolo además como fracasado. Se ventilaron problemas de vestuario, le encontraron equipo al entrenador bien lejos de España y hasta sonaba Ancelotti para reemplazarlo.

Pero son plumas y micrófonos que sólo siguen al balón, sin detenerse a analizar que el fútbol tiene muchas aristas, dentro y fuera de la cancha.

El análisis de este Barcelona no se puede hacer sin antes resaltar las virtudes del rival. Enfrentó dos veces al mejor Madrid de la era Mourinho. El portugués supo soportar la lluvia de críticas, la montaña de rumores y la crueldad de las burlas; nunca perdió la cabeza y ha dado muestras de saber manejar un vestuario a todas luces hostil, con una sumatoria de egos difícil de orientar para cualquier humano. Al frente del Barcelona estuvo, con la titular y con la formación mixta, un gran equipo de fútbol.

Después de eso, y en segundo plano, sin excederse con una escuadra que ha marcado la historia reciente del deporte rey, así a algunos pocos nos aburra profundamente el ritmo de su toque toque, debe quedar el análisis de Guardiola, Vilanova y el nivel de Messi.

Como el anterior ejemplo encontramos muchos acá; el más reciente, la derrota de Millos frente al campeón del mundo de clubes, Corinthians, por Copa Libertadores. La primera parte del análisis tiene que hacerse con relación al ganador, a todas luces mejor, que el campeón de Colombia. Es cierto que Millos pudo jugar mejor, pero el problema de la Liga nuestra es más profundo que el nivel de la “roca” Martínez. Sencillamente, el rival cuenta.

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