Por: Hernán Peláez Restrepo

Están verdes

Era el clásico de verdes, del cual se esperaba mucho.

Al fin y al cabo se reunían dos formaciones costosas, bien remuneradas, con apoyo incondicional de hinchas y con algunos nombres que hacían pensar en una buena sesión de fútbol.

No hubo tal. Los dos están bastante biches, verdes, y lo que es peor, sin peso en la zona ofensiva. Tanto así que el uno a uno lo provocaron dos defensas del Cali: Calderón, quien se asustó con la presencia de Ángel y quiso devolver el balón y sorprendió a Mondragón con bonito autogol, y Marín, en el final, que cobró un tiro libre, y ayudado por un zaguero de Nacional, creó Medina y selló el asunto.

Los delanteros que en teoría fueron, pasaron la vespertina en blanco por ser tan verdes a la hora de hilvanar una jugada. Los Pérez, Escobar y Ángel quedaron en deuda. Preocupante, porque alguien podría pensar que en la próxima fecha todo cambiará. Ojalá, pero no puede olvidarse que, con ese cuento, Nacional viene perdiendo puntos después de estar en ventaja transitoria, y el Cali sólo quiere contar con la alegría, intrascendente, como esta vez, de Manga Escobar y los arranques en solitario de Bryan Perea.

Ambos equipos están fortificados en planes defensivos, donde existen errores, pero son los menos. Bareiro, Medina, Henríquez y Giraldo cumplen con sus obligaciones. Andrés Pérez, que llegó a cinco tarjetas amarillas, pone tenacidad, espíritu combativo. El chileno Dorguett exhibe algún chispazo de calidad. Macnelly quiere asociarse a Ángel, quien baja unos metros para dar salida limpia a los costados. El grave problema de ambos equipos es la falta de criterio ofensivo. Si Nacional dispone de jugadores veloces como Micolta y Pajoy y está en ventaja, puede suponer con seguridad que el local deberá adelantar líneas, lo cual facilitará las acciones de contragolpe. Nadie lee esa situación y antes, por el contrario, se echa con las petacas, esperando el pitazo final, sin intentar continuar acelerando ante el arco contrario. Por eso pierde puntos, y no fue este juego ante el Cali el primer en que sufrió esa frustración.

Los hinchas del Cali se alegran los lunes por los éxitos de exjugadores del equipo que triunfan en México o Europa. Eso no alcanza para cubrir las urgencias del presente torneo. ¿Seguir vendiendo jugadores juveniles debe representar una buena operación económica? Y ¿del equipo en casa qué?

Leonel Álvarez y Juan Carlos Osorio organizaron estas formaciones bajo su criterio. Ya es hora de mostrar verdaderos equipos, serios, seguros, con alternativas para llegar al gol. No podemos seguir admitiendo esas respuestas en ruedas de prensa, que no dicen nada: “Hay que seguir trabajando”. Pues claro que deben seguir si quieren cobrar esos salarios fabulosos de Nacional y Cali. Álvarez y Osorio no pueden dar más vueltas en sus oficios. Deben saber qué quieren jugar y cómo hacerlo, y, por supuesto, llenar la planilla de once jugadores con los más indicados o con quienes entiendan qué hay que hacer. Por eso, digo, ambos están biches.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo