Por: Iván Mejía Álvarez

Cuadrado.

Tendríamos que bautizarlo Cuadradinho para evocar y respetar la memoria de aquellos laterales brasileños que durante muchos años convirtieron los extremos de la cancha en pistas de lanzamiento de sus mortales ataques.

Rememorar jugadores como Junior, Leandro, Jorginho, bombarderos que corrían por los carriles, eludían adversarios, le pegaban al arco y deleitaban al mundo con su interpretación de un rol que poco a poco fue tornando a la defensa a ultranza. Aquellos marcapuntas que abrían la cancha y daban amplitud y volumen al fútbol ofensivo eran la constante de Brasil cuando ejecutaban su melodiosa partitura. Eran otros tiempos y otros acompañantes, porque hoy puede tener a Daniel Alves o a Marcelo, pero el resto del contenido carece de brillo y tan sólo algunos relumbrones parecen traerle luz a este Brasil opaco y sin vuelo.

Juan Guillermo Cuadrado es hoy por hoy Cuadradinho, ágil, desenvuelto, rapidísimo, siempre listo a ejecutar funciones atacantes, queriendo la pelota y pidiéndola, encarando en el mano a mano y abriendo la cancha, pero también llegando en la diagonal al remate.

Pékerman leyó muy bien el mensaje y lo interpretó todavía mejor al montar un esquema diferente para darle ingreso a Cuadrado en la titular ante Bolivia. El hoy por hoy de Cuadrado es inmejorable, así lo entendió el técnico argentino y en la cancha el joven y audaz marcapunta ha convertido el carril derecho de la selección en una lanzadera de opciones de gol. La interpretación del rol de Cuadrado es impecable: abre el frente del ataque, llega a la raya de fondo, mete centros, hace paredes, obliga siempre a su marcador a esfuerzos titánicos para poder parar su gran habilidad, que por momentos lo convierte en un presdigitador que acaricia y envuelve la pelota en su botín derecho.

El ingreso de Cuadrado supuso el desplazamiento de Armero, otro alegre que usa la banda izquierda para deleitarse. Se le vio triste por la determinación, pero cuando Cuadrado “fundió” el motor por su gran trabajo, Zúñiga volvió a su puesto y Pablito Armero remató la faena con el pase gol a Falcao y una anotación final en el último minuto.

Entre muchas virtudes que muestra el equipo colombiano, la selección tiene algo fundamental en el fútbol de hoy: jugadores para abrir la cancha, expandir el ataque, crear volumen de juego y rematadores que meten goles aprovechando a sus lanzadores por las bandas.

Cuadrado es un fenómeno, un señor jugador, es uno de los que recuerdan aquellos marcadores brasileños..

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