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Cecilia Orozco Tascón 26 Mar 2013 - 11:00 pm

Abusos, hasta en la Constitucional

Cecilia Orozco Tascón

En Colombia, una causa judicial abierta y una contundente “condena” ciudadana a personajes como Iñaki Urdangarin, duque de Palma y yerno del rey Juan Carlos de España, no sería posible.

Por: Cecilia Orozco Tascón
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 Nadie se atreve con nuestros “príncipes” y “princesas”. Primero, los altos funcionarios que deberían dar ejemplo son tan manipuladores del marco constitucional y legal como algunos de los que pretenden castigar. Ahí están el procurador y la contralora para recordarlo. Segundo, el propósito de la Carta en el sentido de que todos somos iguales no pasa de ser una ilusión. Nada de lo dicho hasta aquí es una novedad. Pero sí lo es que a la corte guardiana de los derechos civiles, la que soporta toda la estructura jurídica de la Nación, es decir, la Constitucional, haya llegado alguien que no tenga el menor problema en actuar en defensa del interés particularísimo de un personaje con el que, muy seguramente, mantiene más de una cercanía. Los protagonistas de esta novela son Alejandro Char Chaljub, exconsejero presidencial, exalcalde de Barranquilla e importante constructor, y el magistrado Jorge Pretelt Chaljub, extraño hombre de personalidad múltiple.

La historia se inició en 2004, cuando una señora con ingresos de estrato 3 compró un apartamento en el conjunto Altos del Campo, Barranquilla, a la constructora cuyo propietario y gerente era Char Chaljub, y cuya suplente era su esposa, Katia Nule Marino, hermana del popular Guido, preso por el carrusel de la contratación. Pronto, la aspiración de tener casa propia de la compradora del apartamento y de otras 157 vecinas suyas se desvaneció: los edificios habían sido levantados en terrenos “no estables”, compuestos por “arcillas expansivas” que generaban movimientos de tierra. Significa que no se podían habitar porque se iban a venir abajo. La señora interpuso una tutela ante un juzgado penal municipal (el 11) de esa ciudad, que denegó la protección de sus derechos. Pasó por un segundo juzgado que confirmó la denegación.

Subió a la Corte Constitucional y ésta, en 2008, siendo ya Char Chaljub “el mejor alcalde del país”, concluyó que la inestabilidad de los terrenos había sido certificada por Ingeominas desde 1997. Ordenó, entonces, que la Alcaldía y la constructora pagaran por partes iguales y reubicaran a los perjudicados. En 2011 la Corte volvió a intervenir porque no se había cumplido su sentencia. Y en 2012 expidió un auto conminando a la constructora, cuya personería jurídica y junta directiva ya habían sido modificadas, a acatar lo decidido y a pagar la mitad de $16.000 millones. Lo mismo estipuló con respecto a Barranquilla. Los magistrados que firmaron el auto, Nilson Pinilla y Jorge Iván Palacio, declararon en desacato a Char Chaljub y a la ciudad, en agosto del año pasado, cinco años después de su primer fallo. Pero el tercer togado de la sala, Jorge Pretelt Chaljub, no quiso adherir al escrito ni oponerse. Simplemente, no firmó. Pinilla y Palacio no esperaron más: en enero de 2013 procedieron con el trámite de notificación y ejecución.

Pretelt Chaljub, cuya familia proviene de Córdoba, como la de Char Chaljub, siguió ignorando sus deberes. La constructora continúa sin pagar. Los vecinos aún esperan su reubicación. ¡Ah, y el Juzgado 11 Penal Municipal, a donde regresó el pleito, no aceptó la existencia del desacato a la tutela! Cierre de película como para Urdangarin: la monumental fiesta de cumpleaños del magistrado sin firma, recordada por los centenares de invitados, el boato y los grupos vallenatos que adornaron el evento, se celebró en una hermosa hacienda cordobesa que tiene un letrero a la entrada: Ganadería Pretelt Chaljub, JP.

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