Opinión |29 Mar 2013 - 11:00 pm

Ana Cristina Restrepo

Casa de campo

Esclavitud, esperanza y caridad

Por: Ana Cristina Restrepo

“HE CRIADO A DIECISIETE NIÑOS EN mi vida”, Aibileen Clark (The Help).

  • 95Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/columna-413046-esclavitud-esperanza-y-caridad
    http://tinyurl.com/cxqyzhd
  • 59
  • 0
  • opiniones
    4

Cuando nuestra sociedad creía haber pasado la página del escándalo de la revista Hola —“Las mujeres más poderosas del Valle del Cauca” posando en un cuadro de servidumbre que parecía del siglo XVII—, fue sacudida de nuevo por Mónica Sánchez Beltrán, quien nos recordó que la esclavitud en Colombia es mucho más que una puesta en escena.

En 2010, Mónica buscó a Noemí, una campesina que décadas atrás, siendo una niña, fue sacada de Anzoátegui para trabajar en oficios domésticos en una casa de familia... como esclava.

Este caso le puso el megáfono a un secreto a voces: la trata de personas bajo el eufemismo de “servicio doméstico”.

El relato recuerda la deformación de la caridad cristiana de las religiosas de Memoria por correspondencia, de Emma Reyes: explotar a quien se le ofrece techo y comida no es un abuso.

Reflexiono con Mónica: ¿Por qué cree que sus padres, católicos, cometieron esos abusos (maltrato físico y sexual)?

“Mi madre pertenece a una familia bastante arrogante. Se creen superiores, con derechos sobre los demás, consideran que hacen una caridad. Ella apenas está dándose cuenta de lo que les hizo a Noemí y a otras niñas”.

Según la OIT, en el mundo unos 52,6 millones de personas mayores de 15 años viven del trabajo doméstico. De ellas, 43,6 millones son mujeres.
Las empleadas domésticas han permanecido invisibles por desempeñar su oficio a puerta cerrada, en un entorno íntimo, al margen de la producción capitalista (¿qué sería de la Liberación Femenina sin ayuda en casa?). Además, con frecuencia, los vínculos afectivos impiden reconocer a la empleada como sujeto de derechos.

El diagnóstico Condiciones de trabajo decente de las trabajadoras domésticas afrocolombianas en Medellín*, arroja cifras alarmantes: 95,2% de las encuestadas no recibe pago por horas extras y el 91% de las empleadas internas trabaja entre 10 y 18 horas diarias.

Sus condiciones laborales se ven agravadas por factores como el prejuicio social, el desconocimiento de la ley por parte de ellas y sus empleadores, y el alto índice de contrato verbal (85,7%) que tiende a favorecer el incumplimiento de las prestaciones sociales.

Por otra parte, el Ministerio del Trabajo ha sido laxo: “[…] en el año 2011 sólo se realizaron cinco inspecciones laborales a este sector en todo el territorio nacional, para un total de 742.000 trabajadores […] mientras que en otros sectores como el comercio se realizaron 4.473”.

Tanta precariedad evidencia una deuda histórica que nos obliga a reivindicar unos derechos ciudadanos mínimos con los cuales personas como Noemí puedan recuperar su identidad, su memoria ancestral, su dignidad laboral. Su esperanza.

Mónica confiesa: “Después de toda una vida de reflexión, de cargar con esto, quise encontrar una vía de reparación. Me sorprende que la gente esté tan sorprendida: ¡hice lo que se tiene que hacer!”.

* Escuela Nacional Sindical y la Corporación Afrocolombiana de Desarrollo Social y Cultural, 2013.

  • Ana Cristina Restrepo Jiménez | Elespectador.com

  • Imprimir
  • Enviar
  • 4
4

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

Hoax

Sab, 03/30/2013 - 20:22
Se nota que no han visto la película The Help.Mujeres esclavizando mujeres.
Opinión por:

nemo132

Sab, 03/30/2013 - 13:39
Es increìble, que en nuestra generacion y epoca llena de tantos avances tecnologicos y tendencias sociales, este viviendo en oculto y maquillado por la sociedad algo tan indignante como la esclavitud; Un secuestro negocionado por su agresor y su victima, negociado por un techo, por un vestido o un plato de comida, sin derecho a sistema de salud, penciòn y pago justo de sus horas de trabajo, si a eso se le puede llamar a jornadas tan largas y extenuantes.
Opinión por:

manamuisca

Sab, 03/30/2013 - 12:45
desde la excuela debe educarse en el respeto a los demás en su diversidad, es momento para reconocer que el abuso , el matoneo y elacoso laboral, escolar son cada vez mas críticos y profundos, por otra parte hay negligencia familiar y ahora que con familias en acción y sisben se ha generado una sociedad mendicante , anteriormente era un abuso sexual dentro del hogar ahora es la trata de personas y el tráfico sexual y delictual que se da en las mismas narices de los agentes policiales pues son los principales causantes de este tipo de comportamientos por acción o por omisión. Se deben regular el contrato de aprendizaje y el servicio social para atender a minusválidos y ancianos o incapacitadas podría ser por redes puesto que a veces estas leyes protectoras generan perversas elusiones evasiv
Opinión por:

ovejanegra

Sab, 03/30/2013 - 11:27
La manera como este caso - tan patético como cotidiano en Colombia - se hizo público a través de los medios, ha llamado la atención, quizá por la denuncia (bastante tardía) de la propia hija de los abusadores. No obstante, lo que subyace es la permanencia cultural de una práctica extendida, arraigada como costumbre y aceptada socialmente: la esclavitud doméstica en Colombia, con rostro de mujer. La carencia de oportunidades educativas, la discriminación hacia las mujeres, la subvaloración del trabajo doméstico, la carencia de regulaciones laborales, al igual que creencias religiosas arcáicas, todo como producto del atraso cultural en Colombia, alimentan y reproducen este tipo de explotación. Solamente un fuerte movimiento social de mujeres podrá erradicar esta infame esclavitud.!!!

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013