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Mauricio Rubio 3 Abr 2013 - 11:00 pm

Mujeres violentas

Mauricio Rubio

A mediados de los sesenta, en un colegio femenino con alta concentración de hijas de la élite, la vice rectora fue agredida por las alumnas.

Por: Mauricio Rubio
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“Me dieron puños y patadas, me ataron las manos a la espalda, me golpearon con un rifle de madera, me llenaron la boca con tierra, y me escupieron en la cara” escribiría luego en una carta al gobierno.

Dos meses después, estudiantes del mismo plantel atacaron a profesores y administradores. Tras mancharles la ropa con tinta, ponerles sombreros de burro y tablas con el nombre tachado colgadas en el cuello, de rodillas, los golpearon con palos y luego los quemaron con agua hirviendo. La vice rectora perdió el conocimiento. Tardaron dos horas en enviarla a un hospital cercano, a donde llegó muerta.

Los brotes de violencia femenina ocurridos en China durante la Revolución Cultural no ocurrieron sólo en este colegio. En un establecimiento de Shangai las estudiantes obligaron a la directora a comer excrementos mientras la hacían limpiar los baños. En otro plantel los profesores recibieron martillazos en la cabeza. Una compañera de curso de las agresoras, autora de varios artículos sobre los ataques, no deja de preguntarse “por qué las jóvenes de nuestra escuela femenina pudieron ser tan violentas”.

El afán por explicar la violencia de un grupo tan privilegiado de mujeres lleva implícito el reconocimiento de que fue una desviación de su conducta habitual. Una testigo concluye que se requirieron condiciones realmente excepcionales para que el salvajismo se impusiera sobre la mansedumbre femenina.

En una reunión realizada décadas después entre quienes vivieron de jóvenes la Revolución Cultural se elaboraron un par de teorías sobre la embestida contra la autoridad en los colegios. Hubo acuerdo en señalar que la violencia femenina podría atribuírse a la severa represión sexual a la que habían sido sometidas previamente las jóvenes, entendiendo por represión tanto la contención de su sexualidad como el control social de sus conductas. La rebelión habría sido una forma de “extirpar los viejos estereotipos de comportamiento femenino”. Una segunda teoría planteó que “las mujeres fueron más susceptibles que los hombres a las presiones externas” y por lo tanto respondieron con mayor ímpetu al llamado del liderazgo comunista para atacar a los enemigos de clase.

Puesto que se trataba de colegios con muchas hijas de altos funcionarios públicos, no se pudo acudir a la explicación tradicional de la precariedad económica y la falta de educación como causas de las agresiones. Hacen falta en Colombia reflexiones similares sobre la violencia no criminal y sin miseria.

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digoall

Jue, 04/04/2013 - 11:08
Grandísimo idiota, a usted también habría que extirparle de alguna manera los viejos estereotipos a ver si deja de expresarse con tópicos como "la mansedumbre femenina". ¿De cuándo acá la mansedumbre o la violencia son exclusivas de este género o del otro? Las mujeres RECLAMAMOS el derecho a ser violentas. Derecho que nos dá el hecho de que jamás entre los hombres se han cuestionado sobre su propia masculinidad ligada a la violencia, a lo atroz, al poder sobre el otro. Jamás se han siquiera dado la oportunidad de pensar que ser hombre, masculino, no tiene nada que ver con ser violento y 'poderoso', pero siguen siéndolo. En ese orden, RECLAMAMOS poder ser violentas sin que UN solo hombre nos lo cuestione.
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31337

Jue, 04/04/2013 - 22:30
Reclama el derecho a ser violenta y en otros apartes habla en favor de la PAZ... definitivamente está pasando por sus "días violentos" pero permanece intacta la incongruencia izquierdosa.
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digoall

Jue, 04/04/2013 - 11:53
Yo no la igualo. Estoy diciendo que LOS HOMBRES no desligan masculinidad de violencia.
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Hoax

Jue, 04/04/2013 - 11:31
Pero lo que Ud. dice tiene muchísimos matices.Primero se queja por "mansedumbre femenina", y luego iguala masculinidad con violencia.¿Al fin qué?
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Liubezny

Jue, 04/04/2013 - 10:11
Es un tema que no se ha tratado a fondo, porque se ha puesto solo la mirada en el hombre y se generalizo que es el unico a quien hay que darle todo el caracter de violento y misogino.Elizabeth Badinter abrio el tema en francia y en sus libros intenta dar con objetividad una aclaracion sobre hacer una labor conjunta con el hombre y no en contra de este, como lo ha marcado el feminismo mas ortodoxo y sectario que se puso a la tarea de someter tambien a las mismas mujeres en un afan de pro creacion a costa de lo que fuera.En Colombia el caso esta empezando a dar luces con la historia de esta mujer que estuvo esclavizada desde niña en una familia de "bien"que se supo por la propia hija que ena la de denuncia expone, como la Señora de clase media alta, sometio a palizas horrendas a la niña.
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cabildante

Jue, 04/04/2013 - 07:46
Que buena reflexión. En el caso colombiano tendríamos que ver lo que el articulista menciono años atrás como capital social perverso. Existe una violencia colombiana asociada a una forma históricamente particular de maldad. En este escenario surge una elite con comportamiento criminal que ya se acepta como algo normal. Existen países con situaciones similares: Italia y Rusia. Elites criminales,, que se apropian de la estructura estatal y desde allí instauran el terror. El caso del DAS es un caso especial para estudiar el comportamiento particularmente criminal de la elite colombiana.
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pebeco

Jue, 04/04/2013 - 07:34
LO MEJOR Y MAS VALIENTE QUE TIENE COLOMBIA SON SUS MUJERES......NOSOTROS NO PODEMOS DECIR LO MISMO DE NUETRO ACTUAR........ MIRE A LAS MADRES SOLTERAS Y NO COMENTE PENDEJADAS........ LO MAURICIO NO LE QUITA LO POCO OBSERVADOR
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