Por: Gonzalo Silva Rivas

Distinto cristal

Mientras ciertos sectores de opinión local, recurrentemente y con no poca virulencia, enfilan baterías contra la administración de Bogotá y se dedican a darle palo sin valorar ni pizca resultados que pueden ser ilustrativos, sorprende que por fuera del país los logros de la ciudad se observen con distinto cristal.

Los análisis y escrutinios sobre avances obtenidos merecen algunos reconocimientos, como lo indican recientes informes publicados por acreditadas entidades consultoras y prensa internacional.

El Global Cities Index referenció a la capital colombiana dentro de las ciudades de mayor potencial económico en 2012, en tanto que The Chicago Council on Global Affairs la declaró como la única ciudad emergente de América Latina con alta posibilidad de desarrollo, y la incluyó en el mismo portafolio de las cinco metrópolis más industrializadas de China. Su inclusión no es gratuita. Avances en infraestructura y reducción de la corrupción, pese al profundo boquete que en ambos campos abrió la cuestionada administración Moreno Rojas.

La revista Foreing Policy también le mejoró su posición en el ranking de las urbes exitosas en el último decenio, y la ubicó octava, de la mano de Panamá y Lima, capitales con favorables indicadores de competitividad. El portal BBC Mundo destacó sus acciones para la recuperación del espacio público en el sector del Bronx y su lucha contra el narcotráfico, mientras que The Delta World elogió su política de desarme y el fortalecimiento de la seguridad.

Por su parte, la revista América Economía la catapultó al primer lugar como centro de negocios bursátiles, y la catalogó cuarta en la región con el mejor clima de inversión y beneficios tributarios, quinta en conectividad e infraestructura aeroportuaria, sexta en servicios para ejecutivos, y octava en vuelos directos con el resto del mundo.

Visto desde afuera, con una perspectiva técnica, el panorama es alentador pero esto poco lo aprecia un amplio sector de fuerzas vivas, empecinado en el tejemaneje político y electoral y en la defensa de particulares intereses. La administración arrastra una crisis heredada, cuenta con respaldo minoritario en las encuestas y por su origen enfrenta resistencias del establecimiento, situación bastante difícil que compromete al alcalde a caminar sobre espinas pero también a trabajar en el cumplimiento de su plan de desarrollo, alejarse de los radicalismos y acercarse a los consensos para mejorar el clima de la ciudad.

El crecimiento del turismo foráneo el año pasado es un buen indicador de que en el exterior las cosas no se ven como acá se pintan, y que lo mejor que podría suceder es que los bogotanos se sumen a la solución para que todo salga bien.

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