Por: Ernesto Macías Tovar

Ensillando las bestias

Sin importar cuáles sean los términos de la negociación del presidente Santos con las Farc, los acuerdos tendrán que ser refrendados por el pueblo a través de un mecanismo de participación ciudadana.

Al margen de lo publicado por “Juan Guerra”, que a propósito nació a raíz de la censura presidencial a “Juan Paz”, en el sentido que el gobierno nacional está organizando la “firma” para el próximo 11 de noviembre día en que se conmemora la independencia de Cartagena, en un evento rimbombante en esa ciudad; al cual invitarían personalidades representativas de la comunidad internacional, como el secretario de Naciones Unidas, Ban Kimoon, al secretario de la OEA, José Miguel Insulza, el presidente de la Comunidad Económica Europea, José Manuel Durao, premios nobel de paz, y a varios presidentes de América Latina, seguramente los del nuevo Castrismo; hay varios hechos que llevan a pensar que el “acuerdo” con el grupo terrorista está listo y que, probablemente, el presidente Santos esté pensando que con la presencia de estos personajes y, desde luego, de toda la prensa mundial, podrá mitigar el golpe que causa el solo hecho de abrir la “caja de Pandora” que preparan en La Habana.

Por las informaciones divulgadas especialmente a través de las permanentes ruedas de prensa de los cabecillas del grupo terrorista, a pesar de lo anunciado por el Gobierno que sólo habría comunicados conjuntos, se podría pensar que de llegarse a firmar un papel en noviembre sería sobre la base de aceptar todas las exigencias de las Farc. De lo contrario, es imposible lograrlo, teniendo en cuenta los caprichos y el engaño mostrados en repetidas ocasiones por el grupo terrorista, entre otras el Caguán. En este caso, no se requiere “bola de cristal” para advertir en qué puede terminar esto.

Y es muy difícil creer que van a llegar a un pronto acuerdo, entre otras razones, porque el Gobierno asegura que no habrá impunidad mientras las Farc dicen que no irán un solo día a la cárcel; se afirma que todavía no se puede hablar de elegibilidad porque la negociación no ha llegado a ese punto; sin embargo, uno de los ventrílocuos del Presidente, el Fiscal General, reitera que quiere ver a los “timochenkos” en el Congreso. Y preocupa que el Fiscal, encargado de investigar y acusar a terroristas, en un acto por demás irresponsable insinúe que es viable la posibilidad de darles elegibilidad a esos cabecillas; dijo: “en este momento no existe ninguna condena contra un miembro del secretariado por delitos de lesa humanidad”; tal vez, por la emotividad del micrófono, el señor Fiscal olvida que ellos han sido condenados en varios procesos y por varios delitos, y que una persona condenada –lo prohíbe la Constitución- no puede ser elegida. Al Fiscal se le ha ido la lengua; a no ser que ya estén cocinando la impunidad.

De todas formas, tanto para los nuevos amigos de las Farc como para los “enemigos de la paz” -así tilda el Gobierno y sus áulicos a quienes no estamos de acuerdo con el negocio que realizan en Cuba-, escuchar al Presidente decir que en pocos meses firmaría con el grupo terrorista es otro anuncio engañoso. ‘Está ensillando las bestias antes de cogerlas’.

@emaciastovar

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