Opinión |10 Abr 2013 - 10:03 pm

Catalina Ruiz-Navarro

Onomatopeya

Por: Catalina Ruiz-Navarro

“Primero fue un grito. Después miles de gritos. Después un tumulto. Después la revolución. A mí me entregaron un machete, grande y nuevecito. Brillaba la hoja contra la pálida luz, al voltearla”.

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Así comienza Hernando Téllez su cuento Preludio, en el que un hombre hambriento se encuentra en medio de los estallidos del Bogotazo, como “una gigantesca flor de llamas”. El hombre no sabe qué pasa. La llama “la revolución” pero la ve como un mandato: “La revolución no se equivoca, pensé. Pues si están repartiendo machetes algo habrá que cortar, algo habrá que defender, y a alguien habrá que matar”. La claridad de su hambre se le hace turbia, como si la empatía con la turba le removiera las entrañas. “Si usted toca ese vidrio lo mato, dije llevado de un impulso extraño, de una fuerza secreta que parecía estar en mi interior, pero que yo comprendía que estaba también en la calle, en la atmósfera”. Pienso en este cuento a propósito de la marcha del 9 de abril, planteada como una subversión del Bogotazo.

Y lo fue. En efecto, el martes el pueblo salió a las calles con banderas en vez de machetes, cargado de una fuerza empática que, en cambio, despertó en muchos las ganas de creer y le ganó al hondo cinismo colombiano. Es notable que fuera una marcha mestiza —como Gaitán—; diversa, en términos de etnia, clase social, afinidad política; que estuvieran presentes la ciudad y el campo; que se marchara no por una paz abstracta sino por una colección puntual de causas: las víctimas, el respeto al territorio, la memoria, la legalización, la educación, los derechos de las mujeres, la libertad de expresión. Fue emocionante ver una Fuerza Pública a la que el presidente le preguntó “qué será de nosotros sin el conflicto, qué será de nosotros sin guerra”, preguntas que exigen considerar, con vértigo, que esta guerra no es eterna.

Claro, la marcha también deja otras preguntas. ¿Cómo se financiaron los buses y los tamales que muchos merendaban a orillas del Planetario? ¿Cómo honrar la memoria de las víctimas cuando el mismo día asesinaron al líder de las víctimas de Valencia, Éver Cordero? ¿Por qué se redujo el número de marchantes en el primer reporte de los medios? ¿Fue la marcha un pulso entre Santos y Uribe, una estratagema reeleccionista? Sí, pero también fue otras cosas. ¿Movilizaron las Farc a un porcentaje considerable de los marchantes? Es probable y no necesariamente un reproche. ¿Por qué casi no dejan entrar a las víctimas que venían desde tan lejos a su homenaje en un desolado Congreso? Porque la indolencia de nuestros representantes sólo es superada por su negligencia.

Son preguntas obligadas. Creer constructivamente en la paz implica cuestionarla. Es la diferencia entre marchar como un zombi y marchar como un ciudadano. Sí, es imposible saber qué movió anteayer a cada uno de los marchantes, pero es notable que la marcha fuera pacífica aun siendo tan grande, tan diversa y con posturas políticas antagónicas. La marcha mostró una voluntad de paz, que por no ser homogénea se sintió real y viable. Una marcha concurrida y múltiple no garantiza la paz, pero yo quiero creer que empezó a cerrarse un ciclo, algo sólo será posible si se entiende el proceso como un caleidoscopio y no como un contrastado enfrentamiento entre buenos y malos. Cerrar el ciclo es reemplazar el impulso por la reflexión, la imposición por la tolerancia. Que la marcha muestre que a diferencia de la violencia visceral y manipuladora del Bogotazo de Téllez, la paz tiene niveles y matices, exige conciencia. Que la marcha muestre que creer en la paz es vivir en la paradoja de una hermosa idea cuya palabra suena como un golpe. Que ese sonido nos despierte.

 

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Opiniones

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mayoriaspensantes

Jue, 04/11/2013 - 23:26
Es reconfortante encontrar mujeres columnista concientes de su responsabilidad por la paz.
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anaviky

Jue, 04/11/2013 - 15:55
La onomatopeya es, según la Real Academia Española, la imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo, que se forma para significarlo, o vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada. Ejemplos típicos de onomatopeyas son «bum», «pam», «bing»,«clic»,«clá» o «crac».También puede darse en casos para referirse a fenómenos visuales como «zigzag». Me imagino que el título de el texto de hoy, niña Cata, interpreta la visualidad zigzagueante del fenómeno Santos>><
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JDNA

Jue, 04/11/2013 - 13:20
La violencia, cual droga psicoactiva, embrutece a los seres humanos y los hace comportarsse como bestias; esa, la violencia perpetua, es la oferta que nos hacen don Varito y sus secuaces.
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Iván David C

Jue, 04/11/2013 - 13:17
Hermosa y magnífica Catalina.
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turn

Jue, 04/11/2013 - 10:30
Que verdad tan verdadera la que dice Catalina Ruiz Navarro. Me permito recordar un aparte " creer constructivamente en la paz implica cuestionarla. Es la diferencia entre marchar como zombi y marchar como ciudadano ". Por eso creo que cuando la ciudadanía le pide al gobierno promotor de este nuevo intento de hacer la paz. Es menester corregir procedimientos que están dividiendo la opinión publica. Uno de ellos y tal vez el mas importante SOCIALIZAR, las conversaciones, pues así como se esta haciendo lo desdibuja. ¿Porque ?, Desde pequeños nos enseñaron de que secretos en reunión es MALA EDUCACION. Y aquí se trata de todos los Colombianos.
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pedro yudex

Jue, 04/11/2013 - 08:38
Guerra eterna esa es su consigna la unica forma de mantenerse en el poder 200 años de ignominia lo demuestran y la catarsis de este pueblo manipulado avergonzado aculillado es facil deducir en que se sienta esta hp democracia de papel mientras en bristol los sindicatos y pobres gozaban con la muerte de la bruja madre del neolibelarismo aqui los sabios cahacos no hacian si echarle incienso y demostrar su profundo conocimiento de esa personalidad irrestible para los julitosw palomitas moralitos y el resto del albañal engaña bobos ahi esta britania al borde del esmierde total esperando otra guerra para ver si se recompone y ni se diga de los filipollas guchupines con el 30% de desempleo y esperando lo que pasa en Venezuela para ver si vuelve el saqueo su salvacion que maravilla decia el poeta
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paperez50

Jue, 04/11/2013 - 08:19
La realidad atormenta las cabezas de quienes tuvieron un sueño: "que la marchita marcha fuera algo más..." Sus pobres sesos se devanan para volver la triste realidad de su fuerza en un apoteósico triunfo de sus mezquindades narcoterroristas
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Eduardo Saenz Rovner.

Jue, 04/11/2013 - 08:00
El descendiente del clan de oligarcas que detestaba a Gaitán (y a cualquier movimiento progresista) ahora usa su memoria para perpetuarse en el poder. ¡Qué vergüenza!
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Gonzalvo

Jue, 04/11/2013 - 08:36
ESR, estamos de acuerdo pero cálmate, al fin y al cabo esta republiqueta no es tu país.
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leigh

Jue, 04/11/2013 - 06:44
Dos zorros de la misma pradera con grupos de poder manipulando al populacho: O quiere a dios o al diablo? tal como hicieron con Alvaro Gómez, siempre lo presentaron como el diablo. Si desean la paz realmente presenten los proyectos de arreglar con voluntad económica y política la Justicia, educación, salud, vivienda, tenencia de tierra, modelo económico, regimen político y electoral. No más trafico de influencias, no más reelecciones a todos los niveles, no más multinacionales saqueando el país, no más ignorantes al ejército, no más traquetos imponiendo su ley, no más exclusión, no más irrespeto, no más violencia de género.....Eso es la paz....Lo demás es populachero y mediático.
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dalilo

Jue, 04/11/2013 - 06:06
La marcha dijo: queremos que nos devuelvan la paz, estamos canzados de sus guerras privadas y sus mezquindades.
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rhinoceros

Jue, 04/11/2013 - 05:29
Sentida reflexión a la que adhiero totalmente.
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Boyancio

Jue, 04/11/2013 - 04:29
Catalina, niña, te veo llevando un canasto de flores al comienzo del tumulto ordenado de la majá que canta en ilusión sin odio, sin venganza, sea que estás a la altura de una postura que nos ha de llevar al bienestar futuro; no importa que sea para nuestros nietos.
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gomita83

Jue, 04/11/2013 - 03:27
También espero que se cierre un ciclo. No voté por Santos, mucho menos por Uribe, ni votaría por ellos en el futuro, pero sí de hablar de "terminar la guerra" se trata, pues hagamos lo que hemos hecho los humanos a través de la historia: Unirnos para luchar contra un enemigo en común. Y ese enemigo son los números incontables de víctimas de la guerra. Así que apoyo a Santos en el proceso de paz, a pesar de no quererlo ni poquito. Por que también soy parte de ese caleidoscopio, ni con el uno ni con el otro, pero sí a favor de.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Jue, 04/11/2013 - 03:18
Y todavía piensas q vives en una sociedad democrática? Vale la pena hacerse la pregunta pues Colombia es un país construído sobre un universo de mentira y mentiras. Gaitán era mestizo, sí, en un país donde los "blancos" son reyes y lo eran con mucha mayor fuerza cuando Gaitán vivió ese mundo en q las ideas políticas tenían angún sentido diferente al actual, totalmente dirigido por la droga. La idea de un Estado, por aquellos años incluía a la gente y el paso de Gaitán por la universidad y las culturas europeas, dieron una visual q luego en Colombia comenzó a producir frutos, en su alcaldía comenzo una era, q era imposible de continuar por aquellos dias con el facismo estadinense el cual junto con la ultraconsrvadurismo y falangismo de los dirigentes y la curia colombiana, fuerzas del mal!!
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o.fabian

Jue, 04/11/2013 - 21:51
De acuerdo con su comentario acerca de la debilidad de la democracia y el Estado Colombiano. [+1]

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